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Confesiones de unos ciudadanos descontentos

Cuando comencé este blog lo primero que dije fue «lo quiero llevar adelante como un ejercicio de constancia«. Al final, después de dos meses y pico sin escribir una línea, habréis comprobado que tengo la constancia de una almeja.

Sin embargo, previo a un viaje que tengo pendiente a Málaga [II Salón del Cómic y Manga Asokinawa concretamente], estando en el trabajo mi madre me mandó un correo. Normalmente suelen ser recados en plan «compra-no-sé-qué-antes-de-volver-a-casa» y demás, pero no, hoy me mandó un correo que, cadena o no, a mí y a cualquiera nos haría pensar.

He aquí el texto íntegro:

Me llega este escrito y me ‘invitan‘ a que NO LO PARE.

NO LO HARE ya que, casi todo lo que dice, es para tenerlo en cuenta.

EL GOBIERNO: Ha bajado el sueldo a los funcionarios, suprimido el cheque-bebé, congelado las pensiones y reducido la ayuda al desempleo, (PARO), para afrontar la crisis que han generado los bancos los políticos y los especuladores bursátiles.

Nos gustaría transmitirle al Gobierno lo siguiente:

PONGAN COTO a los desmanes de las empresas de telefonía y de ADSL que ofrecen los servicios más caros de Europa y de peor calidad.

DIJO la Vicepresidente del gobierno «que es indecente que mientras la inflación es -1% y, tengamos más de 4.000.000 de parados, haya gente que no esté de acuerdo en alargar la jubilación a los 70 años».

Nos gustaría transmitirle a esta «Sra. Vicepresidente» y a todos los políticos, lo que consideramos indecente :

  • INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 mes. Y bastantes más por diferentes motivos que se le pueden agregar.
  • INDECENTE, es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.
  • INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).
  • INDECENTE, es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.
  • INDECENTE, es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.
  • INDECENTE, es colocar en la administración a miles de asesores, (léase amigotes), con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados.
  • INDECENTE, es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos y sindicatos pesebreros, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.
  • INDECENTE, es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (ni cultural ni intelectual).
  • INDECENTE, es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.
  • INDECENTE No es que no se congelen el sueldo sus señorías, sino que no se lo bajen.
  • INDECENTE, es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.
  • INDECENTE, es que ministros, secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del ERARIO PÚBLICO.
  • Y que sea cuál sea el color del gobierno, toooooooodos los políticos se benefician de este moderno «derecho de pernada» mientras no se cambien las leyes que lo regula.

¿Y quiénes las cambiarán? ¿Ellos mismos? Ja.

Juntemos firmas para que haya un proyecto de ley con «cara y ojos» para acabar con estos privilegios, y con otros.

Haz que esto llegue al Congreso a través de tus amigos

ÉSTA SÍ DEBERÍA SER UNA DE ESAS CADENAS QUE NO SE DEBE ROMPER, PORQUE SÓLO NOSOTROS PODEMOS PONERLE REMEDIO A ESTO, Y ÉSTA SI QUE TRAERÁ AÑOS DE MALA SUERTE SI NO PONEMOS REMEDIO, está en juego nuestro futuro y el de nuestros hijos.

(Y para que este mail no se convierta en un spam, por favor, borra la dirección de quien te lo envió y escribe las direcciones de las personas a las que se los envíes en CCO.)

DONDE ESTAN LOS ESPAÑOLES?

QUE LEVANTAN MASAS PARA EL FUTBOL

Y NO PARA DEFENDER NUESTROS DERECHOS.

No quiero hacer apología de ningún partido político, ya que personalmente a mí todos me parecen lo mismo, unos CHORIZOS [cualquiera que haya cruzado dos palabras conmigo sabrá lo que opino en este tema], pero sí quiero quejarme. Quejarme porque mis padres, funcionarios de educación los dos, son las cabezas de turco de la administración central, que buscan «austeridad» a base de recortes de salario. Sí, no negaré que ellos están en una posición ciertamente privilegiada a nivel salarial, pero también se lo ganan ya que el desgaste físico [y sobre todo psicológico] que produce la enseñanza secundaria en estos últimos años es más que evidente.

Por eso os pido dos cosas desde estas humildes líneas:

  • Haced caso a lo que reza cierta canción del madrileño grupo «Ska-p«: «cuando pasen cuatro años, y lleguen las elecciones, va a votar SU PUTA MADRE«. Siempre la pongo de ejemplo, pero nunca una frase ha resumido tanto en tan poco.
  • No aplaudáis que los funcionarios pierdan sueldo para «ahorrar costes», ni comparéis a los funcionarios de las administraciones, que son los auténticos parásitos enchufadillos o «funcionarios Forges«, con los trabajadores de los servicios públicos como los médicos, profesores… que son los que de verdad están pagando el pato sin merecerlos. Recordad que lo s

En fin, cuando vuelva de Málaga prometo traer ideas para nuevos posts, y no me limitaré a dar palos a la «Ley Hitler«… digooooo, «Ley Sinde«, que no me faltan ganas por otro lado…

Todos juntos ganaremos, madre. Todos juntos.

El abrazo de Morfeo

Dormir, uno de los actos más naturales de todas las criaturas vivas [entiendo «dormir» como el acto de entrar en letargo para que las funciones vitales del cuerpo reposen], aunque es muy infravalorado.

Desde siempre, dormir era un acto respetado y bello, demostración de un alto estatus social, pues aquel que podía dormir más es porque podía permitírselo. De ahí apareció la española costumbre de la siesta, un sueñecito que te echas a media tarde para reposar un poco después de comer y emprender la tarde con energía; los beneficios, de hecho, son tales que empresas japonesas han habilitado espacios donde sus trabajadores puedan echarse una siesta, y se ha demostrado que los trabajadores que duermen entre 30 y 45 minutos a mitad de la jornada luego rinden mucho más al despertarse. Fijaos, tan importante era que los griegos le dieron su propia divinidad, Morfeo, dios de los sueños, nieto de Nix [la noche], hijo de Hipnos [dios principal del sueño] y Pasítea, que a su vez tuvieron 999 hijos más, los «Oniros«, personificaciones del sueño.

Sin embargo, el mundo moderno ha cambiado hasta las cosas más tradicionales: la siesta es un lujo que pocos se pueden permitir [lo normal es dormir un rato entre las 4 y las 6 de la tarde una hora por ahí, y en esas yo estoy en mi trabajo hincando el callo T__T], y dormir se ha convertido en una actividad mal vista, en la que la persona que más duerme es un vago que no produce nada.

A mí que no me toquen las narices: sí, estar hasta las 4 o 5 de la mañana trabajando es síntoma de que te tomas las cosas en serio y tal, ¿pero a costa de qué? Cada vez es más frecuente ver gente con ojeras, la salud de los ciudadanos se resiente, la calidad de vida disminuye… ¿Tan malo es dormir? ¿Por qué el descanso está tan infravalorado? Habitualmente duermo 6 horas diarias, de 2 de la mañana a 8 que me levanto [y lo confieso, la mayoría del tiempo se me va con la DS, que me suelo echar una partida a algo rápido un ratito].

El sueño, además de una actividad reparadora, y hasta placentera, puede ser un reflejo de nosotros mismos. El campo de la psicología está especialmente interesado en el sueño, pues es cuando el subconsciente del individuo aflora, revelando aspectos de su personalidad sorprendentes; igualmente, el momento previo a dormir también lo es, manifestándola a través de las «manías«, esas conductas excéntricas que tenemos a veces en determinadas situaciones. Ayer pregunté en Twitter sobre costumbres y manías que tenemos antes de dormir, mientras dormimos o mientras terminamos de despertarnos. Estas son las respuestas obtenidas:

  • @oriol18 Me gusta dormir con la persiana ligeramente subida para despertarme después, y al despertarme, bajarla y seguir durmiendo.
  • @bextia manía: me despierto varias veces de noche y me gusta mirar la hora, para saber cuanto más puedo dormir
  • @Pata_Ookami Antes de dormir: hacer algo, cualquier cosa (leer, escuchar música…)… tocar los hierros de la cama (porque están fríos :S) ; Y al despertar mirar la hora,necesito saber siempre la hora que es para saber cuánto he dormido y levantarme o seguir durmiendo
  • @pixelillo manias: dormir en el lado derecho de la cama, oreja izquierda sobre la almohada 😛 y cero luz!
  • @LydiaLily sii, yo duermo siempre con el movil bajo la almohada (por si me lo roban xDD) y además me acuesto siempre con música 😉
  • @Shietza yo necesito tener el movil o un reloj cerca para cuando me despierto ver la hora y meditar si merece la pena seguir durmiendo
  • @MarybelRules manías? Dormir boca abajo, con la puerta cerrada, y las persianas levantadas. ^^
  • @ce_sevilla Cola-cao antes de dormir y Slayer para espabilarme. Soy un heavy de chupete 😛
  • @gabslicious yo me levanto SIEMPRE con el pie derecho. Es el primero que toca el suelo. Manías.
  • @Shivenis Yo si no voy al servicio y bebo agua antes de acostarme no duermo a gusto. Te vale? xD ; O beber agua y luego ir al servicio, el orden tampoco importa ._.
  • @Bambu_Cho Cuando alguien quiere despertarme x las mañanas, no basta con llamarme, es imprescindible q me enciendan la luz ; cuando era pequeña, sino me ponían la mano en la cara no me dormía, ahora soy yo la q me pongo la manita en la cara XDD
  • @laplumavoladora ¿ver la tele antes de dormir cuenta?
  • @MariaLovesTweet no puedo dormir con naaaaaada de luz, y si no puedo conseguir que el cuarto esté oscuro oscuro, duermo con antifaz! ; yyy abrazada a algo, sea una persona o una almohada!
  • @Duranial Yo meto el brazo bajo la almohada, pero me estoy quitando la manía
  • @iMiamca Para dormir me coloco como si estuviera metida dentro de un ataud 。・ω・。 manos cruzadas y todo
  • @elultimorey taparme hasta la cabeza si hace frio y no puedo ver luz.
  • @maykiyah yo jugueteo con el pelo muchísimo antes de dormir :)
  • @Eme_chan tengo una manía mientras duermo: intentar permanecer dormida 😉

Como algunos de mis seguidores de Twitter sabrán, por motivos laborales en los últimos días no he dormido apenas, y ahora mi cuerpo está pasando factura en forma de ojeras, calambres y un cansancio brutal. Os digo, niños: NO toméis ejemplo de mí, si tenéis algún trabajo que terminar acostaos pronto, levantaos temprano y seguidlo, porque estar hasta las tantorras de la madrugada sólo servirá para que lo hagáis a desgana, cansados y os equivoquéis en el último minuto.

Reivindico desde aquí: esforzáos todo lo posible en todo lo que hagáis, pero recordad dedicar tiempo a descansar cuando lo necesitéis; porque no hay nada más bello que una mujer descansada, fresca y radiante 😉

P.D: yo también tengo mis manías al dormir, no me escapo xD: casi siempre doblo la pierna derecha hasta apoyar el pie sobre la rodilla izquierda; también necesito estar enganchado a algo, en Invierno a las sábanas, y en Verano acabo a veces enganchado a la almohada, acabando con unos dolores de cuello cojonudos T___T. Ah, para relajarme antes de dormir me gusta echarme una partida rápida con la DS o la PSP, normalmente juegos de lucha o de tiros.

29-S: Huelga general vista por un currito

29 de Septiembre de 2010. CCOO y UGT, los dos grandes sindicatos españoles, han convocado para hoy una Huelga General.

El motivo de ésta, la séptima huelga general de la democracia, es la reforma laboral impulsada por el actual gobierno, en la que, entre otras cosas, abarata el despido, lo facilita a las empresas que aleguen «dificultades económicas«, penaliza todo lo que no sea contratación indefinida… vamos, un desastre para el trabajador y el ascua que necesitaban los empresarios sin escrúpulos.

En una huelga general, como su propio nombre indica, es un evento que se sigue de forma masiva, en la que el país, en teoría, debería estar paralizado. Sin embargo, hoy hay gente trabajando, como el autor de este post. Muchos pensaréis que es por no perder el día de hoy de sueldo, y es verdad, es algo que veo bastante influyente, pero no decisivo. Mi motivo para no seguir esta huelga es debido a los elementos que están alrededor de todo el berenjenal que se está liando:

  • En primer lugar, el gobierno, principal responsable de todo lo que se ha montado. Teniendo una crisis financiera a la vuelta de la esquina [que no es lo mismo que la crisis económica que sacude al mundo a día de hoy], se ha dedicado a gastar y derrochar todo lo que había el gilipolleces estilo Ministerio de Igualdad [en mi opinión, Ministerio Feminazi], compensaciones y donaciones varias a colectivos que no necesitan el dinero tanto como en otros sitios, inyectando dinero público en bancos que han especulado y perdido… En fin, yo, con mis impuestos, he pagado las cagadas de banqueros y politicuchos corruptos. Ahora, para «ayudar a fomentar el trabajo» se han sacado de la manga una «reforma laboral» [la cual han estado casi 6 años jurando que no iban a hacer] deprisa y corriendo que obedece al lema ilustrado «todo por y para el pueblo, pero sin el pueblo«. En fin, podría llenar párrafos hablando por qué escupo sobre nuestro actual ejecutivo, pero tengo bilis para más responsables de esta huelga.
  • Los segundos máximos responsables: los sindicatos. Sí, ellos han convocado la huelga… ¿ahora? ¿Es mucha casualidad que las llamas de la huelga general comenzaran a gestarse cuando tocaron los sueldos de los funcionarios, uno de los colectivos fuertes de los sindicatos? [Disclaimer: estoy encantado con que protesten por querer bajarle el sueldo a los funcionarios, ya que mis padres pertenecen a ese colectivo y eran de los primeros en salir perdiendo]. Los sindicatos me llaman a la huelga cuando ven su culo peligrar… pero nadie hizo nada cuando yo no encontraba trabajo durante muchos meses, ni protestaron cuando alcanzamos la friolera de 4 millones de parados y subiendo, llegando al 20% de población activa en edad de trabajar en paro. Claro, cuando toca negociar con el gobierno las subvenciones para financiar los sindicatos pues hay que estar callados para que Papá Estado afloje la pasta. A mí nadie me ayudó en su momento, ¿por qué debo hacerlo yo?
  • Clase política en general, porque sois todos iguales: sólo buscais vuestro interés y llenar vuestro bolsillo. Los trabajadores somos algo más que un voto al cual recurrir cuando hay elecciones, ¿sabéis?
  • Empresarios facinerosos y sin escrúpulos, que aprovecháis todos los huecos que deja la ley para cobrar subvenciones que no os merecéis, mantenéis a vuestros trabajadores por dos mierdas y luego los echáis a la calle sin ningún miramiento de forma que todo os salga baratito. Empresarios sin escrúpulos, algún día caeréis, y yo estaré abajo esperando para reirme.
  • La prensa, que ha aprovechado lo encendidos que están los ánimos y el cabreo de la gente para vender más diarios o ganar porcentajes de audiencia. Qué lástima que una profesión tan noble y digna como el periodismo haya degenerado a un estercolero en la que obedecer una línea editorial implica sacrificar la veracidad de la información y la objetividad de la misma.

Si todos los que se supone que me representan y me deberían ayudar están muy liados intentando salvar su propio trasero, ¿qué nos queda a los currantes, que somos los principales afectados? Yo he optado por la única vía posible: venir a trabajar como cada día. ¿Por qué? Simple: si no vengo a trabajar, supuestamente estoy apoyando la causa de los sindicatos, esos mismos sindicatos a los que no les he importado nunca una mierda por no estar pagando sus cuotas; y si vengo a trabajar, supuestamente estoy apoyando al gobierno en su reforma… Y sí, supuestamente, porque cuando pasen dos años y lleguen las elecciones es cuando van a ver las consecuencias de la reforma laboral, el Ley Sinde, el Ministerio Feminazi, los miles de euros gastados estúpidamente…

Total, que cada uno debe mirar por sí mismo, porque nadie te va a ayudar, así que en este caso prefiero venir a trabajar, porque por poco que sea no quiero perder el dinero que cobraría por trabajar hoy, y ni gobiernos ni sindicatos ni medios de comunicación me lo van a devolver. Lo siento, muchachos, pero a todos los arriba mencionados:

¡¡Que os den por culo!!

P.D: prometo no hacer muchos más posts sobre política, en serio, porque me enciendo y no paro… pero es que hoy era obligatorio hacerlo.

Querido profesor

Ésta es una de esas entradas que salen desde mi lado más ñoño y con el que seguramente me colgaréis más de una etiqueta de «mariquita» para arriba… Pero qué puñetas, hasta yo tengo mi corazoncito.

Como habré comentado en algún momento, tengo la bendición/maldición de que mis padres sean ambos profesores de instituto. Por un lado es una bendición cuando no entiendes algo de su materia, que como por fuerza lo tienen relativamente fresco pueden echarte una mano en algún desavío; la maldición viene en que saben los años de secundaria y bachillerato cómo funcionan, así que cuesta bastante colarles una pirula. Otra maldición viene en los ambientes que veis en las noticias de profesores agredidos por alumnos o padres y que no tienen forma de defenderse [aun no ha llegado el caso, pero eso de pensar que pueden llamarte del hospital porque a tu padre le han pegado una somanta de ostias no mola nada].

¿A qué viene esto? A que, debido a que casi todas las amistades de mis padres son del gremio, he aprendido a valorar la profesión y no ser tan visceral cuando termino un curso. Hará cosa de un mes me encontré una antigua profesora de inglés a la que me paré amablemente a saludar y preguntarle por cómo iba el colegio y demás, cosa que mis amigos y mi novia me recriminaron porque «a los profesores ni agua«. ¿Por qué? Muchos alumnos, después de años, se encuentran con mis padres y se ponen a charlar y recordar viejos tiempos, ¿qué tiene de malo?

El post de hoy quiero recordárselo a dos profesores que me marcaron especialmente. Si bien con [casi] todos me he llevado bastante bien, hay dos en particular de los que guardo un recuerdo más especial. Con su permiso, hablaré de ellos con nombres y apellidos:

Carmen Morell: mi profesora de Ciencias Sociales/Historia en mis largos [y coñazos] años de secundaria. Al llegar a esta malograda y catastrófica etapa [las leyes de educación han propiciado esto] me hablaron de una profesora en particular con fama de ser bastante estricta y de no pasar ni una. Dicho y hecho, su fama no era inmerecida, ni Cristo se atrevía a hablar cuando estaba explicando, cualquiera se atrevía… Los temblores llegaron cuando nos enteramos que en 3º y 4º iba a ser nuestra tutora: el pensamiento general fue «nos la cargamos con todo el equipo». Sin embargo, fue todo lo contrario: descubrimos una persona que, con sus más o menos cabreos, sabía disfrutar la profesión, que tenía un gran sentido del humor [a su manera, eso sí], y sobre todo altamente anti-tecnológica. El gran recuerdo que conservo de ella quizás se deba a que, en cierto momento complicado que pasé a nivel social, tuve una persona con quien hablar cuando no tenía con quién más hacerlo y que, lejos de simplemente salir delante de mí como mi escudo, me daba el empujoncito necesario para ser yo mismo mi propio escudo. Lástima que se jubilara, el colegio Religiosas Calasancias de Sevilla ha perdido una gran persona.

Antonio García Govantes: la asignatura «coco» del Bachillerato en el colegio Compañía de María era Lengua y Literatura,  y cuando llegaban las evaluaciones todos lo sabíamos; por eso, sacábamos tiempo para estudiar de debajo de las piedras. Este «elemento» me cateó sin piedad 5 de las 6 evaluaciones de esta asignatura, aunque en las benditas recuperaciones finalmente la terminaba aprobando, «milagrito der niño Jezú«, fueraparte de la mala hostia legendaria que le salía cuando de 60 que éramos entre dos clases apenas aprobábamos la cuarta parte a la  primera. Sin embargo, no esperéis un ogro ni un vengador cósmico: era un tipo de lo más campechano y majo, que en cuanto abrías la boca dos veces te colgaba tu mote y ya no te lo quitaba ni Cristo; pero no motes que sentaran mal u ofensivos, sino cosas más pacíficas, simpáticas… a mí, debido a mi antigua inclinación por el periodismo, me convertí en «Paparachi«, o «Papa» a secas, lo que más de un chiste me supuso en su época. También nos unió la afición a la poesía que encierran en sus letras Joaquín Sabina o Joan Manuel Serrat, nuestra afición [cada uno a su estilo] a la literatura de siglos pretéritos tanto española como internacional y la «obsesión» por analizar la actualidad mundial diaria. Entre otras cosas, debo agradecerle que ese último día de clase previo a Selectividad, en el que sólo fui yo al colegio, me echó el cable suficiente como para aprobar Lengua al día siguiente.

Son muchos profesores a quien me gustaría recordar y agradecerles algo, especialmente al pobre que le tocó darme Dibujo durante secundaria [más que nada porque era más malo que un bocao en un huevo] o a las pobres víctimas que intentaron darme matemáticas con éxito… pero son tantos, y tengo tanta pereza en el body que dejaré este post aquí.

Simplemente, gracias

Os quiero animar desde aquí a pensar que los profesores tienen una labor más dura de lo que imaginamos, respetémosles y apreciemos su trabajo… pero aun así dadles caña, si no el colegio y el instituto no serían tan divertidos.

Blindmaiden

Nunca he sido buscador ni amante de las leyendas urbanas. De hecho, conozco las que conoce todo el mundo: el yeti, los cocodrilos en las alcantarillas de Nueva York, las señoras que tienen educación en la cola del supermercado… Esos fenómenos o personajes de los que se habla mucho pero nadie lo ha visto con sus propios ojos, y del cual siempre tenemos un amigo cuyo primo segundo por parte de padre tiene un colega de un vecino que sí lo ha vivido. Sin embargo, hoy de casualidad he encontrado una de esas leyendas que me ha resultado muy curiosa: la web Blindmaiden, la «Virgen Ciega«.

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El S.e.x.o y n.o.s.o.t.r.o.s

Hoy quiero tratar un tema que normalmente se suele evitar o del que se habla con sutilezas, indirectas y evasivas. Sí, señores, voy a hablar de SEXO.

El SEXO, ese tema que a todos en algún momento nos da «corte» tratar y que nos pone a veces en situaciones incómodas. El SEXO es el tema más variable y voluble que puede tratar el ser humano, al poderse contemplar desde muchos puntos  de vista distintos: el puramente fisiológico, el biológico, cinematrográfico, romántico, animal… Porque sí, nos duela lo que nos duela, el ser humano es un animal, y por muy racionales que seamos tenemos unos instintos que nuestro cuerpo demanda satisfacer. Ayer, planteando este tema, lancé al ruedo de Twitter una cuestión. Ante la pregunta «¿El SEXO es bueno y mola o no?«, el pueblo respondió:

  • @dejandomarcas sex rocks ^^
  • @Duranial Mola, no hay más huevos XD
  • @Klarilis es bueno y mola mazo ^^
  • @Nefutari Pues claro que es bueno…
  • @Joanetto Por supuesto que es bueno y mola.
  • @elultimorey El SEXO es bueno, sano y mola. Siempre y no se llegue a esto http://bit.ly/bvrMxp #imagengif XD
  • @RBenages si alguien te dice que no, merece la pena capital

De ahí derivamos a una nueva pregunta: «Entonces, ¿por qué nos escondemos/avergonzamos/bajamos la voz al hablar de SEXO? Si es tan bueno…«

  • @dejandomarcas seréis vosotros porque yo no ^^!!. VIVAN DOMINGOS Y DOMINGAS!!!!!
  • @Klarilis no deja de ser una parte privada de cada uno ^^
  • @Nefutari Simplemente por tabu social, creo yo….pero ya no lo va siendo tanto.
  • @iMiamca Nos reprimieron demasiado y durante muchos años tiempos atrás ´w` y eso tarda en curarse…
  • @RBenages Tabú social. Debido a los muchos años de represión, que ha sufrido este país. Sería una de tantas posibles respuestas.

Quizás Rocío Benages en su última respuesta ha dado con la clave de todo: hemos pasado muchos, muchísimos años reprimidos por una moral que, por alguna razón que nunca he alcanzado a entender por qué se piden determinadas cosas; claro, el día que le hemos hecho un corte de mangas a esa moral que ha satanizado todo lo SEXUAL por todos los medios durante siglos [que, por cierto, también ha resultado ser la mayor hipocresía de la historia] estamos «recuperando el tiempo perdido«, pero de forma bastante torpe.

A ver, ¿qué es eso de que «los niños vienen de París«? Está claro que no vamos a ponerles a nuestros hijos de 5 o 6 años una película porno diciendo «hijo, así se hacen los niños«, pero es hora de que entendamos de que con 10 años, o antes a veces, un niño [y por extensión una niña, no empecemos con bibianadas] sabe cómo funcionan las cosas, pero a medias. Lo que hay que hacer en esa época no es huir, sino informar; no pagarles los condones, sino explicarles para qué sirven y su importancia, y a partir de ciertas edades dejar de pensar que son tiernos e inocentes angelitos, especialmente en el caso de las niñas [sí, si yo tengo niñas seguro seré el padre más cromañón del mundo, y seguramente con mi hermana sea tres cuartos de lo mismo cuando llegue el día]. Y no sólo hablo de niños: los más creciditos tampoco lo sabemos todo, lo que nos obliga a aprender casi continuamente; no es sólo saber para enseñar, sino también para nosotros mismos, porque he escuchado cada barrabasada a ciertos adultos que me hace pensarme seriamente si no vivimos en una pequeña prolongación del siglo XIX…

Tratar el SEXO como una «guarrería» o como algo «sucio» es algo que atenta contra nuestra propia naturaleza. Tened la mente abierta y no os avergoncéis por ser, como decía Freud, animales SEXUALES, y usad esa racionalidad que nos hace únicos para darnos cuenta que no por pensar dejamos de ser animales. Y si no me creéis, pensad en las numerosas obras de arte que éste ha motivado, como la estatua que encabeza este post.

Espero que en alguna línea de este bíblico texto hayáis encontrado algo que os cultive como seres humanos. Y sí, he puesto la palabra SEXO y todos sus derivados en mayúsculas a posta, para escandalizar a la gente que pretendo que cambie su punto de vista, y de paso para saber cómo andáis de matemáticas contando cuántas veces pronuncio SEXO a lo largo de estos párrafos… que, por cierto, son ocho veces 😛

Soledad, tu solo nombre me hace compañía

Vivimos en la llamada «Era de la comunicación«: cualquier información que se produzca en el rincón más apartado del planeta llega rápidamente a nuestras casas gracias al poder de la televisión o Internet. Vivimos en una época en la que todo el mundo tiene Facebook o Tuenti, en el que hace «amigos» y se mantiene en contacto con gente de la que hace años está separa, o tiene docenas de kilómetros de por medio. Vivimos en una época en la que la llamada banda ancha nos ofrece la posibilidad de jugar con amigos, ver películas, partidos del Mundial de fútbol en directo, escuchar la radio… Sí, sin duda vivimos en una época maravillosa en la que la información es conocimiento, felicidad y progreso… O tal vez no.

Vivimos en una época tan llena de comunicación, tan social y en la que es tan importante estar comunicado, lo que casi nos ha obligado por religión a tener un teléfono móvil, a ser posible con conexión a internet, ¿dónde queda tiempo para el individuo? ¿Cuándo podemos explorarnos a nosotros mismos?

Sé que la tónica general de este blog es quejarme de lo que no me gusta y que en ocasiones puedo ser un poco coñazo, pero este post lo uso a modo de llamamiento: grito a los cuatro vientos que seais egoistas, penséis en vosotros mismos y os olvidéis de todo. Encerraos en vuestras habitaciones, sólos, tiraos en una cama o en el suelo mirando al techo, y ante todo vaciad la mente: no penséis en nada, todo a vuestro alrededor es intrascendente y secundario. A medida que os encontréis relajados, id pensando en qué habéis hecho ese día, plantead qué os alegra y qué os preocupa, cómo podéis arreglar lo que os preocupa… Todo siempre desde la más absoluta calma, tranquilidad y, sobre todo, soledad.

Estar solo no es malo, a pesar de lo que se nos haya metido en la cabeza desde que somos pequeños. Socializar es bueno, nos llena y complementa como seres humanos… pero también es verdad que de vez en cuando debemos aislarnos, pensar en nosotros mismos… El pensar en «qué dirán» nos ha hecho mucho daño, nos ha impedido ser nosotros mismos durante mucho tiempo; pues es hora de reivindicarnos a nosotros mismos.

Si el mundanal ruido no nos da la solución a nuestros problemas, buscadla en la soledad.

Nos la agarramos con papel de fumar

Este título tan cómico a primera vista es una expresión que suele usar mucho mi padre para hablar de lo remilgados que nos estamos volviendo con los años. Está claro que a medida que la sociedad avanza y «progresa» se vuelve más cómoda y reflexiva y piensa más en el mundo que le rodea, o al menos ésta era la teoría de mi profesor de filosofía sobre el nacimiento de su fuente de vida.

Si alguno de mis lectores es del año 75 en adelante seguro habréis escuchado a vuestros abuelos del hambre que se pasó durante la guerra y la postguerra, y muchos de vuestros padres habrán comentado que también lo han pasado muy mal por determinadas circunstancias. Está claro que ningún padre quiere que su hijo pase ninguna necesidad, es un instinto muy arraigado en nosotros… ¿Pero no nos estamos pasando?

Las últimas «técnicas psicológicas aplicadas a la educación infantil» nos dicen que si echamos una bronca o le pegamos a un niño de cualquier manera «podría traumatizarse«. Lo que nadie me ha contado es, ¿qué tipo de trauma? Si de siempre se ha dado un cate a un niño chico que no se porta bien y no acaban en un psiquiátrico, ¿qué ha cambiado ahora? Incluso hoy algunos padres siguen dando más de un guantazo y ni son malos padres ni convierten al hijo en un delincuente. A mí nunca ha hecho falta arrearme, si bien es cierto que un par de veces me la he ganado, y aun no he pisado la carcel, fumo cosas raras ni me dedico a ser un maltratador en potencia… al menos que yo sepa, porque puede que mis traumas me hayan convertido en un psicópata que no se acuerda de lo que hace…

El problema de estos «traumas» son cosas como las que lees en Asco de Vida, donde un niño se dedicaba a tirarle piedrecitas a un hombre en silla de ruedas mientras la madre se descojonaba. Lejos de la veracidad o no de estas historias, no es la primera vez que cosas como esta ocurren: niños que se dedican a hacer el cafre a su antojo mientras sus padres se dedican a «vivir la vida«. Ahora no impera inculcar a los niños la disciplina, sino permitirles todo «para que no se traumaticen». Claro, luego nos asustamos cuando vemos a los «NI-NI» por la tele o las noticias sobre el porcentaje de chavales que dejan el instituto por irse a una obra a currar… o directamente no van porque el día anterior estuvieron de fiesta y la resaca es sagrada. Esta viñeta, sin duda, es la mar de ilustrativa.

Sin embargo, no hablo sólo de nuestros estudiantes, tema recurrente de muchas conversaciones de señoras salidas de Facebook. Otro colectivo con el que «nos la agarramos con papel de fumar» son las llamadas «minorías sociales«. ¿Por qué a un gitano no puedo llamarle «gitano«? ¿Por qué a un negro no puedo llamarle «negro«, sino «persona de color» o demás mierdas lingüisticas? Pues porque «se pueden sentir ofendidos», y no es plan de «generar conflictos». Vamos a ver, a mí que no me jodan: un gitano, de siempre ha sido, es y será un GITANO, y por más vueltas que intentemos darle y muy diplomáticos que queramos ser es un hecho imposible de cambiar. Pero nada, tenemos siempre que ser muy recatados, finos y tolerantes todos…

Sin embargo, lo que más me repatea son los guardacoches, llamados cariñosamente en Sevilla «gorrillas» o «piojosos«. Recientemente, en Sevilla se aprobó una normativa que prohibía a los gorrillas, bajo multa de 120 euros. Los mismos gorrillas se ríen de esa norma, ya que la mayoría son insolventes y/o viven en la calle por causas derivadas de la droga, y la policía se ve impotente para eliminar esta lacra. ¿Lacra por qué?. Porque no sé vosotros, pero yo no consiento que me venga un guarro a exigirme un euro por aparcar en una avenida tal como es República Argentina justo a partir de las 20:01 de la tarde que se acaba el horario de zona azul; o sea, terminan unos chorizos de robarme y ahora vienen otros por la cara. Sobre estos «amigos» hablaré otro día largo y tendido, porque la historia de los «pobres marginados sociales» que aparcan coches bajo amenaza es tremenda.

En fin, con todo este rollo quiero decir que a las cosas hay que llamarlas por su nombre, y que si alguien realiza una acción mala o fuera de la ley o la educación hay que corregirla. ¿»Traumas«? ¿»Exclusión«? ¿»Xenofobia«? En dos palabras: MIS COJONES.

Menos traumas y más educación. Menos excusas y más igualdad. Menos tonterías y más justicia.

La saga Crepúsculo

Crepúsculo [Twilight] es, a día de hoy, el gran fenómeno cinematográfico, igual que en su momento fueron El señor de los anillos, Matrix o Harry Potter: una serie de historias precedidas por un conjunto de críticas positivas y negativas, en ambos casos a veces muy exageradas, y que gracias a la magia de la publicidad y de agresivas campañas de marketing se han colado en nuestras vidas para que esos nombres no nos dejen indiferentes. Las amas o las odias, pero cualquiera que no viva en un bunker «nucelar» conoce esos nombres y sabe de qué va aunque sea de oidas. A raiz de una noticia aparecida en la prensa sobre las opiniones del bajista de Muse, Chris Wolstelholme, sobre su participación en la BSO de Crepúsculo, me he inspirado para escribir este artículo.

Este «gran fenómeno» ha recibido críticas de todo tipo: desde las argumentales y las basadas en la mitología vampírica hasta los chistes más bizarros y destroyer que jamás podáis imaginar, algunas críticas salidas por cierto de mi boca. Sin embargo, como en este artículo tengo que ser [o intentar ser] objetivo, tendré que reseñar algunas de sus bondades. Según sus fans, es una película de amor muy linda y tierna… y con dos tíos que están muy buenos. Efectivamente, habréis adivinado que el grueso de sus defensores son mujeres. Luego los hombres somos los hormonados. ADV. Whathever… por cosas de la vida, me he tragado las tres películas, y por una de ellas incluso he pagado, cosa que aun sigue doliéndome en mi tacañería más introspecta, y como no sólo las he visto sino que encima con algunas hasta he repetido me considero suficientemente capacitado para escribir este artículo sin morir de un ataque de caspa.

Comenzaremos resumiendo un poco el artículo: Bella (Kristen Stewart), diminutivo de Isabella, llega a Forks, un pueblo normalmente nublado de Washington para vivir con su padre mientras su madre vive la vida loca con su nuevo marido. Una vez en Forks la muchacha, un poco antisocial ella, hace amigos en el instituto, lo normal de cualquier adolescente, y conoce a toda la peña típica: los deportistas, las aficionadas a las compras, las modositas… y a los antisociales, representados por los Cullen. Los cinco hijos del doctor Cullen, médico del pueblo, no se juntan con nadie que no sean ellos mismos y viven la vida a su manera, destacando especialmente uno de ellos: Edward Cullen (Robert Pattinson). Después de una serie de malentendidos, Edward y Bella comienzan a desarrollar una relación amistosa que deriva en una confesión del mozo: él y toda su familia son chupasangres, Nosferatus, demonios… vamos, vampiros de toda la vida. Desde entonces, la vida de Bella no es la misma… más aun cuando descubre que Jacob (Taylor Lautner), su amigo de la infancia y por el cual guarda ciertos sentimientos, es un licántropo, un hombre lobo; cosas de la vida, los enemigos mortales de los vampiros.

Básicamente ahí os he resumido la mitad de la primera película y la base de todo el argumento de la saga. Lo primero que destaca es que la probe Bella tiene toda la suerte del mundo: detrás de ella van dos bichos raros que podrían merendársela de un par de mordiscos, además de tener un olor más que delicioso y apetecible [¡niña, usa desodorante!]. Fueraparte, lo primero que hay que destacar es el objetivo de la autora [se supone]: crear una historia de amor con elementos sobrenaturales. No sólo consigue eso, sino que le da una vuelta de tuerca al género de películas sobre vampiros; cuando estamos acostumbrados a las películas donde el vampiro es un personaje antagonista, sanguinario, cruel y deshumanizado, Crepúsculo nos trae una historia de amor donde un vampiro lucha contra sus instintos y que teme que su amada caiga en un mundo alejado del humano, con sus propias reglas y mandamientos. Es algo completamente distinto, un soplo de aire fresco que ofrece una visión alternativa al vampiro que nos presentó Bram Stroker en su clásico «Drácula«.

Por otra parte, también añade el elemento que hace que cualquier película romántica te mantenga agarrado a la silla: la aparición de un tercer elemento, que para más inri es un hombre lobo [más bien un licántropo, ya que al transformarse no mantiene ningún rasgo físico humano], el enemigo más encarnizado del vampiro como se ha podido ver en películas como Van Hellsing o Underworld que trasladan la mitología literaria al gran público. Lobo contra vampiro, Jacob contra Edward, ambos tienen distintas actitudes ante Bella, que no termina de aclararse por ninguno de los dos por más que le tire Edward. Todo muy romántico al más estilo americano.

Las críticas más destructivas vienen, precisamente, por la mitología: ¿desde cuándo un vampiro brilla como si estuviera rebozado en purpurina al exponerse al sol en lugar de quemarse y arder? ¿Los vampiros no vivían sólo de noche? ¿Y qué es eso de que cada vampiro tenga un poder como si estuvieramos en los X-Men? Definitivamente, el vampiro que creó la literatura ha sido completamente «afeminado«, convirtiendo a la más mortífera criatura de la noche en un pelele sentimentaloide y pelagatos. También se achaca la excesiva ñoñería presente en la relación entre Edward y Bella, azucarada y endulzada hasta límites diabéticos. Está claro que para el fan de Chuck Norris ver Crepúsculo es la mayor tortura.

Ahora viene mi crítica personal, que no se inclina ni hacia un lado ni hacia otro. Por un lado, tenemos una serie de películas entretenidas, no para crear escuela pero sí para entretenerse un par de horas con tu pareja en el cine o en casa. O incluso con amigotes, ya que admiten todo tipo de doblajes «made in Flo» sobre la marcha, con la posibilidad de echar unas buenas risas. Pero me quiero centrar en un aspecto que poca gente destaca: la pasión y la sexualidad. En serio, ¿mi novia y yo somos los únicos que nos percatamos del erotismo que desprenden esas miradas, las ganas de decir «tírame al suelo y házmelo aquí y ahora» que tienen ambos? Gestos, miradas, actos reflejo, palabras… existe deseo entre ambos, que por una cosa u otra no se puede materializar, pero que está ahí, que se palpa y que en cualquier momento estallará, seguramente al final de la última película. Puro erotismo y hormonas a tuttiplen.

En fin, si bien las películas no son tan vomitivas como alguna gente hace creer, no entrarán en los anales de la historia por ser clásicos como hizo Hitchcock o Steven Spilberg. Eso sí, por mucho que se arrepientan, Muse ayudó a crear una excelente banda sonora, con canciones perfectamente recordables y reconocibles en cualquier sitio. #yoconfieso que las veces que echaron por televisión la primera película sólo la ponía en la escena del partido de baseball, con esa canción tan gloriosa que es «Supermassive Black Hole«.

Sólo una recomendación: si las veis con vuestras parejas, procurad estar solos y echad cuentas de cada gesto y analizadlos, os subirá la líbido y las hormonas de forma desproporcionada.

Y a todo esto: seguiré llamando a esta saga «Mierdúsculo» pese a todo.

Sevilla tiene un calor especial

Llevo más de 24 años viviendo en Sevilla… vamos, desde que estaba en los huevos de mi padre, y en este tiempo he descubierto que hay cuatro cosas que caracterizan a Sevilla:

  • La Giralda, monumento emblemático
  • El río Guadalquivir y su mierda mutagénica radioactiva
  • Los bares de tapas
  • El calor

Quienes veais las noticias a menudo veréis los termómetros sacando cifras record en varias ciudades. Sí, 35 grados en Valencia, por la humedad, es una barbaridad, lo he sentido en mis propias carnes… pero cuando llegamos a Córdoba y Sevilla encontramos lindezas como la de la imagen de la cabecera, tomada aproximadamente hace un par de años en la avenida de La Buhaira, o los 42 que marcaba un termómetro en plena Palmera ayer mismo por la tarde.

Contra eso pocas soluciones hay aparte de ir armado con botellas de agua y tener localizadas en un mapa todas las fuentes públicas que puedas, ya que bañarse en una fuente está prohibido, con riesgo de que un policía local te extienda una «recetita«, y los puestos de ventas de bebidas frías suelen estar a precio de guiri [hablamos de casi 2 euros por una botellita de medio litro que se medio evapora al abrirla].

La culpa: nuestra situación geográfica al sur de la península, lo que de por sí es garantía de calor, el escaso aire que a veces sopla por estar metidos en un valle, y sobre todo las olas de calor africano que nos llegan incrementando las temperaturas varios grados, acompañadas a veces de hermosas nubes de polvo ideales para asmáticos como mi novia. No obstante, la provincia de Écija la llaman «la sartén de Andalucía» por algún motivo; lástima que ahora no lo encuentre, pero circula por la red un vídeo en el que se muestra cómo se puede hacer un huevo frito en el capó de un coche a mediodía aproximadamente.

Unos consejos para estos días:

  • Si no es imprescindible, procurad no salir de casa desde las 11 de la mañana a 7 de la tarde, hasta que caiga al sol.
  • Id armados con una botella de agua fresca y rellenadla si encontráis una fuente.
  • Si tenéis sed, no dudéis en hidrataros bien como sea. Los golpes de calor son muy malos
  • Ropa fresca y ligera es vuestra aliada
  • La gente con escasa población capilar como yo deberían acostumbrar a llevar un poco de crema hidratante para después de visitar la calle, quemarse la cabeza no es bueno. Al mismo tiempo, hay que usar protección solar para proteger la zona.
  • Haced uso de gorras y gafas de sol para protegeros la cabeza y la vista, las zonas más sensibles
  • Usad un buen desodorante. Eso no evitará que muráis si hace calor, pero sí evitará que la gente a vuestro alrededor muera, más aun si vas a montarte en un ascensor.

En fin, no quería contar nada nuevo, especialmente a sevillanos y cordobeses, sólo quería desahogarme un poco porque esta mañana salí del refugio con aire acondicionado que es mi oficina y quise morirme. Aparte, un señor pateo por la zona de los Remedios me obligó a pillar por el camino un par de latas y una botella de agua.

Qué bonito es tener un blog donde quejarte a gusto, oshe xD

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