Category: Alan’s Life

Livin la vida Rodriguez

El “Rodríguez” no tiene una definición estricta en ninguna enciclopedia o diccionario. Según tengo constancia, ni la RAE tiene este concepto admitido; sin embargo, según definiciones no escritas, el “Rodríguez” es todo aquel hombre que se ocupa de su casa mientras la mujer no está. Sí, una definición que podríamos buscarle las tornas sexistas, pero estamos hablando de un fenómeno que surgió en los años 60, ¿qué esperábais?. Siempre me he considerado “un hombre moderno del siglo XXI“: sé cocinar, hacer la compra [parece que no, pero tiene su ciencia cuando tienes el presupuesto limitado], fregar, barrer, hacer camas, limpiar… Sí, cumplo totalmente la definición del auténtico “Rodríguez“.

Hacer tus cosas cuando tú quieres está bien, nadie te obliga a menos que tu madre te amenace escobilla del water en mano, pero cuando tú mismo te ves obligado a sobrevivir con una nevera penosa, un congelador donde perfectamente podrían estar las Reliquias de la Muerte y el presupuesto más ajustado que la faja de Falete, ¿a que la cosa cambia?. Y esto es así. Lo descubrí en Málaga, con 16 o 17 años, cuando fui a mi primer salón del manga: ya no recuerdo mis compras, pero sé que el Viernes casi me quedé sin un duro, y si no fuera por mis colegas [los cuales me estuvieron recordando mi mala cabeza durante varias semanas] hubiera tenido que tirar de mis reservas naturales más de lo debido. Sí, ahí entono el “mea culpa“.

Verano de 2004. Ya con 18 años, la cabeza un poco más asentada [y con menos pelo], los trámites para el largo viaje a Ucrania que deparaba a mis padres [ya os contaré otro día] se esclarecían. Tuve la siguiente conversación con mi madre:

– Hijo, ven, tenemos que hablar.

– Voooooooooooooooy… – as always

– Hijo, si no vienes inmediatamente te vas a llevar un josconcio que hasta tus nietos lo recordarán.

– Dime, madre. – mi madre siempre ha sabido ser muy convincente

– Ya tenemos cita para ir a Ucrania.

– ¿Sí?… estamos a 20 de Agosto, será para…

– El 22 de Diciembre tenemos que estar allí

– Dafuq????

– Volvemos el día 11 de Enero, no perdonan ni las navidades cristianas ni las ortodoxas.

Houston, tenemos un problema...

Houston, tenemos un problema…

Después de tener que recogerme la cara del suelo por el asombro, mi madre decidió que en esos apenas 4 meses me iba a convertir en todo un amo de casa. Costó sangre, sudor y yoyas, pero conseguí aprender todo lo que tenía que aprender.

Desde entonces, soy incapaz de comprender cómo aun puede haber hombres que se nieguen a pisar la cocina, tocar una escoba o salir a hacer la compra. ¡Si es muy divertido! Sólo diré que hasta que uno no emula a Tom Cruise en Risky Business, bailando con una escoba a ritmo de rock en calzoncillos, no puede decir que ha vivido; por no decir que si mamá no vigila… ¡NADIE IMPIDE HACER EL CAFRE EN EL CARREFOUR CON EL CARRITO! [salvo que te acompañe tu novia y su mano correctiva]. No es díficil hacer de comer más allá de meter una pizza en el horno, la escoba no tiene un manual de instrucciones en etrusco ni el detergente de la ropa es corrosivo, todo es poner un poco de voluntad. Además, pensad que haceros vuestras propias tareas quiere decir que se harán a vuestro modo, de la manera que os gusta, por lo que no tendréis que pelearemos más con vuestras madres porque no os gustan las lentejas aguadas, batalla que ya doy por perdida en mi casa aunque siempre planto guerra.

En fin, estimados varones heterosexuales en edad de procrear [y muchos en no tan edad de procrear], no huyáis a las tareas domésticas, no son un rollo, sólo tenéis que enfocarlas de forma que sean más divertidas [os lo dice alguien que hasta hace relativamente poco limpiaba el polvo con un pañuelo de Extremoduro anudado en la cabeza, hasta que mi cabeza superó en tamaño al pañuelo].

Periodismo, aquel sueño

Aquellos que me conozcan de hace años sabrán que antes de plantearme la informática en alguna de sus múltiples formas mi vocación iba inclinada al periodismo.  La idea romántica de saber qué pasaba de primera mano, ver el mundo real con mis propios ojos y, sobre todo, poder trasmitir lo que mi miope vista lograba abarcar. Os parecerá una tontería, pero aquellas ideas me llenaban de felicidad ante un futuro que apenas empezaba a abrirse ante mis ojos; sin embargo, el importante auge de la prensa rosa y algunos (¿malos?) consejos que recibí me hicieron plantearme mi sueño muy seriamente. ¿De verdad sería capaz de concretar todo aquello que el periodismo podría ofrecerme o me tendría que degradar a, micrófono en mano, perseguir al Pajares y al Pantojo? Finalmente, decidí inclinarme hacia la informática, el frío de las máquinas en contraste al calor de la gente. Si mi decisión fue o no la correcta nunca lo sabré.

Con los años, fue in crescendo mi afición por la información, y la posibilidad de consumir periódicos de forma digital, estar casi al instante informado de cada suceso del mundo me llenaban de satisfacción. A medida que leía informaciones de distintos diarios sobre la misma noticia, analizaba portadas [costumbre que adquirí gracias al extinto programa Caiga quien Caiga], veía cosas que en ciertos diarios se reflejaban y en otros no… ¿Por qué estas diferencias? ¿Por qué los héroes de un diario son los villanos del vecino? ¿Por qué La Razón ensalza unas medidas mientras Público las echa por tierra?

Nuevamente, los años dan experiencia. Nuestro sistema educativo, experto en sacarse de la manga asignaturas chorras para rellenar el cupo de horas, me brindó una asignatura hecha a mi medida: Medios de comunicación, asignatura que, en principio, estaba destinada sólo a estudiantes de letras, pero que ciertos ajustes en mi centro permitió a los niños de biológicas [like el menda] acceder a ella. Mi profesor de literatura, del cual ya hablé en otro post, era el encargado, y dejando de lado la mayor o menor utilidad de la asignatura, me permitió debatir de forma inteligente y natural con una persona cuya mentalidad me sorprendió de sobremanera: no podría inclinarla hacia la izquierda o la derecha, pero sí era una persona crítica que me dejó una frase que muchos asentirán: “Quien diga que lo de las dos Españas ya se ha acabado es que no tiene ni puta idea del país en el que vivimos“. Cuanta razón, don Antonio, cuanta razón…

Los grupos de comunicación, grupos de presión, fundaciones, sindicatos… Cada uno ha aportado un granito de arena a que el periodismo apeste. Ojo, en ningún momento critico a los que en alguna realidad alternativa podrían haber sido mis compañeros de profesión, pero la labor periodística en nuestro país es pésima. Ahora mismo está de moda el “despido” [cada uno que lo vea como quiera] de Ana Pastor, una periodista de Televisión Española conocida por sus preguntas directas, a veces hirientes y sin vaselina, todo por no bailar al son que le han dictado desde la cúpula, consistente en betún, un cepillo y un “¿limpio?” constante en la boca.

¿Por qué es tan difícil encontrar un medio en España que informe de lo que sucede, que señale con el dedo las injusticias sin querer barrer hacia su terreno político [que, normalmente, suele ser el que en ese momento les hayan dado las subvenciones o las licencias de cualquier cosa]? Señor, sólo quiero saber qué coño pasa en Madrid, a 521 km de mi casa, donde se decide mi futuro [o ausencia de él], ¿por qué nadie habla claro? No quiero insultar a ningún medio, ya que todos merecen el máximo respeto que siempre he guardado al periodismo, pero manipular una información para intereses personales/políticos/deportivos puede ser muy peligroso, riesgo que muchos informadores no son capaces de reconocer.

El periodismo antes molaba. Ahora en ocasiones pienso que hice lo mejor en no meterme en una trampa en la que habría acabado prostituyendo mis principios… pero en otras pienso, ¿podría haber sido yo el motor del cambio?

7 meses, 1 vida, muchas lasañas

Desde primeros de Agosto de 2011 que no escribo nada… Señor, cómo pasa el tiempo.

Pues sí, pequeños aracranes de los bosques, hoy he decidido sacar un poco de tiempo de mi apretada agente [a veces no sé con qué, el caso es que no tengo tiempo casi pa’ náh] para volver a escribir unas líneas. Quizás no gane el premio Pulitzer con ellas, pero qué demonios, sólo quiero soltar un par de paridas, ya sabéis…

¿Qué ha sido de mi vida desde el último post? Pues muchas cosas:

  • He seguido trabajando todos los días, saliendo de casa cuando el sol acababa de poner las calles y volviendo a casa cuando sacaba el pijama del cajón.
  • He vuelto a integrarme en el selecto “Club de los 5 millones“, club que con el tiempo cada vez iba recibiendo más socios.
  • Me he planteado estudiar por mi cuenta, cosa que iba haciéndolo aunque reconozco que me costaba ponerme.
  • He seguido jugando a Magic y leyendo cómics en mis escasos ratos libres [sí, dedicarlos a eso en lugar de a escribir, tengo menos vergüenza que flequillo]

Bueno, han pasado más cosas en mi vida, unas mejores y otras peores, pero a grandes rasgos mi vida sigue igual de aburrida que siempre.

Sin embargo, algo ha cambiado recientemente: he abandonado el “Club de los 5 millones“, y tras un tortuoso y a ratos turbio camino he entrado a formar parte de una de las empresas más grandes de Andalucía, uno de los mejores sitios en los que cualquier informático puede recaer. Gano un buen sueldo, buenas condiciones, buen entorno, trabajo asequible pero exigente… Joder, a alguien de ahí arriba deben hacerle gracias mis chistes de leprosos.

Por último, quizás comentar que mi señora, B, ha empezado un blog al cual la animo a echarle un poquito de ganas. Te sorprendería lo relajante que puede llegar a ser soltar lo primero que se te pase por la cabeza y descargarlo todo a través de tus dedos aporreando el teclado.

En fin, guachines, me voy a poner bien maquetadito el texto y me voy a dormir, que mañana a las 6:45 estoy en pie para mi último día de trabajo del mes [creo] y de esta segunda semana. Seguramente os interesará saber dónde estoy para estar tan contento… pero eso es otra historia.

Bon voyage.

P.D: no tengo ganas de poner en este post ninguna imagen, ¿passssa?

 

Viento

Llevo unos días enganchado a una serie llamada Air Gear. Para los profanos/no aficionados al manga os explico un poco de qué va: Itsuki “Ikki” Minami es un estudiante de secundaria que presume de ser el más fuerte de la ciudad. Un día, por azares del destino, comienza a practicar el deporte de moda, el “Air Treck“, una nueva forma de patinaje con unos “patines” especiales con un motor incorporado, lo que permite saltos y piruetas imposibles. Como imaginaréis, la historia poco a poco se va complicando y van entrando personajes de todo tipo en la vida de Ikki.

En cualquier buen manga que se precie, el desarrollo del personaje principal viene siempre dado por algún elemento que busque o que quiera proteger. En el caso de Ikki, el elemento que le mueve es el “viento“, la búsqueda de libertad en forma de “alas” que le permitan volar… y eso es justo lo que le da el Air Treck, la posibilidad de volar por los cielos a base de saltos. Parece un ideal sacado de cualquier relato aventurero del decimonónico, ¿no?

Hoy de camino al trabajo no tenía ganas de poner la radio y no era una mañana especialmente calurosa, así que iba con la ventanilla bajada. Mientras salía de Sevilla a través de una avenida de un par de kilómetros de longitud y donde casi nunca se cierran los semáforos sentía el viento jugando con la manga izquierda de mi camisa, despeinando mi [bastante poco abundante] pelo y azotándome en la cara dada la velocidad; ni al llegar a la autovía subí la ventana, tenía ganas de sentido el viento en la cara, y es una sensación que, por muy fresquito que se esté con el aire acondicionado, debemos sentir de vez en cuando para no olvidarla. Puede parece una tontería, pero ha sido una sensación difícil de explicar y difícil de justificar por qué me ha llenado hoy tanto, pero el caso es que me ha sentado estupendamente, un subidón de ánimo que creo que buscaré más a menudo.

Sí, el viento es inigualable, no debemos dejar de sentirlo. Maestro Oogure Ito, qué razón tienes en algunos diálogos de Air Gear.

El papeleo, tu gran amigo

El papeleo. Esa palabra que siempre sonaba como algo “de mayores“. Ver a papá hablando de “papeleo” en épocas de rellenar la declaración de la renta mientras mamá se tira de los pelos porque no aparece X papel [este año me ha tocado hacer la mía y me siento troleado] es una estampa entrañable en nuestras infantiles e inocentes mentes… Pero todo cambia cuando eres TÚ quien se enfrenta a LOS PAPELES. Malditos papeles, añado.

Desde que tengo aproximadamente 13 años me ha tocado hacer casi todas mis gestiones yo mismo, o al menos las que yo podía hacer siendo menor de edad. Muchos amigos de clase que iban con sus padres al lado se extrañaban de verme solo en la cola para echar la matrícula del colegio, con mis chorrocientos papeles rellenos [la mitad por mí] y todo listo para entregarlos a la monja directora, que por enésimo año consecutivo me decía que mis padres se tenían que apuntar al APA por huevos [a lo que yo, cordial y figuradamente, le remitía la opinión de mis padres en forma de enorme corte de mangas]. ¿Pereza de mis padres o ganas de no soltarle a la monja una guarrería? ¿Ganas de que me busque yo la vida? Ni pajolera idea, pero con el tiempo me he acostumbrado a tratar con todo tipo de fauna administrativa, cosa que ahora agradezco.

Por definición, según la RAE, el papeleo es “la acción o efecto de papelear, resolver papeles“, o “exceso de trámites en la resolución de un asunto. Si fuera la Wikipedia añadiría una tercera acepción: “putada inmensa creada por alguien con más mala leche que Saddam con un ataque de hemorroides“. Ahora en serio, ¿por qué es necesario complicar tanto algo que si se hace bien puede ser muy simple? ¿Ganas de joder o de talar árboles?

Hay muchos tipos de papeleo, algunos más graciosos que otros, pero yo los clasifico en varios niveles:

  • Nivel Paradójico/Medium: son los papeles que tienes que echar en el banco. Un banco abre, aproximadamente, de 9 de la mañana a 2 de la tarde. Sí, el horario mola y sólo hay que madrugar… si no trabajas, claro está. Si a mí el banco me dice que hay un recibo que tengo que ir a pagar, que sólo puedo hacerlo por la mañana y yo por la mañana estoy trabajando… Algo falla, ¿no? Porque si no voy, el banco me putea, pero si voy me putea el jefe dejándome un día sin cobrar… y si no cobro, no puedo pagar al banco. Quien inventara este sistema debe haber muerto con una trollface tatuada en la cara.
  • Nivel Engañoso/Hard: matrículas de colegios, institutos y demás centros educativos. Cuando vas a echar una matrícula [o preinscripción, según se mire] te dan un sobre en el que se supone que te dan todos los papeles que debes rellenar. ¡Cuidado, insensato!. Prepárate para una quest que ríete tú de las del World of Warcraft, ya que la ley de Murphy es inevitable: siempre que esperes tener todos los papeles listos, en la ventanilla te enterarás que te falta uno, el que a priori pueda ser más inútil, pero si no están todos tienes que volver a buscarlo y volver a hacer cola. Las ganas de matar aumentan con cada letra que rellenas de estos impresos.
  • Nivel Oficial/Destroyer: papeles que hay que entregar a organismos oficiales o delegaciones provinciales. Aquí empieza el mambo. Todo proceso empieza en la ventanilla de “información“, “información” por decir algo, porque por alguna razón que escapa a mi comprensión siempre acaban “informando” personas que poco o nada saben del lugar donde estás trabajando, salvo indicarte dónde está el mapa del edificio mientras te miran con cara de “me has hecho perder mi valioso tiempo de hacer sudokus en estirar mi dedo, sucio bastardo“. A continuación, más vale hacerte un buen mapa, porque te mandarán a cuarenta administrativos, ocho o nueve ventanas y más de una dirección contraria antes de llegar a tu destino. Eso sí, llegar a donde quieres llegar no garantiza la realización del trámite, pudiéndose repetir la ley de Murphy previamente mencionada, teniendo que volver otro día por no tener un puto papel de los cojones por duplicado gracias a una inepta que no sabe INFORMAR bien a la primera, como debería hacer por su trabajo
  • Nivel Hacienda/ÜberDestroyer: si has llegado aquí no te creas maestro 10º dan en papeleo, porque apenas has llegado a saber lo que es el terror, pequeño padawan. Hacienda, enemigo público número 1 y principal aliado del malvado dios Hipotek. Un papelito, una facturita, un aviso por correo que “no ha llegado por extravío” pueden ser detonantes de ataques de locura y crecimiento de la mala leche del ser humano. Para superar este trámite hay que seguir un riguroso entrenamiento físico, escribiendo 30 veces por minuto tu nombre en un papel cuadriculado sin salirte de las marcas para coger velocidad, y mental, consistente en realizar todas las tablas de multiplicar del 1 al 300 de memoria sin equivocarte una sola vez para calcular los porcentajes de no sé qué puñetas, fueraparte del emocional para no acordarte de todo el árbol genealógico del ordenador que ha calculado que debes devolver 2000 euros. Sólo los elegidos pueden sobrevivir.

La teoría de la evolución hace de las suyas una vez más: sólo sobreviven a la desesperación los más aptos. Y aquellos que queráis ser funcionarios, avisaros: hoy no es motivo de despido insultar al jefe, mañana la patada en los cojones será no sólo legalizada, sino un derecho constitucional.

XII Salón del Manga de Jerez

Apenas ha pasado una semana desde que volví del XII Salón del Manga de Jerez, uno de los eventos manga más grandes de España, y aun sigo escoñao. Normal, la gente que pasó por allí perfectamente podía contarse por miles… o más aun. Quizás me saltaré muchas cosas, como las proyecciones, las charlas, los talleres… ¿pero qué queréis, si sólo salía del stand para ir al Carrefour a comprar y al cuarto de baño? xD. Hoy tengo ganas de soltar un ladrillito, así que aun estáis a tiempo de cerrar el navegador. ¿Os quedáis? Vale, no digáis que no avisé…

Ese fin de semana sabía que iba a morir: en primer lugar, porque el Miércoles de esa semana me tocó pegarme un viaje relámpago a Madrid a entregar unas cosillas a mi jefe, ya que la mensajería tenía que meter el gambazo. Unos 1040 km aproximadamente en 5 horas de AVE. Yes, empezamos bien, MUY BIEN. Por supuesto, al regresar a Sevilla me fui a la tienda a terminar de empaquetar las cosas, un par de horitas más en las que ya no sabía si era Alan o un colibrí.

Al día siguiente, tras mis seis horas de sueño [que se me hicieron extremadamente cortas], me fui a recoger por la mañana la furgoneta para cargarla, un par de horas aproximadamente de reventarse los brazos cargando cajas de manga y tirar para Jerez como alma que lleva el diablo, ya que no tenía mucho tiempo que perder, más abajo entenderéis por qué… El caso es que al llegar, obviamente con mi monstruofurgoneta de 16 metros cúbidos, tuve que hacer malabares para poder acercarme ligeramente a mi stand; todo esto dejando de lado que cierta tienda de complementos góticos me pegó un adelantón y no lo maté de milagro. Señor de Talismán [sí, aquí sí doy nombres porque es algo que me tocó la moral hasta puntos pirómanos e incendiarios], la próxima vez que intente adelantar a una furgoneta como cinco veces más grande que su coche tenga en cuenta que algunos no tendrán inconveniente en aplastarle, piénselo.

Tras unas cuantas horas bajando cosas y montando, me tocó echar la vista atrás… la vista, la furgoneta y todo mi ser en general, ya que me tocó volver nuevamente a Sevilla. ¿Se me olvidó algo? ¡No, para variar no! Volví a por las cosas de la asociación NG Andalucía, asociación centrada en los videojuegos y de la cual fui socio durante muchos años; aunque me fui, aun conservo allí muchos amigos y gente con la que hay hamor mutuo. Después de mamarme un atasco bastante curioso a la entrada de Sevilla, llegué a su almacén, donde un ejército de espaldas mojadas… digoooooo, de SOCIOS me estaban esperando para cargar la furgoneta en apenas media hora. Sí señor, eso es eficacia y no la de los esclavos egipcios construyendo las pirámides. Paseito a la tienda, compra de cena y a correr a Jerez nuevamente mientras degustaba el siguiente menú, imprescindible en cualquier viaje de evento:

  • Sandwich de Opencor, mejor cuanta más pringue tenga [que suelen ser casi todos]
  • Chocolatina. Twix, Mars y Lion tienen la capacidad de introducirse entre tus dientes y asegurarte horas de diversión para sacar los restos con la lengua
  • Coca Cola Light, hay que darle un poco de cafeina al cuerpo y hay que bajar los sólidos
  • Red Bull Shot. No me gusta el sabor del Red Bull, aunque en esas dosis sí lo aguanto, y la verdad es que es efectivo [ojo, el Red Bull no sustituye una noche de descanso, tomadlo en cuenta].

Como imaginaréis, nada más llegar al hostal me tiré en la cama con los vaqueros puestos y todo a dormir. A fin de cuentas, en dos días me había metido 1400 km en el cuerpo.

Hasta ahí el presalón, creo que la parte en la que más voy a explayarme, dado que suele ser la parte que nadie suele darle la debida importancia. Lo que es el salón en sí fue extraño: vino menos gente que el año pasado, ya que hasta había sitio para sentarse, pero sí es verdad que en general se dejaban más dinero. Este hecho se notó especialmente el Viernes, que cayó la de Jesucristo Superstar, y si bien es verdad que la gente se mojó [literamente] a venir, es verdad que eso no era un Viernes de Jerez despejado. Otra cosa que me molestó bastante es la cantidad de material chinaco que había en el evento, ya no sólo por las ventas que perdíamos en mi stand, sino porque la gente a veces no tiene ni idea de qué compra y piensa que las dos [quizás tres, pero no ando muy seguro] que llevábamos material bueno quedábamos de careros. La calidad se paga, hamijos míos, espero que esta Miku que os comprasteis en la tienda “superbarata” no esté besando el suelo el mes que viene cuando se doblen las piernas por los tobillos o no tengáis que sacar el Loctite para pegar una coleta que se os ha caido sólo por mirarla.

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Alan on the road

Quien me conozca bien sabrá que colaboro, de forma bastante activa por cierto, con cierta tienda manga de aquí de Sevilla. Normalmente voy un poco de mano de obra, ya que según qué eventos hacen falta bastantes sentidos atendiendo todo; quiero acercaros un poco ese lado “oscuro” de los eventos [de oscuro tiene poco, ya que dentro nos meten una luminaria que a mí me broncea la cabeza más de lo que yo desearía], y quiero hoy dejaros con algo que poca gente cuenta: los desplazamientos y los sucesos que a veces acarrean.

Llevo conduciendo desde el 30 de Abril de 2008 que conseguí aprobar el práctico del carnet de conducir al tercer intento más dos intentos del teórico. El primer examen teórico lo suspendí porque los nervios, raro, se apoderaron de mi cerebro y pegué un tropezón [concretamente pegué cinco sin premio]; el segundo fui más tranquilo y aprobé porque no me puse nervioso… principalmente porque tenía casi 40 de fiebre, iba casi en manga de camiseta en medio del examen y creo que allí todo el mundo esperaba que me desplomara en el suelo de la mala cara que tenía. El examen práctico costó un poco más por lo de siempre, por estar más despistado que un pulpo en un garaje, pero gracias a los consejos de mi profesora de autoescuela [“deja de ir pisando huevos, coño“] y de mi padre [“que Dios reparta suerte, porque el cuidado se le olvidó dártelo“] conseguí hacerme con el tan ansiado permiso de conducir… sólo para hacerle de chófer a mi madre la primera semana mientras se gestionaba mi seguro. Desde entonces, he ido en coche hasta a comprar el pan y me he metido en cientos de sitios, algunos más raros de los debidos.

Anécdotas al volante podría contaros muchas, unas en las que os podríais descojonar, otras en las que me llamaríais loco, e incluso otras en las que directamente me mataríais para que no me mate la próxima vez que me ocurra. Os dejaré con tres de mis anécdotas favoritas y que siempre salen en conversaciones y charlas de bar:

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100 verdades sobre mí, episodio II

La semana pasada me integré en el hashtag de moda en Twitter, el #100factsaboutme. Quizás ya esté un poco pasado, pero ya que me curré 50 facts sobre mí, haré los 50 que me quedan para rematar, no es plan de dejarlo a medias… En fin, here we go:

  1. Tengo la puñetera manía de no escribir paréntesis en el ordenador, escribo entre corchetes por tenerlo más a mano y accesible.
  2. Actualmente mis tres grandes aficiones para entretenerme son los videojuegos, el manga y los juegos de cartas, especialmente Magic.
  3. Mi serie favorita es Saint Seiya, Los Caballeros del Zodiaco en cristiano, me la sé de arriba a abajo.
  4. No veo la televisión prácticamente, no tengo tiempo desde hace meses.
  5. No puedo pasar un día sin leer la prensa, o al menos los titulares más importantes para estar al día.
  6. No quiero morirme sin antes haber tenido un hijo, escrito un libro, plantado un árbol y haber ido a un concierto de Muse.
  7. Uno de los regalos que con los años conservo con más cariño es una alianza de plata que me regalaron hace más de 4 años y que prácticamente nunca me quito, salvo para ducharme [y cuando me acuerdo].
  8. Mis postres favoritos son el arroz con leche y el flan de queso de La Choza de Manuela.
  9. De hecho, La Choza de Manuela, un asador de Bormujos [Sevilla], es mi restaurante favorito, nunca me canso de ir porque siempre aun me quedan muchas cosas por probar.
  10. Me declaro carnívoro, pero también me gusta el pescado y alguna que otra verdura [las que me gustan las devoro con pasión].
  11. Los ojos siempre me han dado problemas: cuando nací tuvieron que operarme de los lagrimales a los 6 meses, y llevo con tratamiento para el glaucoma desde los 12 años por ahí, y los que me quedan.
  12. Una de las primeras canciones que suelo poner cuando enciendo Spotify en el trabajo siempre es “Supermassive Black Hole” de Muse o “Ace of Spades” de Motörhead.
  13. Aunque muchos lo consideren de “niños chicos“, sigo jugando a Pokémon, y me gusta.
  14. Si ya puedo considerarme afortunado de tener trabajo, más afortunado soy de poder trabajar el lo que me gusta, escribir.
  15. Mi vida sigue una frase que me enseñó mi padre desde chico: “hay que tener amigos hasta en el Infierno y en la Policía Local“.
  16. Uno de mis vicios confesables son las pipas Tijuana, un buen bolsón es imprescindible en esos días largos en los que te espera muuuuucho trabajo por delante.
  17. Nunca he sido de comer chucherías, siempre he preferido el chocolate.
  18. Por cierto, me encanta el chocolate blanco, especialmente el del Lidl que tiene arroz inflado por dentro.
  19. Quizás sea influencia de mi madre, pero con los años me he vuelto un talibán ortográfico, algunas faltas de hortografía me hieren los ojos.
  20. Se me dan muy bien los brownies de chocolate y las tartas de queso, me salen de vicio.
  21. Me gusta viajar, conocer sitios nuevos y gente nueva. Lástima que no tenga dinero para viajar todo lo que quisiera…
  22. Me gustaría ver, aunque sólo sea una vez, Japón y los cerezos en flor, una imagen típica de anime pero que quiero ver con mis propios ojos.
  23. El mejor pijama del mundo es un pantalón de chandal fresco y una camiseta de South Park.
  24. No me gusta la playa.
  25. Durante años he tenido terror al agua, como mucho para beber y ducharse , y porque no quedaba más remedio. Ahora simplemente le tengo respeto.
  26. La saga de juegos Final Fantasy me pierde, al igual que los RPG en general.
  27. Confieso que la constancia no es mi punto fuerte precisamente.
  28. El nombre de este blog, “Océano de Estrellas“, viene de la saga de RPGs Star Ocean de Enix/Square-Enix.
  29. Me encanta la Coca Cola Light más que la normal o la Zero por el sabor, no porque engorde más o menos.
  30. Siempre he querido ir de viaje a Grecia. Donde muchos sólo verían peñascos yo encuentro la cuna de lo que hoy somos.
  31. Las tres asignaturas con las que más disfrutaba de estudiante eran Inglés, Historia y, paradójicamente, Literatura a pesar de haberla suspendido en Bachillerato hasta la saciedad.
  32. Me gustaría algún día estudiar francés tranquilo y en condiciones, sobre todo en condiciones.
  33. Una de mis grandes intenciones es estudiar y mejorar mi inglés.
  34. Ahorrar es una de las cosas que más me cuesta, incluso más que levantarme de la cama por la mañana.
  35. Una frase que me marcó en mi época de alopecia galopante fue “Que levante la mano el que se quedaba calvo y se rapó para ser sexy“. No volví a ver mi calvicie progresiva de la misma forma.
  36. Mi intención a medida que terminaba mis estudios era estar encerrado todo el día en un taller metiéndole mano a ordenadores y a todo cacharro que se me cruzara por delante.
  37. Mi película favorita es “La Lista de Schindler“, aunque es verdad que para verla entera hay que echarle valor.
  38. Aunque ahora no lo parezca, yo siempre he sido muy bueno y calladito… igualito que ahora.
  39. En mi época adolescente tuve mi oscura época de hablar estilo abreviado y acortando por foros y Messenger; fue cuando comprobé con horror que mi ortografía empezaba a resentirse cuando decidí dar un vuelco antes de que fuera tarde.
  40. Poner voces y hacer ruidos es una molesta costumbre que no soy capaz de quitarme.
  41. Me aburren las películas de terror.
  42. No tengo símbolo político: los metía a todos a trabajar de sol a sol en una mina.
  43. Normalmente, de forma cariñosa, suelo llamar a las mujeres “cariño” o “amor“, y a los hombres “churrita” o “pishita“.
  44. Me enamoré de la ciudad de Valencia, quiero una semana libre de todo, coger un avión e irme a explorarla a fondo.
  45. Ha habido un antes y un después desde la entrada en mi vida del iPhone.
  46. Antes del rock y el metal, el estilo musical que más sonaba por mis auriculares era rap y break beat.
  47. George Lucas es Dios, y John Williams su emisario.
  48. Antes que informático, mi vocación estaba dirigida al periodismo.
  49. Tirarse en la cama bocarriba solo en casa y vaciando la mente es algo que todos deberíamos hacer al menos un par de veces en semana.
  50. No tengo abuela: soy único, inimitable e irrepetible… y mejor que no haya más como yo.

Pues nada, aquí me quedo. Espero que hayáis disfrutado y conozcáis un poquito más a este friki adorable que es 100% hamor.

Paz, amor, ailoviu.

100 verdades sobre mi, episodio I

Con un poco de retraso seguiré el meme de moda en Twitter durante días [y que hoy aun sigue], que es #100factsaboutme. Básicamente, consiste en resumir en 100 tweets 100 afirmaciones sobre ti. Como yo no voy a ser menos, ahí os dejo un chorro; al igual que mi hamijo @pixelillo, lo dividiré en dos posts para que no os tengáis que tragar un tochaco bíblico que seguramente dejaréis a la mitad.

Sin más preámbulos, os dejo con 50 de las 100 verdades que revelaré sobre mí:

  1. Empezaré con la verdad universal: soy un tío raro y particular. Y sí, me gusta, me erotiza y me pone cachondo.
  2. Segunda verdad universal: si no queréis leer tochos más gordos que La Muerte y Resurrección de Superman os habéis equivocado de blog.
  3. Me llamo José Ignacio, José por deseo de mi madre e Ignacio de mi padre.
  4. Mi malvada madre quería llamarme Borja antes de nacer; aun hoy he de agradecer a mi padre que se negara en redondo.
  5. Si la naturaleza fuera sabia y benévola con mi familia, debería ser el mayor de tres hermanos.
  6. Nací un 8 de Marzo a las 6:00. Sí, desde chiquitito y ya troleando.
  7. Siempre he sido un “caballero fornido“, no he tenido ninguna época en la que estuviera encanijao perdío.
  8. Llevo desde los 11 años perdiendo pelo. Sí, los 11, más de la mitad de mi vida.
  9. Me muerdo las uñas, no hasta el punto de destrozarme los dedos pero ahí ando.
  10. Mi suegra me llama “el hombre tranquilo“, procuro alterarme lo menos posible.
  11. Llevo 5 años con mi novia. El secreto para empezar: mi rostro marmóreo-feldespático. Vamos, que tengo más cara que espalda.
  12. Mi insulto favorito es “carajote“.
  13. Hijo de puta” hay que decirlo más, cuánta razón.
  14. En general, soy bastante malhablado a pesar de los constantes esfuerzos de mis progenitores y educadores… ¡Hosties putes!
  15. Tengo la costumbre [a veces reconozco que un poco hartante] de soltar algunas palabra y coletillas en otros idiomas: “maybe” en vez de “tal vez“, “who knows” en vez de “quién sabe“, “hosties putes” para maldecir…
  16. En general, con mis más y mis menos, estoy bastante orgulloso de ser quien soy.
  17. Me empano con una facilidad más que preocupante.
  18. Estoy sordo como una tapia.
  19. Siempre me ha gustado escribir, y más chico me salían unas historias brillantes de la cabeza… pero de un día para otro la inspiración se fue.
  20. Leer y escribir siempre han sido grandes aficiones que he tenido; en los últimos años apenas tengo tiempo, pero se hace lo posible.
  21. La afición por los ordenador y la electrónica en general me viene desde muy chico y de ver a mi padre encerrado en su biblioteca cacharreando.
  22. Hasta los 12 años por ahí, los Domingos era sagrado levantarse a las 10 de la mañana para ir al mercadillo de la Alameda, donde por apenas 2000 pesetas podías volver con todo tipo de curiosidades y cargado de discos de música o juegos.
  23. Mi primera consola fue una Game Boy tochaco, comprada por 11.000 pesetas con tres juegos en 1993 aproximadamente.
  24. Mi carrera consolera hasta ahora ha sido Game Boy => Playstation => Playstation 2 => Game Cube => DS => PSP => Wii
  25. Mi primer ordenador fue un ZX Spectrum con 5 años. Sólo era para jugar, pero con doscientos mil comandos que tenía ya era un principio.
  26. De más chico el Alone in the dark y el Doom me acojonaban vivo. A día de hoy, el Alone in the Dark me da risa, y el Doom lo tengo hasta en el iPhone.
  27. Nunca he sido especialmente fan de Apple, pero reconozco que sus aparatos son puro amor y muy buenos. No tanto, pero merece la pena invertir el dinero que cuestan.
  28. No es mi especialidad, pero me considero medianamente habilidoso en la cocina, al menos para sobrevivir.
  29. Reconozco ser bastante torpe y patoso, propenso a tener [y provocar] accidentes.
  30. También reconozco ser bastante despistado. Una joyita.
  31. Cuando quiero abstraerme del mundo, un buen MP3, unos auriculares a todo volumen y a olvidarse de todo.
  32. No fumo ni bebo ni voy con más mujeres que la mía.
  33. Uno de mis grandes defectos es que para dar lo mejor de mí mismo en cualquier cosa tengo que encontrar sorpresas y novedades periódicamente, la monotonía me mata.
  34. Mi primer disco fue un recopilatorio de No me pises que llevo chanclas, grupo que mi padre ponía para no morirnos de aburrimiento de camino a Jaén cuando íbamos en Verano.
  35. Al revés que casi todo el mundo, el instrumento que yo siempre he querido tocar es la batería. Lástima que ante ese deseo la respuesta de mis padres fue un rotundo NO.
  36. Me gustan el rock de varios tipos y el metal; lo que no entiendo es por qué a veces me dicen que no me pega ese estilo de música…
  37. Siempre he tenido problemas con mi aspecto en referencia a mi edad… Los varones de mi familia envejecemos bastante mal.
  38. Me gusta llevarme bien con todo el mundo, a veces lo hago incluso sin quererlo.
  39. Para poder trabajar a gusto necesito ruido de fondo: la televisión, la radio, música… Cualquier cosa.
  40. Me saqué el carnet de conducir con 22 años al segundo intento en el teórico y tercero en el práctico.
  41. Creo en el karma.
  42. Nunca he sido especialmente sociable cuando era más chico; de un día para otro la cosa cambió, y no me arrepiento del change.
  43. Hay mucha gente de la que hace tiempo no sé y no me importaría retomar el contacto.
  44. Conozco mucha gente. Tal vez demasiada.
  45. No soy bipolar, sólo tengo cambios de humor.
  46. Actualmente, uno de mis grupos favoritos sin duda es Muse, y al próximo concierto que den en España voy sea donde sea.
  47. No aguanto el frío ni los cambios de temperatura bruscos.
  48. Me encanta la Coca Cola Light… quizás demasiado.
  49. Duermo poco, y el cuerpo lo acusa. Niños, si podéis echaros todas las siestas que podáis, de mayores las agradeceréis.
  50. Novia sólo hay una, y la que yo tengo es la caña [que sé que leerás esto :P]. Y sí, a veces puedo ser muy :pukerainbows:

Y con esto y un bizcocho corto. La próxima entrega… lo antes posible.

Aquellos maravillosos años: los 18

Según marca la legislación española, un individuo es considerado mayor de edad a partir de los 18 años. ¿Por qué 18? Ni idea, pero alguna edad había que poner, ¿no?. Llevo unos días con ganas de hacer algún post autobiográfico, como los que escribía dando la brasa, y quiero comenzar rememorando los 18 años, una edad en la que crees que te vas a comer la vida, y te terminas comiendo un mojón.

Recuerdo medianamente mis 18 años. El 8 de Marzo de 2004, cuando apagué las velas de una tarta de yema que me compraron mis padres, pronuncié aquella frase que todos pensamos mientras somos menores, que es “ahora que soy mayor de edad puedo hacer lo que me dé la gana“… hasta que mi padre contraatacó con la frase que marcó mi recién estrenada mayoría de edad: “Hijo mío, ahora tienes 18 años, pero sigues siendo tan mierda y tan capullo como si tuvieras 17“. Sí, es mi padre y me quiere. Puro hamor, empezamos bien.

18 añitos, fiera, es hora de dejar el Bachillerato en el que me tiré dos años, y el paso previo es la Selectividad, puesto que mi objetivo por aquella época era la facultad de Informática de Sevilla, la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática, ETSII para los amigos. Por alguna extraña razón que aun desconozco conseguí aprobar todo, incluido la Literatura, la asignatura coco del colegio, y Francés, mi némesis personal [y eso que Mari Luz, mi profesora de aquella época, hizo todo lo posible por ayudarme, pero era un caso imposible]; el resto de asignaturas, pues ahí andábamos, con resultados dispares pero siempre aprobando. Llegamos a la hora de la verdad, Selectividad en Junio [encima en Sevilla, en un Verano más caluroso que lo normal].

Selectividad, hay que confesarlo, es una tanda de exámenes bastante fácil siempre y cuando se haya estudiado. Todos íbamos con el miedo no sólo de jugarse el futuro a una carta, sino de “si en hemos aprobado los últimos exámenes a duras penas, aquí nos cagamos“. Pues para nada: ya se encargaron de apretarnos las tuercas lo suficiente como para perder el miedo ante la hoja. Eso sí, estudiar e ir aprobando con holgura es condición necesaria para aprobar, si no… que Odín te coja confesado. Mis resultados… pues aprobé todo salvo una. No, no catee Literatura, que es la que más de uno habrá pensado, sino la que nunca esperé suspender: Historia, de las pocas que estudiaba por que me gustaban; suspendí, sí, igual que TODOS los que nos examinamos de Historia. Cosas de la vida, Filosofía, esa de la que la gente huía como de un inspector de la SGAE, aprobó todo el mundo con un examen bastante fácil. Por supuesto, cuando fuimos por las notas mi profesora de Historia no quería ni mirarnos por no escupirnos en la cara ^^U

Avanzaremos en el tiempo tres meses, llenos de papeles, matrículas, petición de becas que me denegaron una tras otra… Sí, ahí estaba, me esperaba la gloriosa facultad de informática de Sevilla, me iba a comer el mundo y convertirme en un gran informático en un ambiente de estudio y que me sacaría estudiando y esforzándome… Vida, eres una hija de puta. Resumiré un poco, ya que tela este año: Física era como leer chino, y en el primer cuatrimestre no aprobé ni una. Sí, estudié y aun así me dejaron el cacas. Bien, BIBA.

Aparte, fui tan inteligente que me quise matricular en Japonés I pensando que podría con todo. Sí, es una asignatura de libre configuración que estudié con pasión y dedicación… pero aun así, terminó bastante mal, ya que por intentar estudiarlo todo no aprendí nada. Sobre todo, quiero hablar de mi profesora, Miyako-sensei, la mayor fan del jamón ibérico que he conocido nunca. Las clases se nos hacían muy amenas, ya que era una persona con un gran sentido del humor y que aprovechaba muchos chistes que hacía para enseñarnos reglas memotécnicas para muchas reglas gramaticales, y especialmente para los kanjis, los 50 hijos de puta que ponían a prueba nuestras memorias necesarias para aprobar. Días como cuando nos llamó “hentai“, y cuando practicábamos el silabario y tocaba repetir tres veces seguidas la sílaba “cho” son de esos que aun permanecen en nuestra memoria. Lástima haberle perdido la pista completamente, esa mujer me encantaba.

Socialmente hablando, porque no todo son castañazos en los estudios, pues poca cosa. Hice mis amigos en la facultad, los cuales a día de hoy me sigo encontrando por la calle y me alegro hablar con ellos, mientras mantuve el contacto con muchos que aun hoy sigo encontrándome en los ambientes que frecuento [los salones del manga, malpensados]. En cierto modo quizás los 18 me sentaran bien, ya que empecé a dejar la extrema timidez que tenía desde chico a convertirme en el caradura que hoy me enorgullezco de ser; quién sabe de dónde vendrá esa metamorfosis, pero un año después bien que agradecí esa falta de vergüenza que muchos me reprochan hoy.

Bueno, supongo que ya os habré dado el tostón demasiado con mi vida. Dentro de todo lo malo también ocurrieron cosas buenas… pero quizás lo deje para otro post :P. Espero que este post os ayude a conocerme un poco mejor.

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