Category: Alan’s Life

El abrazo de Morfeo

Dormir, uno de los actos más naturales de todas las criaturas vivas [entiendo «dormir» como el acto de entrar en letargo para que las funciones vitales del cuerpo reposen], aunque es muy infravalorado.

Desde siempre, dormir era un acto respetado y bello, demostración de un alto estatus social, pues aquel que podía dormir más es porque podía permitírselo. De ahí apareció la española costumbre de la siesta, un sueñecito que te echas a media tarde para reposar un poco después de comer y emprender la tarde con energía; los beneficios, de hecho, son tales que empresas japonesas han habilitado espacios donde sus trabajadores puedan echarse una siesta, y se ha demostrado que los trabajadores que duermen entre 30 y 45 minutos a mitad de la jornada luego rinden mucho más al despertarse. Fijaos, tan importante era que los griegos le dieron su propia divinidad, Morfeo, dios de los sueños, nieto de Nix [la noche], hijo de Hipnos [dios principal del sueño] y Pasítea, que a su vez tuvieron 999 hijos más, los «Oniros«, personificaciones del sueño.

Sin embargo, el mundo moderno ha cambiado hasta las cosas más tradicionales: la siesta es un lujo que pocos se pueden permitir [lo normal es dormir un rato entre las 4 y las 6 de la tarde una hora por ahí, y en esas yo estoy en mi trabajo hincando el callo T__T], y dormir se ha convertido en una actividad mal vista, en la que la persona que más duerme es un vago que no produce nada.

A mí que no me toquen las narices: sí, estar hasta las 4 o 5 de la mañana trabajando es síntoma de que te tomas las cosas en serio y tal, ¿pero a costa de qué? Cada vez es más frecuente ver gente con ojeras, la salud de los ciudadanos se resiente, la calidad de vida disminuye… ¿Tan malo es dormir? ¿Por qué el descanso está tan infravalorado? Habitualmente duermo 6 horas diarias, de 2 de la mañana a 8 que me levanto [y lo confieso, la mayoría del tiempo se me va con la DS, que me suelo echar una partida a algo rápido un ratito].

El sueño, además de una actividad reparadora, y hasta placentera, puede ser un reflejo de nosotros mismos. El campo de la psicología está especialmente interesado en el sueño, pues es cuando el subconsciente del individuo aflora, revelando aspectos de su personalidad sorprendentes; igualmente, el momento previo a dormir también lo es, manifestándola a través de las «manías«, esas conductas excéntricas que tenemos a veces en determinadas situaciones. Ayer pregunté en Twitter sobre costumbres y manías que tenemos antes de dormir, mientras dormimos o mientras terminamos de despertarnos. Estas son las respuestas obtenidas:

  • @oriol18 Me gusta dormir con la persiana ligeramente subida para despertarme después, y al despertarme, bajarla y seguir durmiendo.
  • @bextia manía: me despierto varias veces de noche y me gusta mirar la hora, para saber cuanto más puedo dormir
  • @Pata_Ookami Antes de dormir: hacer algo, cualquier cosa (leer, escuchar música…)… tocar los hierros de la cama (porque están fríos :S) ; Y al despertar mirar la hora,necesito saber siempre la hora que es para saber cuánto he dormido y levantarme o seguir durmiendo
  • @pixelillo manias: dormir en el lado derecho de la cama, oreja izquierda sobre la almohada 😛 y cero luz!
  • @LydiaLily sii, yo duermo siempre con el movil bajo la almohada (por si me lo roban xDD) y además me acuesto siempre con música 😉
  • @Shietza yo necesito tener el movil o un reloj cerca para cuando me despierto ver la hora y meditar si merece la pena seguir durmiendo
  • @MarybelRules manías? Dormir boca abajo, con la puerta cerrada, y las persianas levantadas. ^^
  • @ce_sevilla Cola-cao antes de dormir y Slayer para espabilarme. Soy un heavy de chupete 😛
  • @gabslicious yo me levanto SIEMPRE con el pie derecho. Es el primero que toca el suelo. Manías.
  • @Shivenis Yo si no voy al servicio y bebo agua antes de acostarme no duermo a gusto. Te vale? xD ; O beber agua y luego ir al servicio, el orden tampoco importa ._.
  • @Bambu_Cho Cuando alguien quiere despertarme x las mañanas, no basta con llamarme, es imprescindible q me enciendan la luz ; cuando era pequeña, sino me ponían la mano en la cara no me dormía, ahora soy yo la q me pongo la manita en la cara XDD
  • @laplumavoladora ¿ver la tele antes de dormir cuenta?
  • @MariaLovesTweet no puedo dormir con naaaaaada de luz, y si no puedo conseguir que el cuarto esté oscuro oscuro, duermo con antifaz! ; yyy abrazada a algo, sea una persona o una almohada!
  • @Duranial Yo meto el brazo bajo la almohada, pero me estoy quitando la manía
  • @iMiamca Para dormir me coloco como si estuviera metida dentro de un ataud 。・ω・。 manos cruzadas y todo
  • @elultimorey taparme hasta la cabeza si hace frio y no puedo ver luz.
  • @maykiyah yo jugueteo con el pelo muchísimo antes de dormir :)
  • @Eme_chan tengo una manía mientras duermo: intentar permanecer dormida 😉

Como algunos de mis seguidores de Twitter sabrán, por motivos laborales en los últimos días no he dormido apenas, y ahora mi cuerpo está pasando factura en forma de ojeras, calambres y un cansancio brutal. Os digo, niños: NO toméis ejemplo de mí, si tenéis algún trabajo que terminar acostaos pronto, levantaos temprano y seguidlo, porque estar hasta las tantorras de la madrugada sólo servirá para que lo hagáis a desgana, cansados y os equivoquéis en el último minuto.

Reivindico desde aquí: esforzáos todo lo posible en todo lo que hagáis, pero recordad dedicar tiempo a descansar cuando lo necesitéis; porque no hay nada más bello que una mujer descansada, fresca y radiante 😉

P.D: yo también tengo mis manías al dormir, no me escapo xD: casi siempre doblo la pierna derecha hasta apoyar el pie sobre la rodilla izquierda; también necesito estar enganchado a algo, en Invierno a las sábanas, y en Verano acabo a veces enganchado a la almohada, acabando con unos dolores de cuello cojonudos T___T. Ah, para relajarme antes de dormir me gusta echarme una partida rápida con la DS o la PSP, normalmente juegos de lucha o de tiros.

Querido profesor

Ésta es una de esas entradas que salen desde mi lado más ñoño y con el que seguramente me colgaréis más de una etiqueta de «mariquita» para arriba… Pero qué puñetas, hasta yo tengo mi corazoncito.

Como habré comentado en algún momento, tengo la bendición/maldición de que mis padres sean ambos profesores de instituto. Por un lado es una bendición cuando no entiendes algo de su materia, que como por fuerza lo tienen relativamente fresco pueden echarte una mano en algún desavío; la maldición viene en que saben los años de secundaria y bachillerato cómo funcionan, así que cuesta bastante colarles una pirula. Otra maldición viene en los ambientes que veis en las noticias de profesores agredidos por alumnos o padres y que no tienen forma de defenderse [aun no ha llegado el caso, pero eso de pensar que pueden llamarte del hospital porque a tu padre le han pegado una somanta de ostias no mola nada].

¿A qué viene esto? A que, debido a que casi todas las amistades de mis padres son del gremio, he aprendido a valorar la profesión y no ser tan visceral cuando termino un curso. Hará cosa de un mes me encontré una antigua profesora de inglés a la que me paré amablemente a saludar y preguntarle por cómo iba el colegio y demás, cosa que mis amigos y mi novia me recriminaron porque «a los profesores ni agua«. ¿Por qué? Muchos alumnos, después de años, se encuentran con mis padres y se ponen a charlar y recordar viejos tiempos, ¿qué tiene de malo?

El post de hoy quiero recordárselo a dos profesores que me marcaron especialmente. Si bien con [casi] todos me he llevado bastante bien, hay dos en particular de los que guardo un recuerdo más especial. Con su permiso, hablaré de ellos con nombres y apellidos:

Carmen Morell: mi profesora de Ciencias Sociales/Historia en mis largos [y coñazos] años de secundaria. Al llegar a esta malograda y catastrófica etapa [las leyes de educación han propiciado esto] me hablaron de una profesora en particular con fama de ser bastante estricta y de no pasar ni una. Dicho y hecho, su fama no era inmerecida, ni Cristo se atrevía a hablar cuando estaba explicando, cualquiera se atrevía… Los temblores llegaron cuando nos enteramos que en 3º y 4º iba a ser nuestra tutora: el pensamiento general fue «nos la cargamos con todo el equipo». Sin embargo, fue todo lo contrario: descubrimos una persona que, con sus más o menos cabreos, sabía disfrutar la profesión, que tenía un gran sentido del humor [a su manera, eso sí], y sobre todo altamente anti-tecnológica. El gran recuerdo que conservo de ella quizás se deba a que, en cierto momento complicado que pasé a nivel social, tuve una persona con quien hablar cuando no tenía con quién más hacerlo y que, lejos de simplemente salir delante de mí como mi escudo, me daba el empujoncito necesario para ser yo mismo mi propio escudo. Lástima que se jubilara, el colegio Religiosas Calasancias de Sevilla ha perdido una gran persona.

Antonio García Govantes: la asignatura «coco» del Bachillerato en el colegio Compañía de María era Lengua y Literatura,  y cuando llegaban las evaluaciones todos lo sabíamos; por eso, sacábamos tiempo para estudiar de debajo de las piedras. Este «elemento» me cateó sin piedad 5 de las 6 evaluaciones de esta asignatura, aunque en las benditas recuperaciones finalmente la terminaba aprobando, «milagrito der niño Jezú«, fueraparte de la mala hostia legendaria que le salía cuando de 60 que éramos entre dos clases apenas aprobábamos la cuarta parte a la  primera. Sin embargo, no esperéis un ogro ni un vengador cósmico: era un tipo de lo más campechano y majo, que en cuanto abrías la boca dos veces te colgaba tu mote y ya no te lo quitaba ni Cristo; pero no motes que sentaran mal u ofensivos, sino cosas más pacíficas, simpáticas… a mí, debido a mi antigua inclinación por el periodismo, me convertí en «Paparachi«, o «Papa» a secas, lo que más de un chiste me supuso en su época. También nos unió la afición a la poesía que encierran en sus letras Joaquín Sabina o Joan Manuel Serrat, nuestra afición [cada uno a su estilo] a la literatura de siglos pretéritos tanto española como internacional y la «obsesión» por analizar la actualidad mundial diaria. Entre otras cosas, debo agradecerle que ese último día de clase previo a Selectividad, en el que sólo fui yo al colegio, me echó el cable suficiente como para aprobar Lengua al día siguiente.

Son muchos profesores a quien me gustaría recordar y agradecerles algo, especialmente al pobre que le tocó darme Dibujo durante secundaria [más que nada porque era más malo que un bocao en un huevo] o a las pobres víctimas que intentaron darme matemáticas con éxito… pero son tantos, y tengo tanta pereza en el body que dejaré este post aquí.

Simplemente, gracias

Os quiero animar desde aquí a pensar que los profesores tienen una labor más dura de lo que imaginamos, respetémosles y apreciemos su trabajo… pero aun así dadles caña, si no el colegio y el instituto no serían tan divertidos.

Soledad, tu solo nombre me hace compañía

Vivimos en la llamada «Era de la comunicación«: cualquier información que se produzca en el rincón más apartado del planeta llega rápidamente a nuestras casas gracias al poder de la televisión o Internet. Vivimos en una época en la que todo el mundo tiene Facebook o Tuenti, en el que hace «amigos» y se mantiene en contacto con gente de la que hace años está separa, o tiene docenas de kilómetros de por medio. Vivimos en una época en la que la llamada banda ancha nos ofrece la posibilidad de jugar con amigos, ver películas, partidos del Mundial de fútbol en directo, escuchar la radio… Sí, sin duda vivimos en una época maravillosa en la que la información es conocimiento, felicidad y progreso… O tal vez no.

Vivimos en una época tan llena de comunicación, tan social y en la que es tan importante estar comunicado, lo que casi nos ha obligado por religión a tener un teléfono móvil, a ser posible con conexión a internet, ¿dónde queda tiempo para el individuo? ¿Cuándo podemos explorarnos a nosotros mismos?

Sé que la tónica general de este blog es quejarme de lo que no me gusta y que en ocasiones puedo ser un poco coñazo, pero este post lo uso a modo de llamamiento: grito a los cuatro vientos que seais egoistas, penséis en vosotros mismos y os olvidéis de todo. Encerraos en vuestras habitaciones, sólos, tiraos en una cama o en el suelo mirando al techo, y ante todo vaciad la mente: no penséis en nada, todo a vuestro alrededor es intrascendente y secundario. A medida que os encontréis relajados, id pensando en qué habéis hecho ese día, plantead qué os alegra y qué os preocupa, cómo podéis arreglar lo que os preocupa… Todo siempre desde la más absoluta calma, tranquilidad y, sobre todo, soledad.

Estar solo no es malo, a pesar de lo que se nos haya metido en la cabeza desde que somos pequeños. Socializar es bueno, nos llena y complementa como seres humanos… pero también es verdad que de vez en cuando debemos aislarnos, pensar en nosotros mismos… El pensar en «qué dirán» nos ha hecho mucho daño, nos ha impedido ser nosotros mismos durante mucho tiempo; pues es hora de reivindicarnos a nosotros mismos.

Si el mundanal ruido no nos da la solución a nuestros problemas, buscadla en la soledad.

El otro lado del espejo del Mundial

Han pasado tres días desde que estalló la gran bomba informativa no del año, sino quizás de la década: España ha ganado el Mundial tras un gol de Andrés Iniesta tras 116 minutos de juego llenos de carreras, dolores y patadas dignas de cualquier pelea de Tekken. Del Mundial se pueden sacar muchas conclusiones que nos demuestra que el deporte puede sacar múltiples facetas del ser humano:

El primero de todos es sobre la victoria de La Roja. Recuerdo un chiste que escuché ayer en el recopilatorio de El Intermedio que hizo Wyoming: «Lo mejor que hacía la Selección de Clemente era perder«. Y es verdad, la trayectoria de la Selección ha tenido más sombras que luces: basta con recordar cómo nos apearon de Francia 98 aun con los 6 chícharos que le metimos a Hungría [tras perder con Nigeria y empatar con la Paraguay de Chilabert], el robo que nos hizo el árbitro egipcio en el Mundial de Corea y Japón 2002, y por no hablar del batacazo del anterior Mundial de Alemania 2006. Sin embargo, algo cambió hace dos años: tras unos agónicos partidos, conseguimos llegar a levantar la Eurocopa en 2008, lo que nos llenó de valor y moral, sobre todo de cara a este Mundial.

Nunca he sido especialmente futbolero, y de hecho cualquiera que me conozca sabrá que nunca me he gastado un duro en ir a un estadio [sólo he ido dos veces, una al Sánchez Pizjuán y otro al Benito Villamarín, y ninguna pagando] ni he seguido a ningún equipo, salvo cuando jugaba la Selección española. ¿Por qué? Quién sabe… Puede ser por ese extraño instinto que tenemos los humanos de decir «lo mío es mejor que lo tuyo«, quizás sea un sentimiento nacional… Lo único seguro es que no es algo que me afecte a mí, lo demuestran las más de 2 millones de personas que acudieron en Madrid a la celebración del trofeo. ¿Cómo puede ser que un balón nos ponga de acuerdo a más personas que buscar soluciones a una crisis económica de caballo? El deporte tiene caminos inescrutables…

Por otra parte está nuestro equipo rival, la selección de Holanda. Los dos primeros minutos me dejaron claro a lo que iban a ir: a la pierna. Un juego duro, sucio y sin cortarse un pelo, sin importarles destrozar piernas por el camino haciendo suyo la frase de Maquiavelo «el fin justifica  los medios«. ¿Tan importante es ganar que da igual el método por sucio que sea?. Se podría decir que finalmente ganó el mundial el buen fútbol, el juego limpio y la deportividad, encarnados precisamente en España. Especialmente criticables fueron la patada de De Jong a Xabi Alonso, las entradas de Van Bommel y los gritos y protestas de Robben que le terminaron costando una amarilla. Desde luego, en caso de que hubieran ganado la victoria sería recordada como la más fullera de la historia.

Una selección que, la verdad, me gustó que cayera fue Italia: un fútbol con poca espectacular y basado en tener a todos los jugadores en la defensa, un juego basado no en ganar, sino en «no perder«. Otro ejemplo de la sobrevaloración que damos a la victoria son las actuaciones de las selecciones de Alemania y Holanda al perder sus partidos. Los alemanes, completamente en su mundo, fueron un festival de caras amargadas y de actitudes de mal perdedor; el seleccionador de Holanda, nada más recibir su medalla de plata, se la quitó al instante. Igual que hay que estar preparado para la victoria, hay que estarlo para la derrota, y asumirla con deportividad.

Otra cosa que me llamó la atención fue el protagonismo indeseado de Sara Carbonero. Quien no conozca a esta bella moza, comentar es es reportera de Telecinco, concretamente de la sección de deportes… y a su vez novia del portero internacional Iker Casillas. Desde la prensa británica acusaron a Telecinco de situar detrás de la portería española a la periodista para crear una historia de morbo, cebándose aun más cuando España perdió el partido contra Suiza. No obstante, se terminó produciendo la imagen que todo el mundo esperaba: en plena euforia por la victoria, Carbonero entrevistaba a Casillas que, hasta los huevos de todas las habladurías, le dio un señor beso a su novia en directo para todo el país. Sin embargo, no callaron a la gente, sino han dado más que hablar… más que hacerlo ellos, lo hace Telahinco… digooooo, Telecinco, impidiendo que ninguna televisión emita las imágenes de dicho beso, a menos que pasen por caja con la cartera bien llena de billetes: concretamente, dos millones de euracos. ¿Morbosos nosotros? ¡Qué va!

Por último, no quiero dejar de observar al país anfitrión, Sudáfrica. Después de un mes de espectáculo futbolístico y de tener los ojos de prácticamente todo el mundo encima, ¿qué ha cambiado? Un gasto impresionante en ocho campos de fútbol creado sólo para la cita mundialista, creaciones de complejos deportivos y hoteleros, dinero procedente de los cinco continentes, docenas de horas de reportajes sobre el país… ¿Para qué ha servido? Ni con el «gran despliegue policial» que se levantó se evitaron los robos y algunos actos de vandalismo, en algún que otro periodista ha salido, literamente, con una bolsa llena de ropa sucia y la otra mano detrás. Sinceramente, ¿para qué ha servido todo esto? ¿Quién se acordará de Sudáfrica y sus habitantes a finales de este año? Muchos seguirán pobres, otros presa de la violencia… ¿Pero qué nos importa lo que les pase?

En fin, no todo fue fútbol y «jogo bonito«. Hay muchas por las que deberíamos pensar: está claro que hemos disfrutado de un gran espectáculo y que muchos españoles nos hemos llevado grandes alegrías gracias a Villa, Iniesta y compañía, pero también tenemos que ver que de todo se aprende en la vida y nos puede ayudar a ser mejores personas. Planteaos lo que os he dicho y sacad vuestras conclusiones; es más, os animo a que esas conclusiones que saquéis las compartáis conmigo y con todos los marineros que navegan en este océano.

Sevilla tiene un calor especial

Llevo más de 24 años viviendo en Sevilla… vamos, desde que estaba en los huevos de mi padre, y en este tiempo he descubierto que hay cuatro cosas que caracterizan a Sevilla:

  • La Giralda, monumento emblemático
  • El río Guadalquivir y su mierda mutagénica radioactiva
  • Los bares de tapas
  • El calor

Quienes veais las noticias a menudo veréis los termómetros sacando cifras record en varias ciudades. Sí, 35 grados en Valencia, por la humedad, es una barbaridad, lo he sentido en mis propias carnes… pero cuando llegamos a Córdoba y Sevilla encontramos lindezas como la de la imagen de la cabecera, tomada aproximadamente hace un par de años en la avenida de La Buhaira, o los 42 que marcaba un termómetro en plena Palmera ayer mismo por la tarde.

Contra eso pocas soluciones hay aparte de ir armado con botellas de agua y tener localizadas en un mapa todas las fuentes públicas que puedas, ya que bañarse en una fuente está prohibido, con riesgo de que un policía local te extienda una «recetita«, y los puestos de ventas de bebidas frías suelen estar a precio de guiri [hablamos de casi 2 euros por una botellita de medio litro que se medio evapora al abrirla].

La culpa: nuestra situación geográfica al sur de la península, lo que de por sí es garantía de calor, el escaso aire que a veces sopla por estar metidos en un valle, y sobre todo las olas de calor africano que nos llegan incrementando las temperaturas varios grados, acompañadas a veces de hermosas nubes de polvo ideales para asmáticos como mi novia. No obstante, la provincia de Écija la llaman «la sartén de Andalucía» por algún motivo; lástima que ahora no lo encuentre, pero circula por la red un vídeo en el que se muestra cómo se puede hacer un huevo frito en el capó de un coche a mediodía aproximadamente.

Unos consejos para estos días:

  • Si no es imprescindible, procurad no salir de casa desde las 11 de la mañana a 7 de la tarde, hasta que caiga al sol.
  • Id armados con una botella de agua fresca y rellenadla si encontráis una fuente.
  • Si tenéis sed, no dudéis en hidrataros bien como sea. Los golpes de calor son muy malos
  • Ropa fresca y ligera es vuestra aliada
  • La gente con escasa población capilar como yo deberían acostumbrar a llevar un poco de crema hidratante para después de visitar la calle, quemarse la cabeza no es bueno. Al mismo tiempo, hay que usar protección solar para proteger la zona.
  • Haced uso de gorras y gafas de sol para protegeros la cabeza y la vista, las zonas más sensibles
  • Usad un buen desodorante. Eso no evitará que muráis si hace calor, pero sí evitará que la gente a vuestro alrededor muera, más aun si vas a montarte en un ascensor.

En fin, no quería contar nada nuevo, especialmente a sevillanos y cordobeses, sólo quería desahogarme un poco porque esta mañana salí del refugio con aire acondicionado que es mi oficina y quise morirme. Aparte, un señor pateo por la zona de los Remedios me obligó a pillar por el camino un par de latas y una botella de agua.

Qué bonito es tener un blog donde quejarte a gusto, oshe xD

La música, un mundo maravilloso

Sevilla, 2:38 de la madrugada. Una pareja está en la intimidad de una habitación preparándose para pasar una noche de sexo y romanticismo. Una luz tenue para ambientar, champán rodeado de hielo, y de fondo «You´re the first, the last, my Everything» de Barry White incitando al amor a la pareja.

Tokyo, 10:41 de la mañana. Un joven oficinista estará en su empresa ordenando papeles para que su inmediato superior prepare un informe que deberá presentar en apenas 20 minutos a su jefe jefazo. Artistas como Abingdon Boys School con tu temazo «Howling» resuenan en sus auriculares para darle toda la energía que le hace falta para continuar el día.

Los Ángeles, 5:41 de la tarde. Unos estudiantes abandonan sus libros para salir a dar un paseo con su coche. En la radio suena una pegadiza canción, «If we ever meet again» de Kate Perry y Timbaland, mientras hacen provisiones para celebrar en su piso una buena fiesta.

Tras ciudades totalmente distintas, tres formas distintas de ver la vida… y sin embargo, una cosa nos une: la música. La música en la antigüedad era considerada un medio de comunicación entre lo humano y lo divino, lo que podíamos ver y lo que no. Hoy en día, la música está presente en nuestra vida en cualquier momento: mientras estamos aporreando un mando en un videojuego, cuando estamos viendo una película, de compras en una tienda o centro comercial, por la misma calle cuando vemos a alguien tocando el violín o la guitarra con mayor o menor fortuna… Estamos contianuamente rodeados por música.

Yo nunca he sido una persona que le diera excesiva importancia a tener o no una cancioncilla sonando de fondo cuando era más joven. Sin embargo, llegó una edad, «la edad«, en la que unos auriculares y un reproductor de música eran imprescindibles en mis bolsillos para salir de casa, y desde que me compré el iPod hará unos 4 años siempre lo llevo encima, «por si las moscas«. Y sí, coincidiendo con esa época empezó a entrarme ese gusanillo por el cuerpo por el que ciertas canciones te obligan a levantarte de la silla y ponerte a bailar, y con la poca vergüenza que tengo no es la primera vez que me pongo a bailotear en el coche de camino a casa o al trabajo xD: ayer, de hecho, en Europa FM estaban poniendo un remix bastante interesante de «Alejandro» de Lady Gaga y estábamos mi novia y yo en el coche moviendo el esqueleto todo lo que mi Nissan Primera nos dejaba de margen xD.

Este post me lo inspiraron mis hamijos @Villazeros y @pixelillo. El primero me pasó por Spotify una versión a capela de «Never gonna give you up» de Rick Astley, una canción ochentera llena de sentimiento y que a mí, a pesar de la bromita que circula por internet, el «Rickrolled«; el remate vino con el segundo, tremendamente emocionado por la celebración del Azkena Rock Festival, una oportunidad irrepetible para ver en un mismo escenario a grupos como Airbourne o Kiss, y a una leyenda de la guitarra como es Bob Dylan. Esa emoción, esa afición por la música, esos megareportajes que está haciendo de cada día del festival…

Como conclusión, dejaros un consejo: escuchad toda la música que podáis, aprended, comparad estilos… La música es cultura, y la cultura enriquece ;). Como despedida, os dejo un par de canciones que recomiendo a todo el mundo:

Amistad 2.0

Las redes sociales son, según se mire, el fenómeno del momento. La posibilidad de colgar en la red nuestra vida para que alguien la vea en forma de textos e imágenes, o incluso poder entrar nosotros en la vida de esos perfectos desconocidos. Cualquier persona que se acerque a curiosear tu vida tiene la posibilidad de perdirte «ser tu amigo«, y tú puedes decidir si aceptar o no «ser su amigo«.

«Amigo«… he ahí el quid de la cuestión. Está claro que las redes sociales son maravillosas y te permiten conocer gente que, de otra forma, seguro nunca tendrías la suerte [o desgracia] de conocer. ¿Pero esta nueva «amistad 2.0» no estará desvirtuando el significado de la palabra «amigo«? ¿Quién es tu «amigo» de verdad? Para plantear este tema, lancé una pregunta a mi TimeLine de Twitter:

«Estoy en medio de un debate existencial, ayudadme: ¿qué es para vosotros la amistad? ¿Creeis que se pueden hacer amigos en Twitter? RT, plis«

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Bloguero de profesión, bloguero de pasión

El blog es, a día de hoy, uno de los servicios web más importantes y demandados por la sociedad informatizada junto con las redes sociales. Páginas sencillas de mantener, de tripas bastante complejas y con millones de posibilidades según el responsable; el mundo de los blogs, la llamada «blogosfera«, se ha convertido en un mundo aparte donde los blogueros intercambian ideas y opiniones de posts actuales y futuros. Hoy quiero distinguir dos tipos de blogueros: los blogueros de profesión y los blogueros de pasión.

Los blogueros de profesión se puede decir que tienen un trabajo envidiable: escribir en un blog es una actividad fácil y sencilla, y en muchos aspectos divertida. Yo, de hecho, trabajo rodeado de blogs, y todo el mundo me dice que mi trabajo es muy fácil y que muchos se cambiarían por mí sin dudarlo. Su misión principal es informar a los posibles clientes de la empresa dueña del blog, así como herramienta de posicionamiento en buscadores.

Efectivamente, es un trabajo que me gusta y que encuentro gratificante, pero este trabajo, igual que su yin, tiene su yang: debes ceñirte única y exclusivamente a las directrices de la empresa, o en su defecto de tu jefe inmediatamente superior, por lo que cualquier intento de personalización será rápidamente censurado. No se debe olvidar que estamos representando la imagen de una empresa, y que nos arriesgamos a liarla como el usuario de Twitter de Movistar el día del #especialiphone4. Seas como seas, estás obligado a mantener una línea editorial seria y formal para que esa seriedad se transmita al público.

Luego está el bloguero de pasión. Tiene una bitácora personal en la que hace lo que le sale de las narices. Está en su mundo, él impone las reglas y hace y deshace a su antojo. Su público busca un momento de relax, leer sobre la temática del blog y obtener algún tipo de información o experiencia que enriquezca al usuario.

Un blog personal es muy sencillo de llevar a buen puerto: simplemente escribe algo relacionado con la temática. Un blog de videojuegos hablará de esta forma de ocio digital, un blog sobre literatura nos ofrecerá textos y momentos literarios que dependerán del autor… En fin, es un mundo amplio. Tan amplio que, a primera vista, parece que está todo inventado, y para cualquier tema existen mínimo uno o dos blogs de referencia. ¿Cómo hacer que destaque el tuyo? ¿Cómo escribir y no parecer que estés hablándole a la pared? Sin duda los principios son difíciles, pero para promocionarte tenemos herramientas como Facebook o Twitter, donde yo promociono a punta pala Océano de Estrellas xD

Pasándote 8 horas de trabajo escribiendo, más otros tantos adicionales en otros blogs que mantengo, ¿de dónde saca uno ganas de escribir en un blog personal? Pues de uno de los grandes motivos que me impulsaron a volver a crear Océano de Estrellas después de una larga temporada en off: poder escribir, hacer y deshacer lo que me dé la gana a mi antojo, no depender de nadie, ser mi propio jefe… en una palabra: buscaba LIBERTAD. Y una persona que valora tanto su libertad como yo este blog supone una válvula de escape en mi reglada vida, un poco de caos en el orden que estoy obligado a mantener.

Con esto no quiero quejarme de mi trabajo, ya que no sólo me gusta sino que puedo afirmar que voy a trabajar a gusto. Sin embargo, valoro mucho tener este blog para poder decir todo aquello que pueda pensar y no puedo desahogar en otro sitio, y sobre todo valoro que haya alguien leyéndome, ya que si nadie me escuchara estas líneas no tendrían sentido.

En fin, gracias por escucharme un ratico ^^. Por cierto, la imagen de arriba es el rinconcito donde mi blog laboral nace, crece y se desarrolla, ayer me puse el segundo monitor y gracias a él pude ver el España – Suiza sin dejar de trabajar, lástima de resultado…

Sushi variado

Mi último post, acerca de cómo hacer arroz para sushi, ha tenido bastante buena acogida en Twitter; de hecho, parece que he animado a mucha gente a experimentar este tipo de platos. Por eso, considero buena idea contaros mi último Sábado…

Estando a solas en mi casa con mi novia, decidimos darnos un gustazo: meternos un banquete a base de sushi preparado por nosotros mismos. El resultado final es la imagen que os dejo arriba del todo, y si tiene buena pinta no veáis lo bueno que estaba… Os detallo un poco cómo lo hice, a ver si os animo a seguir experimentando. Me hubiera gustado poner fotos de todo, pero estaba liado con la cocina y no he tenido tiempo T__T

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Preparar arroz para sushi

El Sushi, el plato más tradicional de la cocina japonesa, es objeto de pasión y odios a partes iguales: mientras mucha gente lo considera una delicatessen y un plato delicioso, una cierta parte lo consideran un plato grimoso, por el tema del pescado crudo y demás…

Como aficionado a la cultura japonesa que me considero, la cocina oriental es un tema por el que me he interesado mucho: sus sabores, sus ingredientes… son muy distintos a lo que tenemos aquí en España normalmente. Y, cómo no, me he atrevido a comer sushi. Aunque los primeros intentos son bastante difíciles [la historia de «sushi.avi» es digna de contarse, pero eso será otro día], finalmente lo conseguí: un sushi que se puede comer sin potar en el camino.

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