Ira de Titanes, crónica de una secuela anunciada

B y yo estábamos en su casa aburridos. Cualquiera hubiera aprovechado para montar una fiesta, alicatar el baño hasta el techo con azulejos de Porcelanosa, organizar algún macabro ritual satánico de esos que hacemos los frikis en nuestros ratos libres… pero no, hoy no teníamos ganas de estar tirados en el sofá vegetando. Total, que entre una cosa y otra decidimos ir al cine, y la película estaba elegida casi antes de enfundarme las deportivas: Ira de Titanes.

Viendo que Furia de Titanes fue relativamente taquillera [aun es recordada como uno de los 3D más pestosos aparecidos hasta ahora], no era raro que se anunciara una segunda parte. Huelga decir que el nombre no es un alarde de imaginación por parte de los guionistas, aunque hubiera sido peor llamarla Ira de Aberronchos; bueh, en verdad ese hubiera sido bastante awesome, pero es una valoración personal.

La historia continua unos años después de donde acabó la primera película: los dioses siguen en el Olimpo, Perseo ha sido papuchi y viuduchi, la reina Andrómeda sigue estando que cruje… pero algo perturba la Fuerza, digooo A LOS DIOSES [Liam Neeson, tu papelón de Qui-Gon Jin será uno de los más recordados de la saga], y Zeus se da cuenta de que el mundo vuelve a estar en peligro. A partir de ahí, Perseo tendrá que apañárselas para salvar nuevamente al mundo y a los dioses mientras docenas de bichos mitológicos le persiguen por todos lados. Podría contar más, pero no quiero encontrarme cabezas de caballo en mi cama por parte de las productoras.

La película en general no está mal. No, en serio, yo pensaba que iba a salir con cara de haba de la sala [más aun cuando fui a verla en 3D], pero al final salí relativamente satisfecho. Confieso ser en ocasiones bastante maniático en cuanto al guión y el hilo de la historia, donde es bastante común dejar lagunas que se espera que el espectador llene con su imaginación o con los vagos datos que da el guión. Una historia relativamente buena, acción para mantener al espectador pendiente de lo que pasa, alguna que otra patada a la mitología griega… Como digo siempre, no es una película de Oscar, sino más bien para echar el rato, que es lo que yo quería esa tarde. Por cierto, papelones destacables los de Liam Neeson como Zeus y Ralph Fiennes como Hades, por lo menos para mí los dos mejores de la película.

Veréis que estoy dejando de escribir tochos ladrilleros… ¿En verdad los echáis de menos? Yo creo que no, aunque si tenéis ganas de leer alguno sólo decídmelo y os narro un Quixote en castellano antiguo [tengo una edición en mi casa, y juro por Odín que si es necesario la transcribo].

¿Habéis visto/sufrido Ira de Titanes? ¿Os gustó? ¿Deseáis meter fuego a Hollywood por perpetrar este engendro? Sois libres de comentar.

Bon voyage.

7 meses, 1 vida, muchas lasañas

Desde primeros de Agosto de 2011 que no escribo nada… Señor, cómo pasa el tiempo.

Pues sí, pequeños aracranes de los bosques, hoy he decidido sacar un poco de tiempo de mi apretada agente [a veces no sé con qué, el caso es que no tengo tiempo casi pa' náh] para volver a escribir unas líneas. Quizás no gane el premio Pulitzer con ellas, pero qué demonios, sólo quiero soltar un par de paridas, ya sabéis…

¿Qué ha sido de mi vida desde el último post? Pues muchas cosas:

  • He seguido trabajando todos los días, saliendo de casa cuando el sol acababa de poner las calles y volviendo a casa cuando sacaba el pijama del cajón.
  • He vuelto a integrarme en el selecto “Club de los 5 millones“, club que con el tiempo cada vez iba recibiendo más socios.
  • Me he planteado estudiar por mi cuenta, cosa que iba haciéndolo aunque reconozco que me costaba ponerme.
  • He seguido jugando a Magic y leyendo cómics en mis escasos ratos libres [sí, dedicarlos a eso en lugar de a escribir, tengo menos vergüenza que flequillo]

Bueno, han pasado más cosas en mi vida, unas mejores y otras peores, pero a grandes rasgos mi vida sigue igual de aburrida que siempre.

Sin embargo, algo ha cambiado recientemente: he abandonado el “Club de los 5 millones“, y tras un tortuoso y a ratos turbio camino he entrado a formar parte de una de las empresas más grandes de Andalucía, uno de los mejores sitios en los que cualquier informático puede recaer. Gano un buen sueldo, buenas condiciones, buen entorno, trabajo asequible pero exigente… Joder, a alguien de ahí arriba deben hacerle gracias mis chistes de leprosos.

Por último, quizás comentar que mi señora, B, ha empezado un blog al cual la animo a echarle un poquito de ganas. Te sorprendería lo relajante que puede llegar a ser soltar lo primero que se te pase por la cabeza y descargarlo todo a través de tus dedos aporreando el teclado.

En fin, guachines, me voy a poner bien maquetadito el texto y me voy a dormir, que mañana a las 6:45 estoy en pie para mi último día de trabajo del mes [creo] y de esta segunda semana. Seguramente os interesará saber dónde estoy para estar tan contento… pero eso es otra historia.

Bon voyage.

P.D: no tengo ganas de poner en este post ninguna imagen, ¿passssa?

 

De la tierra

Hace tiempo leí en una viñeta de El Jueves una frase que es una verdad como un templo: “Para nosotros, lo nuestro es siempre mejor que lo de los demás“. Lo ilustraban con el fútbol y las competiciones entre selecciones, pero diariamente tenemos pruebas de esto.

Os daré una muestra: recientemente, hará unas dos semanas, se pasó por la tienda un comercial de una empresa nueva de Sevilla dedicada a juegos de entretenimiento, Daqora, que vino a presentarnos un nuevo juego de cartas, Épica. Lejos del spam gratuito para darle algo de bombo en Google, el juego en sí está bastante bien; nos presentaron la mecánica en plan Magic, y nos dieron una idea para que la gente, en teoría, nos lo quitara de las manos: son autores españoles y es un producto sevillano.

Personalmente me parece muy bien que el producto haya nacido en mi ciudad natal y que los autores sean patrios, no hay que irse muy lejos para encontrar gente con gran talento, pero para vender explotemos las cualidades técnicas y lúdicas del producto [las ilustraciones son muy buenas, y el modo de juego, aunque algo complejo a primera vista, no lo es tanto], no el “es que es de Sevilla“, porque si no ni Jesucristo lo compra.

No me quiero explayar mucho con este post porque no me voy a quejar de este juego, sino del uso del instinto patrio. Y como muestra un botón: desde hace un par de años aproximadamente [no recuerdo exactamente, lo siento], la editorial Glénat edita la “Línea Gaijin“, manga dibujado por autores españoles. No sé, la gente se volvió loca de un día para otro con estos comics [sobre todo cuando iban los autores a firmar, pero ese es otro tema], promocionándolos y dándoles bombo por el hecho de ser españoles. Yo no he leido ninguno, aunque tengo ganas de echarle un ojo a un par de tomos, así que no puedo discutir si son más o menos buenos, pero no sé… creo que un comic puede tener muchas virtudes y características que explotar que la nacionalidad de su autor, ¿no os parece?

En fin, no me estiro más. Me gustaría que me comentarais qué os parece el uso de argumento “es de la tierra” para vender un producto independientemente de su calidad. Antes de nada: el cine español no cuenta en esta encuesta, ya todos sabemos lo que nuestros impuestos… digoooo, nuestros cineastas nos traen a las pantallas de cine.

Historias para no dormir: Hell Bell

Hoy os traigo una de esas historias “reales” que tanto canguelo produce a algunos. Ésta la leí hace tiempo y la verdad es que disfruté imaginando la situación como en mis propias carnes [que no son pocas]. Espero que la disfrutéis:

Luego de que la cuarta generación de Pokémon lo decepcionó muchísimo, mi hermano me regaló todas sus cosas de Pokémon, molesto. Recibí cientas de cartas qué añadir a mi colección, el Blastoise de peluche que ganó en King’s Island hace nueve años, y el juego de Pokémon Diamante que completamente hizo que perdiera su amor por el juego y todo lo asociado a ello. Ese capítulo de su vida se cerró tristemente mientras la mía ganó algo para continuar.

Admitiré que los juegos para la DS me decepcionaron también, había algo en ellos que hizo que la magia de los juegos se desvaneciera un poco… como una persona que creció con los originales, la generación cuatro simplemente no era “mi” Pokémon. Aún así, no iba a darle la espalda a algo que me acompañó durante mi niñez simplemente porque el juego me decepcionó un poco.

De hecho, quería Diamond. Dialga era muchas veces mejor que Palkia, y de verdad disfruté el hecho de que finalmente iba a capturarlo esta vez, en lugar de hackear para obtenerlo o cambiarlo.

Antes de que continúe, debo decirles que esto no involucra a Dialga para nada. Simplemente me gusta y originalmente quería Diamond pero me tuve qué quedar con Pearl porque mi hermano lo pidió primero.
Esto comienza con un pokémon legendario, aunque tengo la certeza de que si hubiese usado cualquier otro, el resultado habría sido el mismo… esto parecía hecho en específico para mí… de otra forma, probablemente no hubiese ocurrido… algo que de hecho, me habría alegrado.

Comencé con su juego guardado, sólo para ver todo lo que tenía. La información decía que tenía a todos los Pokémon en su Dex, incluso los que aún no salían a través de eventos wireless, lo que me recordó que él adoraba usar códigos Action Replay para mejorar su experiencia al jugar… fue probablemente la única cosa que lo llevó a quedarse con el juego por todo ese tiempo… pero incluso usar cheats llega a aburrir con el tiempo.

Luego de iniciar su juego, ví su equipo; tenía seis Rayquazas shiny de nivel 100. Como todos los pokémon que tenía, los capturó usando el tardado código ‘encuentra a cualquier pokémon‘, donde tenías que tirar Heart Scales para indicar qué pokémon querías capturar a nivel 100. Si bien los Pokémon encontrados con este código eran igual de débiles que uno al que se le haya dado un gran número de Rare Candies, aún recuerdo como perdía frecuentemente contra estos.

Usé este código por mí misma cuando jugué Pearl por primera vez, e intercambié estos Pokémon a través de internet para incrementar mis posibilidades de ganar la lotería del juego. O al menos es lo que hacía antes de que un amigo me reprendiera y me viese forzada a iniciar sin cheats desde un principio. Si bien él no necesitaba ningún pokémon para completar su pokédex o necesitase items extra, intercambiar era siempre una experiencia divertida sólo para ver de donde venían.

Así que fuí al Global Trading Center de Jubilife City para ver qué podían darme por uno de estos Rayquazas. Sabía que los podía cambiar por cualquier cosa, pero en secreto tenía rencor contra estos seis por masacrarme tantas veces.

Ya en la red de intercambio, ofrecí uno por un Bronzong que elegí al azar de la primera lista. Claro, no podía elegir un género, pero elegí que el nivel fuese 100, para que fuera un trato más o menos justo. Luego de eso, me fuí por un rato.

Luego de no hacer nada por al menos seis horas, volví para ver si alguien me ofrecía algo por el intercambio. De inmediato me emocioné cuando comenzó la secuencia de intercambio. Sé que fue un simple Bronzong, pero aún así, me gustaba mucho el proceso. Podrías haberme mandado un Magikarp y me habría excitado por eso.

Ya saben como va el proceso; así que no explicaré las acciones. Para hacer el cuento corto, recibí un Bronzong shiny llamado ‘Hell Bell‘.

Me sorprendí de que me dieran un shiny a cambio, nunca obtuve un shiny al intercambiar en Pearl… pero el nombre me molestaba un poco… siendo una persona ligeramente religiosa, no me siento cómoda hablando de algo relacionado al infierno o algo así… incluso el escribir esto me hace sentir como si pudiese provocar un evento similar de nuevo… solo espero que esto funcione como una experiencia de aprendimiento para ustedes y no como algo más para mí.

Luego de salir, revisé sus stats; todo estaba en 666, su viejo entrenador era llamado ‘Beelze‘ (algo que, de nuevo, tocó una fibra sensible en mí) y fue capturado en la Lost Tower, pero estaba dentro de una Cherish Ball.

Claramente era hackeado, pero fue lo que obtuve por ofrecer un hack.

Los stats y la información del Pokémon me asustaron un poco por el hecho de que no me gustaba el nombre o la información, pero asumí que estaba bien. Aún así, si no me gustaba, podría ofrecerlo a cambio de nuevo… fue aquí donde aceptaría un Magikarp con gusto. Pero cada vez que intentaba ponerlo en el GTS, el juego me informaba que ese Pokémon no podía ser ofrecido para intercambio.

Esto me pasó varias veces antes, cuando intentaba cambiar legendarios hackeados, así que asumiré que es algo que evita que la gente sea ‘asaltada‘… pero fuí capaz de cambiar ese Rayquaza, y ‘Beelze‘ me mandó a Hell Bell… así que no sé porqué no me permitía ofrecerlo de nuevo.

Aún así, quería deshacerme de él, por lo que la única otra opción era liberarlo. Antes de ir a la PC, revisé el ítem que tenía adherido. El dueño le había añadido un correo, que siempre es divertido… aunque las elecciones de lo que hay que decir son severamente limitadas y las cartas siempre son cursis (algo que odio de la reestructuración de los juegos).

Elegí a Hell Bell y revisé el correo, y no parecía estar elaborado de forma normal, de hecho parecía como si lo hubiesen hecho letra por letra como se hacía en Gold y Silver. El mensaje solo tenía tres palabras:

Llévame de vuelta.”

No estaba segura de qué significaba. Ciertamente no podía ofrecerlo para intercambio… y aún si pudiera, no habia forma de asegurarme de que Hell Bell regresara a Beelze, así que borré el mensaje y fui a la PC para liberarlo.

Elegí la opción de ‘depositar Pokémon‘ y seleccioné a Hell Bell para liberarlo, pero cada vez que la sprite se encogía, de inmediato volvía con un mensaje diciendo algo así como “¡Hell Bell no quiere abandonarte!

De nuevo, esto ocurrió antes cuando estaba limpiando una caja de la PC en mi segundo juego por Pearl. Quería un poco más de espacio y decidí liberar a un Shinx que había capturado al inicio del juego, pero seguía volviendo. Pensé que era algo tierno y convertí al Shinx (ahora un Luxray) en un miembro permanente de mi equipo porque parecía agradarle mucho… pero esto era de plano molesto.

Cuando revisé a Hell Bell de nuevo, tenía otro ítem de correo… cosa que no tenía sentido pues se lo quité la primera vez. Lo abrí y leí un mensaje algo más largo:

No puedo irme por mí mismo. Llévame de vuelta.

De nuevo, le quité el ítem y traté de liberarlo sin éxito.

Cuando intentaba depositarlo, el juego me decía que removiera el correo del Pokémon antes de depositar… lo sé. Lo hice dos veces… pero tras revisarlo de nuevo, Hell Bell tenía otro nuevo correo en su posesión.

Lost Tower.

Finalmente se estaba volviendo más específico, algo que se me hizo relajante en lugar de sentirme algo preocupada, que es probablemente como debería haber estado. Al fin sabía donde quería ir el Pokémon… tal vez dejaría mi equipo si lo dejaba ahí. Me gustaría saber porqué este Pokémon estaba haciendo que mi juego actuara tan raro. Este pokémon estaba hackeado, no el juego… y sé que un hack decente no afecta el juego, pero uno malo puede hacer que el juego colapse… pero este no estaba haciendo nada de las dos cosas, si no más bien, algo intermedio.

Ansioso por deshacerme de él, dejé el edificio GTS y avancé por Jubilife. Estaba muy impaciente para tomar a un pokémon volador del PC, así que solo le enseñé a uno de los Rayquazas el movimiento ‘Fly‘ y elegí usarlo. Pero cuando elegí Solaceon Town en el mapa, el juego me informó que no podía volar ahí… sabía que mi hermano había visitado la ciudad antes, y no sabía porqué no podía ir, pero no me tomé el tiempo para pensar en ello, así que solo volé a Hearthome.

No perdí tiempo en Hearthome, simplemente viajé por la ruta 209 para ir a la Lost Tower y ojalá poder deshacerme de este extraño Pokémon simplemente al llevarlo a donde quería ir.

De inmediato me dí cuenta de la falta de gente en la Ruta. De hecho, no recuerdo con quién podía enfrentarme ahí y cosas así, pero sé que al menos había unas cuantas NPCs ahí… el área estaba completamente sola.

Bueno, no completamente, había una persona moviéndose de atrás hacia adelante; la sprite de un anciano de cabello blanco.

Curioso, le hablé… y fue ahí donde las cosas comenzaron a ponerse algo raras para mí. No decía algo que tuviese sentido, simplemente repetía la misma cosa una y otra vez por un tiempo molestamente largo, así como cuando hablas con un ciclista en específico en el camino bici de Ruby, Sapphire y Emerald. Ya saben cual, el que dice que sabe de donde obtuviste la bici porque el nombre está escrito por todos lados.

“SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA ”

Esto no significaba nada para mí, así que no me molesté en hablarle de nuevo, solo seguí moviéndome hacia la torre.

Una vez dentro, intenté subir las escaleras pero algo me lo impedía. Pensé que todos los pokémon hackeados habían logrado joder mi juego, pero ese no fue el caso. Luego de un momento de silencio, el sonido de una gruesa campana de bronce comenzó a sonar lentamente (si tienes curiosidad de como se oye, inicia tu Heart Gold/Soul Silver. Esa campana es el sonido)

Luego de cuatro tañidos, la tumba en el centro de la habitación se quebró y se destrozó como si hubiesen usado Rock Smash en ella. Bajo la tumba estaba un agujero, y ya que no podía ir por las escaleras hacia arriba, caminé hacia él y caí.

Al aterrizar, caí en una plataforma similar a la que está en la Sala del Origen, donde encuentras a Arceus (no hagan como si no supiesen de qué hablo, todos hemos hackeado ese evento.) Solo que era más oscura. Mientras que la plataforma transparente era blanca y brillaba en el caso de Arceus, esta era más de un color rojo oscurecido… se veía maligna, totalmente diferente a la vibra ‘sagrada‘ que obtienes de la Sala del Origen. Viniendo desde la plataforma había un set de escaleras anchas que parecían más bien hechas de mármol negro en lugar de blanco.

No había forma de volver (no podía volar, no podía usar excavadores y no traía Escape Ropes), así que tomé las escaleras y la campana (que ahora asumo era Hell Bell, pues Bronzong es de hecho, algún tipo de campana) continuaba sonando lentamente.

Ahora, me sentía muy mal (¿tú no lo estarías?), pero continúe subiendo las escaleras. Mientras iba más lejos, se empezó a ver como con niebla y más oscuro. Cuando alcancé el fondo, me encontré con un camino estrecho rodeado por largas fosas de lava/magma a los lados… como la cueva donde encuentras a Groudon en R/S/E, pero con mejores gráficos, de hecho.

El camino continúo en línea recta por cuarenta pasos antes de ir a la derecha por otros cuarenta y finalmente ir hacia arriba. El camino final era largo; magma burbujeante aún a los lados, y con cada paso que daba, la campana comenzaba a sonar más rápido, al menos tan rápido como una campana podía sonar… lo que era aún un tañido ominoso y lento. Aunque con cada toque, no podía hacer más que repetir lo que el NPC del viejo decía antes: “Suena. La. Campana.

Finalmente llegué al fin del camino, que era solo una plataforma pequeña de 4×4, y la campana dejó de sonar. Me pregunté qué haría ahí, pues no había nada más que hacer, ninguna forma de liberar a Hell Bell y ninguna de salir… recibí mi pregunta en la forma de una voz sin cuerpo. Una caja de diálogo salió y decía:

Oh, ¿me has regresado a Hell Bell? De verdad lo aprecio.

Entonces apareció frente a mi sprite. Era simplemente la sprite de un ‘caballero’, y la sprite del equipo de Hell Bell salió de mí, parándose en el espacio entre nosotros, viéndolo. El juego entonces me informó que le había dado a Hell Bell.

Luego, algo salió en la pantalla táctil, como la parte de la trainer card donde firmas tu nombre. De nuevo, la voz habló:

¿Te importaría decirme tu nombre para que pueda agradecerte con propiedad?

Ahora, esto me confundió… bueno, todo lo que estaba pasando me confundía, pero esto de verdad me sacó de onda. Primero, el juego debería saber el nombre programado desde el inicio para el personaje… de hecho, no podría reconocer escritura a mano. Aún así, escribí el nombre del personaje de mi hermano, que era ‘Dust‘. Hice el primer movimiento; en tinta negra como normalmente lo hace y acababa de hacer una ‘D’ cuando la voz me detuvo:

No, no. Tu nombre real, por favor. No puedo agradecerte con un nombre falso, tú sabes.

Mi corazón se detuvo por un segundo y se hundió en mi estómago antes de volver violentamente a mi pecho, ¿cómo demonios sabía el juego que no estaba firmando mi nombre real?

Tu nombre real, por favor.”

De nuevo, comencé a escribir. Porqué estaba poniéndole atención, mirando como se desenvolvía todo cuando tan fácilmente podía apagarlo o iniciar un juego nuevo… eso no lo sé. El pensamiento simplemente jamás apareció por mi mente. No creo que se me permitiese hacerlo.

La ‘tinta‘ en la cual escribía ahora, era de un color rojo brillante… pero aún así escribí mi nombre completo. Nombre y apellido en el espacio que me dieron. Cuando finalicé, el hombre habló de nuevo:

Bien, ahora sopla, por favor. No queremos que la tinta se corra.

Soplé el micrófono y la tinta cambió de brillante a un tono oscuro de rojo. No pude hacer cambio alguno luego de eso. Después, la pantalla desapareció y el hombre habló de nuevo.

Gracias, señorita. Estará feliz de saber que ahora me pertenece.”

La campana sonó dos veces más mientras mi sprite, actualmente masculina, me miró y cambió a la sprite femenina… cabello castaño, vistiendo totalmente de negro… justo como estaba yo en ese momento.

Hell Bell se movió hacia delante, poniéndose sobre mi sprite y una caja de diálogo final apareció:

Hell Bell usó APRISIONAMIENTO

Luego de eso… la batería de mi DS murió. Estaba sumamente confundida. Lo admito, simplemente parecía un evento torcido traido por un secreto del juego desbloqueado por un pokémon, pero ahora…

No duermo, la comida parece hacerse ceniza en mi boca, el agua no apaga mi sed, y la gente y los animales actúan como si la sombra de la muerte pasara sobre ellos cuando estoy cerca… ya no soy yo… le pertenezco a ese hombre… y a Hell Bell.

No sé qué pasó con ese Pokémon, pero si lo recibí, seguramente alguien más lo hará… tengan precaución cuando usen el sistema de cambio, por favor… y si reciben a Hell Bell… no duden en resetear. Tu Pokémon especial de evento no cuesta lo mismo que tu propia alma…

KidneyThieves

Kidneythieves es un grupo al que me he aficionado hace relativamente poco tiempo. No son tan conocidos como Muse, Red Hot Chili Peppers o Green Day, pero nadie dijo que la buena música tenga que ir acompañada de fastuosos carteles, monstruosas e invasivas campañas de publicidad o escándalos que derramen litros de tinta imprimiendo tu nombre.

El descubrimiento de este grupo no fue nada experimental, sino más bien comercial, para qué mentir… Estaba escuchando la OST del [por aquel entonces] inminente Dissidia 012: Duodecim Final Fantasy, todas las melodías de los 3 CDs que la componían una a una… hasta que llegué a un tema llamado “Cantata Mortis & God of fire“. Tras una melodía de 4 minutos largos en latín lenta y solemne la armonía la rompió una canción cargada de batería y guitarra, muy marchosa, y cantada en perfecto inglés por una voz femenina que me impresionó de sobremanera, nunca había escuchado una canción de ese estilo con esa voz. Por cierto, en el CD 3 está la canción por separado, canción que tengo en 3 listas de reproducción de mi iPod. El caso es que escuchándola en Youtube conseguí ver en los comentarios el nombre del grupo que la interpretaba: Kidneythieves. Obviamente me puse a bichear sobre este grupo y esa voz que tanto me impresionó.

Kidneythieves es un grupo estadounidense formado por dos miembros: Bruce Somers, el hombre orquesta, y Free Dominguez, la cantante de prodigiosa voz. No he podido encontrar mucha información sobre ellos en la red [aunque prometo que seguiré investigando], pero por lo que he podido encontrar poco ha habido por parte de Bruce y Free antes de Kidneythieves, y si lo ha habido no he encontrado nada T___T. Su primer single fue “S+M (A Love Song)“, y esta canción fue uno de los estandartes de “Trickster“, su primer disco de estudio. Había nacido un grupo que metía un ritmo particular a sus canciones junto con una voz retumbante y poderosa, encasillada en el rock industrial según Wikipedia [en inglés, porque en español no tienen página... por ahora]. De este disco, os recomiendo “S+M (A Love Song)” y “Toxicab Messiah” para haceros una idea de por dónde iba el grupo. Read more »

Viento

Llevo unos días enganchado a una serie llamada Air Gear. Para los profanos/no aficionados al manga os explico un poco de qué va: Itsuki “Ikki” Minami es un estudiante de secundaria que presume de ser el más fuerte de la ciudad. Un día, por azares del destino, comienza a practicar el deporte de moda, el “Air Treck“, una nueva forma de patinaje con unos “patines” especiales con un motor incorporado, lo que permite saltos y piruetas imposibles. Como imaginaréis, la historia poco a poco se va complicando y van entrando personajes de todo tipo en la vida de Ikki.

En cualquier buen manga que se precie, el desarrollo del personaje principal viene siempre dado por algún elemento que busque o que quiera proteger. En el caso de Ikki, el elemento que le mueve es el “viento“, la búsqueda de libertad en forma de “alas” que le permitan volar… y eso es justo lo que le da el Air Treck, la posibilidad de volar por los cielos a base de saltos. Parece un ideal sacado de cualquier relato aventurero del decimonónico, ¿no?

Hoy de camino al trabajo no tenía ganas de poner la radio y no era una mañana especialmente calurosa, así que iba con la ventanilla bajada. Mientras salía de Sevilla a través de una avenida de un par de kilómetros de longitud y donde casi nunca se cierran los semáforos sentía el viento jugando con la manga izquierda de mi camisa, despeinando mi [bastante poco abundante] pelo y azotándome en la cara dada la velocidad; ni al llegar a la autovía subí la ventana, tenía ganas de sentido el viento en la cara, y es una sensación que, por muy fresquito que se esté con el aire acondicionado, debemos sentir de vez en cuando para no olvidarla. Puede parece una tontería, pero ha sido una sensación difícil de explicar y difícil de justificar por qué me ha llenado hoy tanto, pero el caso es que me ha sentado estupendamente, un subidón de ánimo que creo que buscaré más a menudo.

Sí, el viento es inigualable, no debemos dejar de sentirlo. Maestro Oogure Ito, qué razón tienes en algunos diálogos de Air Gear.

El opio del pueblo

Siglo XIX, Alemania. Un simpático y barbudo bávaro presentó una serie de ideas revolucionarias en su momento y sin las cuales seguramente no podríamos entender nuestra historia más reciente, el comunismo moderno, una alternativa al capitalismo que tan ricos hacía a unos y tan pobres a otros. Una de sus teorías establecía que la Iglesia sólo era “el opio del pueblo“, una serie de dogmas y creencias que nos mantenían “alienados” mientras nuestros bisabuelos iban a las fábricas a trabajar sin protestar, cobrando una miseria y arriesgándose cada día a morir.

Hoy en día, si el señor Marx levantara la cabeza seguramente la volvería a hundir del susto. Efectivamente, para gran parte de la población el Iglesia ya no es ese “opio” que nos tenía “alienados” [como hoy diríamos, amamonaos], nos hemos librado de su “tiranía“… sólo para caer en más y más drogas que nos tienen en el mismo estado. Somos unos multitoxicómanos en potencia.

Recientemente se podía leer en los periódicos que se iban a despejar las calles de Barcelona de los llamados “indignados” para hacer limpieza y dejar la plaza libre para que los aficionados al FC Barcelona, club al cual felicito por su recientemente obtenida Copa de Europa, pudieran celebrar a gusto su nuevo título. El problema llegó cuando los “indignados“, con dos cojones, dijeron que no se quitaban, que se quedaban quietecitos sin armar escándalo: el señor alcalde de Barcelona decidió coger a los Mossos d´Esquadra [perdón a todos los catalanoparlantes si no lo he escrito bien, necesito clases...] y, en plan bulldozer, retirar a todos los acampados. Sí, fue una imagen muy bonita ver a un Mosso partiéndole la nariz a un manifestante indefenso en el suelo, o incluso atacando con la porra a uno en silla de ruedas [cosa perfectamente justificada, no sea que llamando a Kit la Silla Fantástica le atropelle y le mande por los aires]. ¿Tan importante es el fútbol para este alcalde, o era una excusa para que el populacho se calmase una noche a ver si se les pasaba el mosqueo?

Echando la vista atrás y discutiendo este mismo tema con amigos míos y clientes de esa tienda que tanto frecuento y cuya opinión compartimos, todo tiene un origen: Internet. No porque los activistas de este movimiento se hayan organizado por Internet, qué va… Hablo de cuando las primeras voces populares se levantaron, a raiz de la llamada “Ley Sinde“. Por triste que parezca, ver cada semana Cómo conocí a vuestra madre ha tenido el poder de movilización popular que no tiene una crisis, tócate los cojones.

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Cine per totes: El último exorcismo y El sicario de Dios

Ir al cine no es algo que todo el mundo se pueda permitir, ya que los precios no son precisamente asequibles; sin embargo, un día es un día, y de vez en cuando te puedes dar el lujo de ir una vez en semana no, sino hasta dos veces… eso sí, a costa de no volver en una temporada xD. Las dos películas que tuve el “gusto” de ver esta semana pasada fueron “El último exorcismo” y “El sicario de Dios“. Las comentaré aparte, porque son para echarles de comer aparte a cada una:

La primera “película” que vi, el Viernes, fue “El último exorcismo“. Se eligió esta película debido a que “El sicario de Dios” lo vio una de las parejas que íbamos [éramos 4 en total] y “Thor” la vimos mi novia y yo a mediados de mes, así que no pensábamos repetir película. Tras una larga discusión en la que los hombres llegamos a proponer “Piratas del Caribe 4“, finalmente optamos por esta “película“, que era la que le gustaba a las niñas [sí, claramente les echo la culpa a ellas de haber entrado ahí] y que menos discusión iba a crear. Y hablo siempre de “película” porque no hay palabra que defina correctamente ese MALDITO Y JODIDO BODRIO DE LOS COJONES. Diría que con esta definición me quedo corto, pero sé que hay menores de edad leyendo estas líneas y tengo que ser sobrio y cometido… pero joder, es imposible hacer una cosa peor que este maldito trozo de bazofia cinematográfica.

El argumento nos cuenta la historia de Connor, un párroco-showman de una iglesia de un pequeño pueblo de Estados Unidos. Le educaron desde joven para dar sermones al más puro estilo iglesia gospel, dando espectáculo y usando su carisma para atraer al público. A partir de cierto incidente traumático se da cuenta de falta de fé, y decide dejar la profesión; sin embargo, como colofón final a su carrera, desea desenmascarar a los “exorcistas” de la Iglesia [el padre de Connor también fue "exorcista"] mediante un documental, que es la película que estamos viendo. Acompañado de la reportera Iris y su cámara Louis, Connor acudirá a una granja perdida de la mano de Dios a realizarle un exorcismo a una muchacha cuyo padre pide su ayuda. Cuando llegan a la granja, las cosas son cada vez más raras y nada es lo que parece…

Y hasta aquí contaré. Si queréis ver la película allá vosotros, pero os recomiendo no gastaros ni un duro en verla. Podría analizar el metraje, la fotografía, el ritmo de la acción, la caracterización de los personajes… ¡pero es que todo en esta cinta es una maldita mierda!. Desde el principio hasta el final es un auténtico despropósito, con algunas partes en las que puedes reirte de las payasadas de Connor, pero nada más. El comentario general de la sala al salir por la puerta fue un “vaya mierda, que me devuelvan mi dinero“, y es que la película no tiene pies ni cabeza; veréis, entiendo que quieran crear un cierto dilema a lo largo de la película, hacer dudar entre si lo que estamos viendo es real o no, es un interesante recurso narrativo… pero por favor, al menos en el final intentad explicar algo, que los tres últimos minutos de la “película” es un ejemplo de cómo NO debe terminar un largometraje.

Vamos, la típica película que sólo querréis ver con los colegas con una buena jarra de “bebida espirituosa” a mano [porque si no no tendréis alma de tragaros esto].

La película del Sábado fue “El sicario de Dios“, película que vi a solas con mi señora. Esto sí es una película.

La historia nos pone en la piel de Ivan Isaacs, un “Sacerdote” que participó en las Guerras Vampíricas. Los “Sacerdotes” eran guerreros con poderes sobrenaturales capaces de luchar contra los vampiros, criaturas monstruosas que poco tienen que ver con el aristocrático Drácula que nos presentaba Bram Stoker, y que estaban diezmando a la población de humanos del mundo. Ivan recibe un mensaje de que su hermano fue atacado en su casa del desierto, muriendo la mujer de éste y siendo su hija secuestrada; Hicks, el mensajero, sheriff de un poblado cercano, se unirá al “Sacerdote” para rescatar a la chica antes de que sea tarde. Por el camino, veremos un mundo parcialmente dominado por la Iglesia que se opone a que el “Sacerdote” vuelva a la actividad y unos vampiros más listos de lo que los humanos pensaban…

Esta película está basada en el cómic Priest, una obra del coreano Hyung Min-woo que actualmente publica Norma Editorial. Si bien no es una adaptación del cómic original, sí nos ofrece una ambientación similar [al menos con lo poco que he leido], y una historia que promete continuación… o continuaciones a juicio del final de la película.

Lo primero que me llamó la atención fue el ambiente de Unión Soviética estalinista de Ciudad Catedral, el primer escenario que nos ofrece la película, una ciudad oscura llena de consignas y con un ambiente triste y desolado; sin duda, si la URSS hubiera sido católica nos encontraríamos esto [o si nos gobernaran ciertos partidos promocionados por ciertos medios de comunicación]. Los demás escenarios son desiertos, bunkers y tierras desoladas por los vampiros, propios de cualquier escena post-apocalíptica. El mejor escenario para irse de copas con los amigos.

No he entrado especialmente en detalles en las películas, ya que no quiero destriparoslas, una para que la veais y otra para ahorraros morir de un ataque de caspa. Si queréis entrar en alguna discusión, podemos hacerlo a través de comentarios en este mismo post.

Disfrutad, sed felices e id al cine a ver las películas que merezcan la pena, sólo si vais en buena compañía y tenéis algún plan alternativo [quién me ha visto y quién me ve...].

El papeleo, tu gran amigo

El papeleo. Esa palabra que siempre sonaba como algo “de mayores“. Ver a papá hablando de “papeleo” en épocas de rellenar la declaración de la renta mientras mamá se tira de los pelos porque no aparece X papel [este año me ha tocado hacer la mía y me siento troleado] es una estampa entrañable en nuestras infantiles e inocentes mentes… Pero todo cambia cuando eres TÚ quien se enfrenta a LOS PAPELES. Malditos papeles, añado.

Desde que tengo aproximadamente 13 años me ha tocado hacer casi todas mis gestiones yo mismo, o al menos las que yo podía hacer siendo menor de edad. Muchos amigos de clase que iban con sus padres al lado se extrañaban de verme solo en la cola para echar la matrícula del colegio, con mis chorrocientos papeles rellenos [la mitad por mí] y todo listo para entregarlos a la monja directora, que por enésimo año consecutivo me decía que mis padres se tenían que apuntar al APA por huevos [a lo que yo, cordial y figuradamente, le remitía la opinión de mis padres en forma de enorme corte de mangas]. ¿Pereza de mis padres o ganas de no soltarle a la monja una guarrería? ¿Ganas de que me busque yo la vida? Ni pajolera idea, pero con el tiempo me he acostumbrado a tratar con todo tipo de fauna administrativa, cosa que ahora agradezco.

Por definición, según la RAE, el papeleo es “la acción o efecto de papelear, resolver papeles“, o “exceso de trámites en la resolución de un asunto. Si fuera la Wikipedia añadiría una tercera acepción: “putada inmensa creada por alguien con más mala leche que Saddam con un ataque de hemorroides“. Ahora en serio, ¿por qué es necesario complicar tanto algo que si se hace bien puede ser muy simple? ¿Ganas de joder o de talar árboles?

Hay muchos tipos de papeleo, algunos más graciosos que otros, pero yo los clasifico en varios niveles:

  • Nivel Paradójico/Medium: son los papeles que tienes que echar en el banco. Un banco abre, aproximadamente, de 9 de la mañana a 2 de la tarde. Sí, el horario mola y sólo hay que madrugar… si no trabajas, claro está. Si a mí el banco me dice que hay un recibo que tengo que ir a pagar, que sólo puedo hacerlo por la mañana y yo por la mañana estoy trabajando… Algo falla, ¿no? Porque si no voy, el banco me putea, pero si voy me putea el jefe dejándome un día sin cobrar… y si no cobro, no puedo pagar al banco. Quien inventara este sistema debe haber muerto con una trollface tatuada en la cara.
  • Nivel Engañoso/Hard: matrículas de colegios, institutos y demás centros educativos. Cuando vas a echar una matrícula [o preinscripción, según se mire] te dan un sobre en el que se supone que te dan todos los papeles que debes rellenar. ¡Cuidado, insensato!. Prepárate para una quest que ríete tú de las del World of Warcraft, ya que la ley de Murphy es inevitable: siempre que esperes tener todos los papeles listos, en la ventanilla te enterarás que te falta uno, el que a priori pueda ser más inútil, pero si no están todos tienes que volver a buscarlo y volver a hacer cola. Las ganas de matar aumentan con cada letra que rellenas de estos impresos.
  • Nivel Oficial/Destroyer: papeles que hay que entregar a organismos oficiales o delegaciones provinciales. Aquí empieza el mambo. Todo proceso empieza en la ventanilla de “información“, “información” por decir algo, porque por alguna razón que escapa a mi comprensión siempre acaban “informando” personas que poco o nada saben del lugar donde estás trabajando, salvo indicarte dónde está el mapa del edificio mientras te miran con cara de “me has hecho perder mi valioso tiempo de hacer sudokus en estirar mi dedo, sucio bastardo“. A continuación, más vale hacerte un buen mapa, porque te mandarán a cuarenta administrativos, ocho o nueve ventanas y más de una dirección contraria antes de llegar a tu destino. Eso sí, llegar a donde quieres llegar no garantiza la realización del trámite, pudiéndose repetir la ley de Murphy previamente mencionada, teniendo que volver otro día por no tener un puto papel de los cojones por duplicado gracias a una inepta que no sabe INFORMAR bien a la primera, como debería hacer por su trabajo
  • Nivel Hacienda/ÜberDestroyer: si has llegado aquí no te creas maestro 10º dan en papeleo, porque apenas has llegado a saber lo que es el terror, pequeño padawan. Hacienda, enemigo público número 1 y principal aliado del malvado dios Hipotek. Un papelito, una facturita, un aviso por correo que “no ha llegado por extravío” pueden ser detonantes de ataques de locura y crecimiento de la mala leche del ser humano. Para superar este trámite hay que seguir un riguroso entrenamiento físico, escribiendo 30 veces por minuto tu nombre en un papel cuadriculado sin salirte de las marcas para coger velocidad, y mental, consistente en realizar todas las tablas de multiplicar del 1 al 300 de memoria sin equivocarte una sola vez para calcular los porcentajes de no sé qué puñetas, fueraparte del emocional para no acordarte de todo el árbol genealógico del ordenador que ha calculado que debes devolver 2000 euros. Sólo los elegidos pueden sobrevivir.

La teoría de la evolución hace de las suyas una vez más: sólo sobreviven a la desesperación los más aptos. Y aquellos que queráis ser funcionarios, avisaros: hoy no es motivo de despido insultar al jefe, mañana la patada en los cojones será no sólo legalizada, sino un derecho constitucional.

Historias para no dormir: el suicidio de Calamardo

Visitando el Tuenti de una amiga, @iMiamca, Mimi para los amigüitos, comentaba que llevaba unos días sin dormir bien a raíz de una historia que leyó una o dos noches antes, “El Suicidio de Calamardo“. Al principio hice las consabidas bromas, pensando que no era para tanto, pero después de un par de días aun con la historia decidí leerla igual que hice con el relato de Blindmaiden.

Igual que el relato anteriormente citado, no soy creyente de este tipo de leyendas e historias, si bien es verdad que al leerla me ha dejado el cuerpo bastante cortado y he entendido por qué la pobre Mimi se ha quedado impresionada. Curiosamente las películas de terror me aburren soberanamente, pero este tipo de relatos, al ser un tanto más imprevisibles y no recurrir al susto fácil, consiguen esa sensación que en videojuegos sólo consigue provocarte la saga Silent Hill, un miedo que sabes que no tiene por qué estar ahí, pero lo está.

Os dejo el relato tal y como lo leí en Taringa. Aviso, no he visto el vídeo del final, así que no puedo deciros qué hay en él. Otro día os pondré un relato que también he leido hoy, pero reconozco que éste es el que más merece la pena poner.

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