Category: Manganime

Viento

Llevo unos días enganchado a una serie llamada Air Gear. Para los profanos/no aficionados al manga os explico un poco de qué va: Itsuki “Ikki” Minami es un estudiante de secundaria que presume de ser el más fuerte de la ciudad. Un día, por azares del destino, comienza a practicar el deporte de moda, el “Air Treck“, una nueva forma de patinaje con unos “patines” especiales con un motor incorporado, lo que permite saltos y piruetas imposibles. Como imaginaréis, la historia poco a poco se va complicando y van entrando personajes de todo tipo en la vida de Ikki.

En cualquier buen manga que se precie, el desarrollo del personaje principal viene siempre dado por algún elemento que busque o que quiera proteger. En el caso de Ikki, el elemento que le mueve es el “viento“, la búsqueda de libertad en forma de “alas” que le permitan volar… y eso es justo lo que le da el Air Treck, la posibilidad de volar por los cielos a base de saltos. Parece un ideal sacado de cualquier relato aventurero del decimonónico, ¿no?

Hoy de camino al trabajo no tenía ganas de poner la radio y no era una mañana especialmente calurosa, así que iba con la ventanilla bajada. Mientras salía de Sevilla a través de una avenida de un par de kilómetros de longitud y donde casi nunca se cierran los semáforos sentía el viento jugando con la manga izquierda de mi camisa, despeinando mi [bastante poco abundante] pelo y azotándome en la cara dada la velocidad; ni al llegar a la autovía subí la ventana, tenía ganas de sentido el viento en la cara, y es una sensación que, por muy fresquito que se esté con el aire acondicionado, debemos sentir de vez en cuando para no olvidarla. Puede parece una tontería, pero ha sido una sensación difícil de explicar y difícil de justificar por qué me ha llenado hoy tanto, pero el caso es que me ha sentado estupendamente, un subidón de ánimo que creo que buscaré más a menudo.

Sí, el viento es inigualable, no debemos dejar de sentirlo. Maestro Oogure Ito, qué razón tienes en algunos diálogos de Air Gear.

XII Salón del Manga de Jerez

Apenas ha pasado una semana desde que volví del XII Salón del Manga de Jerez, uno de los eventos manga más grandes de España, y aun sigo escoñao. Normal, la gente que pasó por allí perfectamente podía contarse por miles… o más aun. Quizás me saltaré muchas cosas, como las proyecciones, las charlas, los talleres… ¿pero qué queréis, si sólo salía del stand para ir al Carrefour a comprar y al cuarto de baño? xD. Hoy tengo ganas de soltar un ladrillito, así que aun estáis a tiempo de cerrar el navegador. ¿Os quedáis? Vale, no digáis que no avisé…

Ese fin de semana sabía que iba a morir: en primer lugar, porque el Miércoles de esa semana me tocó pegarme un viaje relámpago a Madrid a entregar unas cosillas a mi jefe, ya que la mensajería tenía que meter el gambazo. Unos 1040 km aproximadamente en 5 horas de AVE. Yes, empezamos bien, MUY BIEN. Por supuesto, al regresar a Sevilla me fui a la tienda a terminar de empaquetar las cosas, un par de horitas más en las que ya no sabía si era Alan o un colibrí.

Al día siguiente, tras mis seis horas de sueño [que se me hicieron extremadamente cortas], me fui a recoger por la mañana la furgoneta para cargarla, un par de horas aproximadamente de reventarse los brazos cargando cajas de manga y tirar para Jerez como alma que lleva el diablo, ya que no tenía mucho tiempo que perder, más abajo entenderéis por qué… El caso es que al llegar, obviamente con mi monstruofurgoneta de 16 metros cúbidos, tuve que hacer malabares para poder acercarme ligeramente a mi stand; todo esto dejando de lado que cierta tienda de complementos góticos me pegó un adelantón y no lo maté de milagro. Señor de Talismán [sí, aquí sí doy nombres porque es algo que me tocó la moral hasta puntos pirómanos e incendiarios], la próxima vez que intente adelantar a una furgoneta como cinco veces más grande que su coche tenga en cuenta que algunos no tendrán inconveniente en aplastarle, piénselo.

Tras unas cuantas horas bajando cosas y montando, me tocó echar la vista atrás… la vista, la furgoneta y todo mi ser en general, ya que me tocó volver nuevamente a Sevilla. ¿Se me olvidó algo? ¡No, para variar no! Volví a por las cosas de la asociación NG Andalucía, asociación centrada en los videojuegos y de la cual fui socio durante muchos años; aunque me fui, aun conservo allí muchos amigos y gente con la que hay hamor mutuo. Después de mamarme un atasco bastante curioso a la entrada de Sevilla, llegué a su almacén, donde un ejército de espaldas mojadas… digoooooo, de SOCIOS me estaban esperando para cargar la furgoneta en apenas media hora. Sí señor, eso es eficacia y no la de los esclavos egipcios construyendo las pirámides. Paseito a la tienda, compra de cena y a correr a Jerez nuevamente mientras degustaba el siguiente menú, imprescindible en cualquier viaje de evento:

  • Sandwich de Opencor, mejor cuanta más pringue tenga [que suelen ser casi todos]
  • Chocolatina. Twix, Mars y Lion tienen la capacidad de introducirse entre tus dientes y asegurarte horas de diversión para sacar los restos con la lengua
  • Coca Cola Light, hay que darle un poco de cafeina al cuerpo y hay que bajar los sólidos
  • Red Bull Shot. No me gusta el sabor del Red Bull, aunque en esas dosis sí lo aguanto, y la verdad es que es efectivo [ojo, el Red Bull no sustituye una noche de descanso, tomadlo en cuenta].

Como imaginaréis, nada más llegar al hostal me tiré en la cama con los vaqueros puestos y todo a dormir. A fin de cuentas, en dos días me había metido 1400 km en el cuerpo.

Hasta ahí el presalón, creo que la parte en la que más voy a explayarme, dado que suele ser la parte que nadie suele darle la debida importancia. Lo que es el salón en sí fue extraño: vino menos gente que el año pasado, ya que hasta había sitio para sentarse, pero sí es verdad que en general se dejaban más dinero. Este hecho se notó especialmente el Viernes, que cayó la de Jesucristo Superstar, y si bien es verdad que la gente se mojó [literamente] a venir, es verdad que eso no era un Viernes de Jerez despejado. Otra cosa que me molestó bastante es la cantidad de material chinaco que había en el evento, ya no sólo por las ventas que perdíamos en mi stand, sino porque la gente a veces no tiene ni idea de qué compra y piensa que las dos [quizás tres, pero no ando muy seguro] que llevábamos material bueno quedábamos de careros. La calidad se paga, hamijos míos, espero que esta Miku que os comprasteis en la tienda “superbarata” no esté besando el suelo el mes que viene cuando se doblen las piernas por los tobillos o no tengáis que sacar el Loctite para pegar una coleta que se os ha caido sólo por mirarla.

Read more »

Alan on the road

Quien me conozca bien sabrá que colaboro, de forma bastante activa por cierto, con cierta tienda manga de aquí de Sevilla. Normalmente voy un poco de mano de obra, ya que según qué eventos hacen falta bastantes sentidos atendiendo todo; quiero acercaros un poco ese lado “oscuro” de los eventos [de oscuro tiene poco, ya que dentro nos meten una luminaria que a mí me broncea la cabeza más de lo que yo desearía], y quiero hoy dejaros con algo que poca gente cuenta: los desplazamientos y los sucesos que a veces acarrean.

Llevo conduciendo desde el 30 de Abril de 2008 que conseguí aprobar el práctico del carnet de conducir al tercer intento más dos intentos del teórico. El primer examen teórico lo suspendí porque los nervios, raro, se apoderaron de mi cerebro y pegué un tropezón [concretamente pegué cinco sin premio]; el segundo fui más tranquilo y aprobé porque no me puse nervioso… principalmente porque tenía casi 40 de fiebre, iba casi en manga de camiseta en medio del examen y creo que allí todo el mundo esperaba que me desplomara en el suelo de la mala cara que tenía. El examen práctico costó un poco más por lo de siempre, por estar más despistado que un pulpo en un garaje, pero gracias a los consejos de mi profesora de autoescuela [“deja de ir pisando huevos, coño“] y de mi padre [“que Dios reparta suerte, porque el cuidado se le olvidó dártelo“] conseguí hacerme con el tan ansiado permiso de conducir… sólo para hacerle de chófer a mi madre la primera semana mientras se gestionaba mi seguro. Desde entonces, he ido en coche hasta a comprar el pan y me he metido en cientos de sitios, algunos más raros de los debidos.

Anécdotas al volante podría contaros muchas, unas en las que os podríais descojonar, otras en las que me llamaríais loco, e incluso otras en las que directamente me mataríais para que no me mate la próxima vez que me ocurra. Os dejaré con tres de mis anécdotas favoritas y que siempre salen en conversaciones y charlas de bar:

Read more »

Rechacen imitaciones

Mmmmmm, qué de tiempo que no podía escribir un post en condiciones… Como tener tengo muchas cosas que contar, pero ahora quiero hacerme eco de un tema que recientemente me ha tocado de cerca: las imitaciones y su potencial problema. Ante todo matizaré: no estoy patrocinando ninguna campaña de la Cámara de Comercio contra los vaqueros chinos… aunque voy el camino.

Este fin de semana estuve en el V Salón del Manga de Valencia; tengo que decir que Valencia, o al menos lo poco que he podido ver, me ha encantado, le debo un post a esta maravillosa ciudad. El caso es que estuve en el salón en los dos lados del mostrador, tanto por dentro como por fuera; por dentro no puedo quejarme, pero lo que vi por fuera me hizo pensar…

Read more »

WordPress Themes