Livin la vida Rodriguez

El “Rodríguez” no tiene una definición estricta en ninguna enciclopedia o diccionario. Según tengo constancia, ni la RAE tiene este concepto admitido; sin embargo, según definiciones no escritas, el “Rodríguez” es todo aquel hombre que se ocupa de su casa mientras la mujer no está. Sí, una definición que podríamos buscarle las tornas sexistas, pero estamos hablando de un fenómeno que surgió en los años 60, ¿qué esperábais?. Siempre me he considerado “un hombre moderno del siglo XXI“: sé cocinar, hacer la compra [parece que no, pero tiene su ciencia cuando tienes el presupuesto limitado], fregar, barrer, hacer camas, limpiar… Sí, cumplo totalmente la definición del auténtico “Rodríguez“.

Hacer tus cosas cuando tú quieres está bien, nadie te obliga a menos que tu madre te amenace escobilla del water en mano, pero cuando tú mismo te ves obligado a sobrevivir con una nevera penosa, un congelador donde perfectamente podrían estar las Reliquias de la Muerte y el presupuesto más ajustado que la faja de Falete, ¿a que la cosa cambia?. Y esto es así. Lo descubrí en Málaga, con 16 o 17 años, cuando fui a mi primer salón del manga: ya no recuerdo mis compras, pero sé que el Viernes casi me quedé sin un duro, y si no fuera por mis colegas [los cuales me estuvieron recordando mi mala cabeza durante varias semanas] hubiera tenido que tirar de mis reservas naturales más de lo debido. Sí, ahí entono el “mea culpa“.

Verano de 2004. Ya con 18 años, la cabeza un poco más asentada [y con menos pelo], los trámites para el largo viaje a Ucrania que deparaba a mis padres [ya os contaré otro día] se esclarecían. Tuve la siguiente conversación con mi madre:

– Hijo, ven, tenemos que hablar.

– Voooooooooooooooy… – as always

– Hijo, si no vienes inmediatamente te vas a llevar un josconcio que hasta tus nietos lo recordarán.

– Dime, madre. – mi madre siempre ha sabido ser muy convincente

– Ya tenemos cita para ir a Ucrania.

– ¿Sí?… estamos a 20 de Agosto, será para…

– El 22 de Diciembre tenemos que estar allí

– Dafuq????

– Volvemos el día 11 de Enero, no perdonan ni las navidades cristianas ni las ortodoxas.

Houston, tenemos un problema...

Houston, tenemos un problema…

Después de tener que recogerme la cara del suelo por el asombro, mi madre decidió que en esos apenas 4 meses me iba a convertir en todo un amo de casa. Costó sangre, sudor y yoyas, pero conseguí aprender todo lo que tenía que aprender.

Desde entonces, soy incapaz de comprender cómo aun puede haber hombres que se nieguen a pisar la cocina, tocar una escoba o salir a hacer la compra. ¡Si es muy divertido! Sólo diré que hasta que uno no emula a Tom Cruise en Risky Business, bailando con una escoba a ritmo de rock en calzoncillos, no puede decir que ha vivido; por no decir que si mamá no vigila… ¡NADIE IMPIDE HACER EL CAFRE EN EL CARREFOUR CON EL CARRITO! [salvo que te acompañe tu novia y su mano correctiva]. No es díficil hacer de comer más allá de meter una pizza en el horno, la escoba no tiene un manual de instrucciones en etrusco ni el detergente de la ropa es corrosivo, todo es poner un poco de voluntad. Además, pensad que haceros vuestras propias tareas quiere decir que se harán a vuestro modo, de la manera que os gusta, por lo que no tendréis que pelearemos más con vuestras madres porque no os gustan las lentejas aguadas, batalla que ya doy por perdida en mi casa aunque siempre planto guerra.

En fin, estimados varones heterosexuales en edad de procrear [y muchos en no tan edad de procrear], no huyáis a las tareas domésticas, no son un rollo, sólo tenéis que enfocarlas de forma que sean más divertidas [os lo dice alguien que hasta hace relativamente poco limpiaba el polvo con un pañuelo de Extremoduro anudado en la cabeza, hasta que mi cabeza superó en tamaño al pañuelo].

Periodismo, aquel sueño

Aquellos que me conozcan de hace años sabrán que antes de plantearme la informática en alguna de sus múltiples formas mi vocación iba inclinada al periodismo.  La idea romántica de saber qué pasaba de primera mano, ver el mundo real con mis propios ojos y, sobre todo, poder trasmitir lo que mi miope vista lograba abarcar. Os parecerá una tontería, pero aquellas ideas me llenaban de felicidad ante un futuro que apenas empezaba a abrirse ante mis ojos; sin embargo, el importante auge de la prensa rosa y algunos (¿malos?) consejos que recibí me hicieron plantearme mi sueño muy seriamente. ¿De verdad sería capaz de concretar todo aquello que el periodismo podría ofrecerme o me tendría que degradar a, micrófono en mano, perseguir al Pajares y al Pantojo? Finalmente, decidí inclinarme hacia la informática, el frío de las máquinas en contraste al calor de la gente. Si mi decisión fue o no la correcta nunca lo sabré.

Con los años, fue in crescendo mi afición por la información, y la posibilidad de consumir periódicos de forma digital, estar casi al instante informado de cada suceso del mundo me llenaban de satisfacción. A medida que leía informaciones de distintos diarios sobre la misma noticia, analizaba portadas [costumbre que adquirí gracias al extinto programa Caiga quien Caiga], veía cosas que en ciertos diarios se reflejaban y en otros no… ¿Por qué estas diferencias? ¿Por qué los héroes de un diario son los villanos del vecino? ¿Por qué La Razón ensalza unas medidas mientras Público las echa por tierra?

Nuevamente, los años dan experiencia. Nuestro sistema educativo, experto en sacarse de la manga asignaturas chorras para rellenar el cupo de horas, me brindó una asignatura hecha a mi medida: Medios de comunicación, asignatura que, en principio, estaba destinada sólo a estudiantes de letras, pero que ciertos ajustes en mi centro permitió a los niños de biológicas [like el menda] acceder a ella. Mi profesor de literatura, del cual ya hablé en otro post, era el encargado, y dejando de lado la mayor o menor utilidad de la asignatura, me permitió debatir de forma inteligente y natural con una persona cuya mentalidad me sorprendió de sobremanera: no podría inclinarla hacia la izquierda o la derecha, pero sí era una persona crítica que me dejó una frase que muchos asentirán: “Quien diga que lo de las dos Españas ya se ha acabado es que no tiene ni puta idea del país en el que vivimos“. Cuanta razón, don Antonio, cuanta razón…

Los grupos de comunicación, grupos de presión, fundaciones, sindicatos… Cada uno ha aportado un granito de arena a que el periodismo apeste. Ojo, en ningún momento critico a los que en alguna realidad alternativa podrían haber sido mis compañeros de profesión, pero la labor periodística en nuestro país es pésima. Ahora mismo está de moda el “despido” [cada uno que lo vea como quiera] de Ana Pastor, una periodista de Televisión Española conocida por sus preguntas directas, a veces hirientes y sin vaselina, todo por no bailar al son que le han dictado desde la cúpula, consistente en betún, un cepillo y un “¿limpio?” constante en la boca.

¿Por qué es tan difícil encontrar un medio en España que informe de lo que sucede, que señale con el dedo las injusticias sin querer barrer hacia su terreno político [que, normalmente, suele ser el que en ese momento les hayan dado las subvenciones o las licencias de cualquier cosa]? Señor, sólo quiero saber qué coño pasa en Madrid, a 521 km de mi casa, donde se decide mi futuro [o ausencia de él], ¿por qué nadie habla claro? No quiero insultar a ningún medio, ya que todos merecen el máximo respeto que siempre he guardado al periodismo, pero manipular una información para intereses personales/políticos/deportivos puede ser muy peligroso, riesgo que muchos informadores no son capaces de reconocer.

El periodismo antes molaba. Ahora en ocasiones pienso que hice lo mejor en no meterme en una trampa en la que habría acabado prostituyendo mis principios… pero en otras pienso, ¿podría haber sido yo el motor del cambio?

Ira de Titanes, crónica de una secuela anunciada

B y yo estábamos en su casa aburridos. Cualquiera hubiera aprovechado para montar una fiesta, alicatar el baño hasta el techo con azulejos de Porcelanosa, organizar algún macabro ritual satánico de esos que hacemos los frikis en nuestros ratos libres… pero no, hoy no teníamos ganas de estar tirados en el sofá vegetando. Total, que entre una cosa y otra decidimos ir al cine, y la película estaba elegida casi antes de enfundarme las deportivas: Ira de Titanes.

Viendo que Furia de Titanes fue relativamente taquillera [aun es recordada como uno de los 3D más pestosos aparecidos hasta ahora], no era raro que se anunciara una segunda parte. Huelga decir que el nombre no es un alarde de imaginación por parte de los guionistas, aunque hubiera sido peor llamarla Ira de Aberronchos; bueh, en verdad ese hubiera sido bastante awesome, pero es una valoración personal.

La historia continua unos años después de donde acabó la primera película: los dioses siguen en el Olimpo, Perseo ha sido papuchi y viuduchi, la reina Andrómeda sigue estando que cruje… pero algo perturba la Fuerza, digooo A LOS DIOSES [Liam Neeson, tu papelón de Qui-Gon Jin será uno de los más recordados de la saga], y Zeus se da cuenta de que el mundo vuelve a estar en peligro. A partir de ahí, Perseo tendrá que apañárselas para salvar nuevamente al mundo y a los dioses mientras docenas de bichos mitológicos le persiguen por todos lados. Podría contar más, pero no quiero encontrarme cabezas de caballo en mi cama por parte de las productoras.

La película en general no está mal. No, en serio, yo pensaba que iba a salir con cara de haba de la sala [más aun cuando fui a verla en 3D], pero al final salí relativamente satisfecho. Confieso ser en ocasiones bastante maniático en cuanto al guión y el hilo de la historia, donde es bastante común dejar lagunas que se espera que el espectador llene con su imaginación o con los vagos datos que da el guión. Una historia relativamente buena, acción para mantener al espectador pendiente de lo que pasa, alguna que otra patada a la mitología griega… Como digo siempre, no es una película de Oscar, sino más bien para echar el rato, que es lo que yo quería esa tarde. Por cierto, papelones destacables los de Liam Neeson como Zeus y Ralph Fiennes como Hades, por lo menos para mí los dos mejores de la película.

Veréis que estoy dejando de escribir tochos ladrilleros… ¿En verdad los echáis de menos? Yo creo que no, aunque si tenéis ganas de leer alguno sólo decídmelo y os narro un Quixote en castellano antiguo [tengo una edición en mi casa, y juro por Odín que si es necesario la transcribo].

¿Habéis visto/sufrido Ira de Titanes? ¿Os gustó? ¿Deseáis meter fuego a Hollywood por perpetrar este engendro? Sois libres de comentar.

Bon voyage.

7 meses, 1 vida, muchas lasañas

Desde primeros de Agosto de 2011 que no escribo nada… Señor, cómo pasa el tiempo.

Pues sí, pequeños aracranes de los bosques, hoy he decidido sacar un poco de tiempo de mi apretada agente [a veces no sé con qué, el caso es que no tengo tiempo casi pa’ náh] para volver a escribir unas líneas. Quizás no gane el premio Pulitzer con ellas, pero qué demonios, sólo quiero soltar un par de paridas, ya sabéis…

¿Qué ha sido de mi vida desde el último post? Pues muchas cosas:

  • He seguido trabajando todos los días, saliendo de casa cuando el sol acababa de poner las calles y volviendo a casa cuando sacaba el pijama del cajón.
  • He vuelto a integrarme en el selecto “Club de los 5 millones“, club que con el tiempo cada vez iba recibiendo más socios.
  • Me he planteado estudiar por mi cuenta, cosa que iba haciéndolo aunque reconozco que me costaba ponerme.
  • He seguido jugando a Magic y leyendo cómics en mis escasos ratos libres [sí, dedicarlos a eso en lugar de a escribir, tengo menos vergüenza que flequillo]

Bueno, han pasado más cosas en mi vida, unas mejores y otras peores, pero a grandes rasgos mi vida sigue igual de aburrida que siempre.

Sin embargo, algo ha cambiado recientemente: he abandonado el “Club de los 5 millones“, y tras un tortuoso y a ratos turbio camino he entrado a formar parte de una de las empresas más grandes de Andalucía, uno de los mejores sitios en los que cualquier informático puede recaer. Gano un buen sueldo, buenas condiciones, buen entorno, trabajo asequible pero exigente… Joder, a alguien de ahí arriba deben hacerle gracias mis chistes de leprosos.

Por último, quizás comentar que mi señora, B, ha empezado un blog al cual la animo a echarle un poquito de ganas. Te sorprendería lo relajante que puede llegar a ser soltar lo primero que se te pase por la cabeza y descargarlo todo a través de tus dedos aporreando el teclado.

En fin, guachines, me voy a poner bien maquetadito el texto y me voy a dormir, que mañana a las 6:45 estoy en pie para mi último día de trabajo del mes [creo] y de esta segunda semana. Seguramente os interesará saber dónde estoy para estar tan contento… pero eso es otra historia.

Bon voyage.

P.D: no tengo ganas de poner en este post ninguna imagen, ¿passssa?

 

De la tierra

Hace tiempo leí en una viñeta de El Jueves una frase que es una verdad como un templo: “Para nosotros, lo nuestro es siempre mejor que lo de los demás“. Lo ilustraban con el fútbol y las competiciones entre selecciones, pero diariamente tenemos pruebas de esto.

Os daré una muestra: recientemente, hará unas dos semanas, se pasó por la tienda un comercial de una empresa nueva de Sevilla dedicada a juegos de entretenimiento, Daqora, que vino a presentarnos un nuevo juego de cartas, Épica. Lejos del spam gratuito para darle algo de bombo en Google, el juego en sí está bastante bien; nos presentaron la mecánica en plan Magic, y nos dieron una idea para que la gente, en teoría, nos lo quitara de las manos: son autores españoles y es un producto sevillano.

Personalmente me parece muy bien que el producto haya nacido en mi ciudad natal y que los autores sean patrios, no hay que irse muy lejos para encontrar gente con gran talento, pero para vender explotemos las cualidades técnicas y lúdicas del producto [las ilustraciones son muy buenas, y el modo de juego, aunque algo complejo a primera vista, no lo es tanto], no el “es que es de Sevilla“, porque si no ni Jesucristo lo compra.

No me quiero explayar mucho con este post porque no me voy a quejar de este juego, sino del uso del instinto patrio. Y como muestra un botón: desde hace un par de años aproximadamente [no recuerdo exactamente, lo siento], la editorial Glénat edita la “Línea Gaijin“, manga dibujado por autores españoles. No sé, la gente se volvió loca de un día para otro con estos comics [sobre todo cuando iban los autores a firmar, pero ese es otro tema], promocionándolos y dándoles bombo por el hecho de ser españoles. Yo no he leido ninguno, aunque tengo ganas de echarle un ojo a un par de tomos, así que no puedo discutir si son más o menos buenos, pero no sé… creo que un comic puede tener muchas virtudes y características que explotar que la nacionalidad de su autor, ¿no os parece?

En fin, no me estiro más. Me gustaría que me comentarais qué os parece el uso de argumento “es de la tierra” para vender un producto independientemente de su calidad. Antes de nada: el cine español no cuenta en esta encuesta, ya todos sabemos lo que nuestros impuestos… digoooo, nuestros cineastas nos traen a las pantallas de cine.

Historias para no dormir: Hell Bell

Hoy os traigo una de esas historias “reales” que tanto canguelo produce a algunos. Ésta la leí hace tiempo y la verdad es que disfruté imaginando la situación como en mis propias carnes [que no son pocas]. Espero que la disfrutéis:

Luego de que la cuarta generación de Pokémon lo decepcionó muchísimo, mi hermano me regaló todas sus cosas de Pokémon, molesto. Recibí cientas de cartas qué añadir a mi colección, el Blastoise de peluche que ganó en King’s Island hace nueve años, y el juego de Pokémon Diamante que completamente hizo que perdiera su amor por el juego y todo lo asociado a ello. Ese capítulo de su vida se cerró tristemente mientras la mía ganó algo para continuar.

Admitiré que los juegos para la DS me decepcionaron también, había algo en ellos que hizo que la magia de los juegos se desvaneciera un poco… como una persona que creció con los originales, la generación cuatro simplemente no era “mi” Pokémon. Aún así, no iba a darle la espalda a algo que me acompañó durante mi niñez simplemente porque el juego me decepcionó un poco.

De hecho, quería Diamond. Dialga era muchas veces mejor que Palkia, y de verdad disfruté el hecho de que finalmente iba a capturarlo esta vez, en lugar de hackear para obtenerlo o cambiarlo.

Antes de que continúe, debo decirles que esto no involucra a Dialga para nada. Simplemente me gusta y originalmente quería Diamond pero me tuve qué quedar con Pearl porque mi hermano lo pidió primero.
Esto comienza con un pokémon legendario, aunque tengo la certeza de que si hubiese usado cualquier otro, el resultado habría sido el mismo… esto parecía hecho en específico para mí… de otra forma, probablemente no hubiese ocurrido… algo que de hecho, me habría alegrado.

Comencé con su juego guardado, sólo para ver todo lo que tenía. La información decía que tenía a todos los Pokémon en su Dex, incluso los que aún no salían a través de eventos wireless, lo que me recordó que él adoraba usar códigos Action Replay para mejorar su experiencia al jugar… fue probablemente la única cosa que lo llevó a quedarse con el juego por todo ese tiempo… pero incluso usar cheats llega a aburrir con el tiempo.

Luego de iniciar su juego, ví su equipo; tenía seis Rayquazas shiny de nivel 100. Como todos los pokémon que tenía, los capturó usando el tardado código ‘encuentra a cualquier pokémon‘, donde tenías que tirar Heart Scales para indicar qué pokémon querías capturar a nivel 100. Si bien los Pokémon encontrados con este código eran igual de débiles que uno al que se le haya dado un gran número de Rare Candies, aún recuerdo como perdía frecuentemente contra estos.

Usé este código por mí misma cuando jugué Pearl por primera vez, e intercambié estos Pokémon a través de internet para incrementar mis posibilidades de ganar la lotería del juego. O al menos es lo que hacía antes de que un amigo me reprendiera y me viese forzada a iniciar sin cheats desde un principio. Si bien él no necesitaba ningún pokémon para completar su pokédex o necesitase items extra, intercambiar era siempre una experiencia divertida sólo para ver de donde venían.

Así que fuí al Global Trading Center de Jubilife City para ver qué podían darme por uno de estos Rayquazas. Sabía que los podía cambiar por cualquier cosa, pero en secreto tenía rencor contra estos seis por masacrarme tantas veces.

Ya en la red de intercambio, ofrecí uno por un Bronzong que elegí al azar de la primera lista. Claro, no podía elegir un género, pero elegí que el nivel fuese 100, para que fuera un trato más o menos justo. Luego de eso, me fuí por un rato.

Luego de no hacer nada por al menos seis horas, volví para ver si alguien me ofrecía algo por el intercambio. De inmediato me emocioné cuando comenzó la secuencia de intercambio. Sé que fue un simple Bronzong, pero aún así, me gustaba mucho el proceso. Podrías haberme mandado un Magikarp y me habría excitado por eso.

Ya saben como va el proceso; así que no explicaré las acciones. Para hacer el cuento corto, recibí un Bronzong shiny llamado ‘Hell Bell‘.

Me sorprendí de que me dieran un shiny a cambio, nunca obtuve un shiny al intercambiar en Pearl… pero el nombre me molestaba un poco… siendo una persona ligeramente religiosa, no me siento cómoda hablando de algo relacionado al infierno o algo así… incluso el escribir esto me hace sentir como si pudiese provocar un evento similar de nuevo… solo espero que esto funcione como una experiencia de aprendimiento para ustedes y no como algo más para mí.

Luego de salir, revisé sus stats; todo estaba en 666, su viejo entrenador era llamado ‘Beelze‘ (algo que, de nuevo, tocó una fibra sensible en mí) y fue capturado en la Lost Tower, pero estaba dentro de una Cherish Ball.

Claramente era hackeado, pero fue lo que obtuve por ofrecer un hack.

Los stats y la información del Pokémon me asustaron un poco por el hecho de que no me gustaba el nombre o la información, pero asumí que estaba bien. Aún así, si no me gustaba, podría ofrecerlo a cambio de nuevo… fue aquí donde aceptaría un Magikarp con gusto. Pero cada vez que intentaba ponerlo en el GTS, el juego me informaba que ese Pokémon no podía ser ofrecido para intercambio.

Esto me pasó varias veces antes, cuando intentaba cambiar legendarios hackeados, así que asumiré que es algo que evita que la gente sea ‘asaltada‘… pero fuí capaz de cambiar ese Rayquaza, y ‘Beelze‘ me mandó a Hell Bell… así que no sé porqué no me permitía ofrecerlo de nuevo.

Aún así, quería deshacerme de él, por lo que la única otra opción era liberarlo. Antes de ir a la PC, revisé el ítem que tenía adherido. El dueño le había añadido un correo, que siempre es divertido… aunque las elecciones de lo que hay que decir son severamente limitadas y las cartas siempre son cursis (algo que odio de la reestructuración de los juegos).

Elegí a Hell Bell y revisé el correo, y no parecía estar elaborado de forma normal, de hecho parecía como si lo hubiesen hecho letra por letra como se hacía en Gold y Silver. El mensaje solo tenía tres palabras:

Llévame de vuelta.”

No estaba segura de qué significaba. Ciertamente no podía ofrecerlo para intercambio… y aún si pudiera, no habia forma de asegurarme de que Hell Bell regresara a Beelze, así que borré el mensaje y fui a la PC para liberarlo.

Elegí la opción de ‘depositar Pokémon‘ y seleccioné a Hell Bell para liberarlo, pero cada vez que la sprite se encogía, de inmediato volvía con un mensaje diciendo algo así como “¡Hell Bell no quiere abandonarte!

De nuevo, esto ocurrió antes cuando estaba limpiando una caja de la PC en mi segundo juego por Pearl. Quería un poco más de espacio y decidí liberar a un Shinx que había capturado al inicio del juego, pero seguía volviendo. Pensé que era algo tierno y convertí al Shinx (ahora un Luxray) en un miembro permanente de mi equipo porque parecía agradarle mucho… pero esto era de plano molesto.

Cuando revisé a Hell Bell de nuevo, tenía otro ítem de correo… cosa que no tenía sentido pues se lo quité la primera vez. Lo abrí y leí un mensaje algo más largo:

No puedo irme por mí mismo. Llévame de vuelta.

De nuevo, le quité el ítem y traté de liberarlo sin éxito.

Cuando intentaba depositarlo, el juego me decía que removiera el correo del Pokémon antes de depositar… lo sé. Lo hice dos veces… pero tras revisarlo de nuevo, Hell Bell tenía otro nuevo correo en su posesión.

Lost Tower.

Finalmente se estaba volviendo más específico, algo que se me hizo relajante en lugar de sentirme algo preocupada, que es probablemente como debería haber estado. Al fin sabía donde quería ir el Pokémon… tal vez dejaría mi equipo si lo dejaba ahí. Me gustaría saber porqué este Pokémon estaba haciendo que mi juego actuara tan raro. Este pokémon estaba hackeado, no el juego… y sé que un hack decente no afecta el juego, pero uno malo puede hacer que el juego colapse… pero este no estaba haciendo nada de las dos cosas, si no más bien, algo intermedio.

Ansioso por deshacerme de él, dejé el edificio GTS y avancé por Jubilife. Estaba muy impaciente para tomar a un pokémon volador del PC, así que solo le enseñé a uno de los Rayquazas el movimiento ‘Fly‘ y elegí usarlo. Pero cuando elegí Solaceon Town en el mapa, el juego me informó que no podía volar ahí… sabía que mi hermano había visitado la ciudad antes, y no sabía porqué no podía ir, pero no me tomé el tiempo para pensar en ello, así que solo volé a Hearthome.

No perdí tiempo en Hearthome, simplemente viajé por la ruta 209 para ir a la Lost Tower y ojalá poder deshacerme de este extraño Pokémon simplemente al llevarlo a donde quería ir.

De inmediato me dí cuenta de la falta de gente en la Ruta. De hecho, no recuerdo con quién podía enfrentarme ahí y cosas así, pero sé que al menos había unas cuantas NPCs ahí… el área estaba completamente sola.

Bueno, no completamente, había una persona moviéndose de atrás hacia adelante; la sprite de un anciano de cabello blanco.

Curioso, le hablé… y fue ahí donde las cosas comenzaron a ponerse algo raras para mí. No decía algo que tuviese sentido, simplemente repetía la misma cosa una y otra vez por un tiempo molestamente largo, así como cuando hablas con un ciclista en específico en el camino bici de Ruby, Sapphire y Emerald. Ya saben cual, el que dice que sabe de donde obtuviste la bici porque el nombre está escrito por todos lados.

“SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA SUENA LA CAMPANA ”

Esto no significaba nada para mí, así que no me molesté en hablarle de nuevo, solo seguí moviéndome hacia la torre.

Una vez dentro, intenté subir las escaleras pero algo me lo impedía. Pensé que todos los pokémon hackeados habían logrado joder mi juego, pero ese no fue el caso. Luego de un momento de silencio, el sonido de una gruesa campana de bronce comenzó a sonar lentamente (si tienes curiosidad de como se oye, inicia tu Heart Gold/Soul Silver. Esa campana es el sonido)

Luego de cuatro tañidos, la tumba en el centro de la habitación se quebró y se destrozó como si hubiesen usado Rock Smash en ella. Bajo la tumba estaba un agujero, y ya que no podía ir por las escaleras hacia arriba, caminé hacia él y caí.

Al aterrizar, caí en una plataforma similar a la que está en la Sala del Origen, donde encuentras a Arceus (no hagan como si no supiesen de qué hablo, todos hemos hackeado ese evento.) Solo que era más oscura. Mientras que la plataforma transparente era blanca y brillaba en el caso de Arceus, esta era más de un color rojo oscurecido… se veía maligna, totalmente diferente a la vibra ‘sagrada‘ que obtienes de la Sala del Origen. Viniendo desde la plataforma había un set de escaleras anchas que parecían más bien hechas de mármol negro en lugar de blanco.

No había forma de volver (no podía volar, no podía usar excavadores y no traía Escape Ropes), así que tomé las escaleras y la campana (que ahora asumo era Hell Bell, pues Bronzong es de hecho, algún tipo de campana) continuaba sonando lentamente.

Ahora, me sentía muy mal (¿tú no lo estarías?), pero continúe subiendo las escaleras. Mientras iba más lejos, se empezó a ver como con niebla y más oscuro. Cuando alcancé el fondo, me encontré con un camino estrecho rodeado por largas fosas de lava/magma a los lados… como la cueva donde encuentras a Groudon en R/S/E, pero con mejores gráficos, de hecho.

El camino continúo en línea recta por cuarenta pasos antes de ir a la derecha por otros cuarenta y finalmente ir hacia arriba. El camino final era largo; magma burbujeante aún a los lados, y con cada paso que daba, la campana comenzaba a sonar más rápido, al menos tan rápido como una campana podía sonar… lo que era aún un tañido ominoso y lento. Aunque con cada toque, no podía hacer más que repetir lo que el NPC del viejo decía antes: “Suena. La. Campana.

Finalmente llegué al fin del camino, que era solo una plataforma pequeña de 4×4, y la campana dejó de sonar. Me pregunté qué haría ahí, pues no había nada más que hacer, ninguna forma de liberar a Hell Bell y ninguna de salir… recibí mi pregunta en la forma de una voz sin cuerpo. Una caja de diálogo salió y decía:

Oh, ¿me has regresado a Hell Bell? De verdad lo aprecio.

Entonces apareció frente a mi sprite. Era simplemente la sprite de un ‘caballero’, y la sprite del equipo de Hell Bell salió de mí, parándose en el espacio entre nosotros, viéndolo. El juego entonces me informó que le había dado a Hell Bell.

Luego, algo salió en la pantalla táctil, como la parte de la trainer card donde firmas tu nombre. De nuevo, la voz habló:

¿Te importaría decirme tu nombre para que pueda agradecerte con propiedad?

Ahora, esto me confundió… bueno, todo lo que estaba pasando me confundía, pero esto de verdad me sacó de onda. Primero, el juego debería saber el nombre programado desde el inicio para el personaje… de hecho, no podría reconocer escritura a mano. Aún así, escribí el nombre del personaje de mi hermano, que era ‘Dust‘. Hice el primer movimiento; en tinta negra como normalmente lo hace y acababa de hacer una ‘D’ cuando la voz me detuvo:

No, no. Tu nombre real, por favor. No puedo agradecerte con un nombre falso, tú sabes.

Mi corazón se detuvo por un segundo y se hundió en mi estómago antes de volver violentamente a mi pecho, ¿cómo demonios sabía el juego que no estaba firmando mi nombre real?

Tu nombre real, por favor.”

De nuevo, comencé a escribir. Porqué estaba poniéndole atención, mirando como se desenvolvía todo cuando tan fácilmente podía apagarlo o iniciar un juego nuevo… eso no lo sé. El pensamiento simplemente jamás apareció por mi mente. No creo que se me permitiese hacerlo.

La ‘tinta‘ en la cual escribía ahora, era de un color rojo brillante… pero aún así escribí mi nombre completo. Nombre y apellido en el espacio que me dieron. Cuando finalicé, el hombre habló de nuevo:

Bien, ahora sopla, por favor. No queremos que la tinta se corra.

Soplé el micrófono y la tinta cambió de brillante a un tono oscuro de rojo. No pude hacer cambio alguno luego de eso. Después, la pantalla desapareció y el hombre habló de nuevo.

Gracias, señorita. Estará feliz de saber que ahora me pertenece.”

La campana sonó dos veces más mientras mi sprite, actualmente masculina, me miró y cambió a la sprite femenina… cabello castaño, vistiendo totalmente de negro… justo como estaba yo en ese momento.

Hell Bell se movió hacia delante, poniéndose sobre mi sprite y una caja de diálogo final apareció:

Hell Bell usó APRISIONAMIENTO

Luego de eso… la batería de mi DS murió. Estaba sumamente confundida. Lo admito, simplemente parecía un evento torcido traido por un secreto del juego desbloqueado por un pokémon, pero ahora…

No duermo, la comida parece hacerse ceniza en mi boca, el agua no apaga mi sed, y la gente y los animales actúan como si la sombra de la muerte pasara sobre ellos cuando estoy cerca… ya no soy yo… le pertenezco a ese hombre… y a Hell Bell.

No sé qué pasó con ese Pokémon, pero si lo recibí, seguramente alguien más lo hará… tengan precaución cuando usen el sistema de cambio, por favor… y si reciben a Hell Bell… no duden en resetear. Tu Pokémon especial de evento no cuesta lo mismo que tu propia alma…

KidneyThieves

Kidneythieves es un grupo al que me he aficionado hace relativamente poco tiempo. No son tan conocidos como Muse, Red Hot Chili Peppers o Green Day, pero nadie dijo que la buena música tenga que ir acompañada de fastuosos carteles, monstruosas e invasivas campañas de publicidad o escándalos que derramen litros de tinta imprimiendo tu nombre.

El descubrimiento de este grupo no fue nada experimental, sino más bien comercial, para qué mentir… Estaba escuchando la OST del [por aquel entonces] inminente Dissidia 012: Duodecim Final Fantasy, todas las melodías de los 3 CDs que la componían una a una… hasta que llegué a un tema llamado “Cantata Mortis & God of fire“. Tras una melodía de 4 minutos largos en latín lenta y solemne la armonía la rompió una canción cargada de batería y guitarra, muy marchosa, y cantada en perfecto inglés por una voz femenina que me impresionó de sobremanera, nunca había escuchado una canción de ese estilo con esa voz. Por cierto, en el CD 3 está la canción por separado, canción que tengo en 3 listas de reproducción de mi iPod. El caso es que escuchándola en Youtube conseguí ver en los comentarios el nombre del grupo que la interpretaba: Kidneythieves. Obviamente me puse a bichear sobre este grupo y esa voz que tanto me impresionó.

Kidneythieves es un grupo estadounidense formado por dos miembros: Bruce Somers, el hombre orquesta, y Free Dominguez, la cantante de prodigiosa voz. No he podido encontrar mucha información sobre ellos en la red [aunque prometo que seguiré investigando], pero por lo que he podido encontrar poco ha habido por parte de Bruce y Free antes de Kidneythieves, y si lo ha habido no he encontrado nada T___T. Su primer single fue “S+M (A Love Song)“, y esta canción fue uno de los estandartes de “Trickster“, su primer disco de estudio. Había nacido un grupo que metía un ritmo particular a sus canciones junto con una voz retumbante y poderosa, encasillada en el rock industrial según Wikipedia [en inglés, porque en español no tienen página… por ahora]. De este disco, os recomiendo “S+M (A Love Song)” y “Toxicab Messiah” para haceros una idea de por dónde iba el grupo. Read more »

Viento

Llevo unos días enganchado a una serie llamada Air Gear. Para los profanos/no aficionados al manga os explico un poco de qué va: Itsuki “Ikki” Minami es un estudiante de secundaria que presume de ser el más fuerte de la ciudad. Un día, por azares del destino, comienza a practicar el deporte de moda, el “Air Treck“, una nueva forma de patinaje con unos “patines” especiales con un motor incorporado, lo que permite saltos y piruetas imposibles. Como imaginaréis, la historia poco a poco se va complicando y van entrando personajes de todo tipo en la vida de Ikki.

En cualquier buen manga que se precie, el desarrollo del personaje principal viene siempre dado por algún elemento que busque o que quiera proteger. En el caso de Ikki, el elemento que le mueve es el “viento“, la búsqueda de libertad en forma de “alas” que le permitan volar… y eso es justo lo que le da el Air Treck, la posibilidad de volar por los cielos a base de saltos. Parece un ideal sacado de cualquier relato aventurero del decimonónico, ¿no?

Hoy de camino al trabajo no tenía ganas de poner la radio y no era una mañana especialmente calurosa, así que iba con la ventanilla bajada. Mientras salía de Sevilla a través de una avenida de un par de kilómetros de longitud y donde casi nunca se cierran los semáforos sentía el viento jugando con la manga izquierda de mi camisa, despeinando mi [bastante poco abundante] pelo y azotándome en la cara dada la velocidad; ni al llegar a la autovía subí la ventana, tenía ganas de sentido el viento en la cara, y es una sensación que, por muy fresquito que se esté con el aire acondicionado, debemos sentir de vez en cuando para no olvidarla. Puede parece una tontería, pero ha sido una sensación difícil de explicar y difícil de justificar por qué me ha llenado hoy tanto, pero el caso es que me ha sentado estupendamente, un subidón de ánimo que creo que buscaré más a menudo.

Sí, el viento es inigualable, no debemos dejar de sentirlo. Maestro Oogure Ito, qué razón tienes en algunos diálogos de Air Gear.

El opio del pueblo

Siglo XIX, Alemania. Un simpático y barbudo bávaro presentó una serie de ideas revolucionarias en su momento y sin las cuales seguramente no podríamos entender nuestra historia más reciente, el comunismo moderno, una alternativa al capitalismo que tan ricos hacía a unos y tan pobres a otros. Una de sus teorías establecía que la Iglesia sólo era “el opio del pueblo“, una serie de dogmas y creencias que nos mantenían “alienados” mientras nuestros bisabuelos iban a las fábricas a trabajar sin protestar, cobrando una miseria y arriesgándose cada día a morir.

Hoy en día, si el señor Marx levantara la cabeza seguramente la volvería a hundir del susto. Efectivamente, para gran parte de la población el Iglesia ya no es ese “opio” que nos tenía “alienados” [como hoy diríamos, amamonaos], nos hemos librado de su “tiranía“… sólo para caer en más y más drogas que nos tienen en el mismo estado. Somos unos multitoxicómanos en potencia.

Recientemente se podía leer en los periódicos que se iban a despejar las calles de Barcelona de los llamados “indignados” para hacer limpieza y dejar la plaza libre para que los aficionados al FC Barcelona, club al cual felicito por su recientemente obtenida Copa de Europa, pudieran celebrar a gusto su nuevo título. El problema llegó cuando los “indignados“, con dos cojones, dijeron que no se quitaban, que se quedaban quietecitos sin armar escándalo: el señor alcalde de Barcelona decidió coger a los Mossos d´Esquadra [perdón a todos los catalanoparlantes si no lo he escrito bien, necesito clases…] y, en plan bulldozer, retirar a todos los acampados. Sí, fue una imagen muy bonita ver a un Mosso partiéndole la nariz a un manifestante indefenso en el suelo, o incluso atacando con la porra a uno en silla de ruedas [cosa perfectamente justificada, no sea que llamando a Kit la Silla Fantástica le atropelle y le mande por los aires]. ¿Tan importante es el fútbol para este alcalde, o era una excusa para que el populacho se calmase una noche a ver si se les pasaba el mosqueo?

Echando la vista atrás y discutiendo este mismo tema con amigos míos y clientes de esa tienda que tanto frecuento y cuya opinión compartimos, todo tiene un origen: Internet. No porque los activistas de este movimiento se hayan organizado por Internet, qué va… Hablo de cuando las primeras voces populares se levantaron, a raiz de la llamada “Ley Sinde“. Por triste que parezca, ver cada semana Cómo conocí a vuestra madre ha tenido el poder de movilización popular que no tiene una crisis, tócate los cojones.

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Cine per totes: El último exorcismo y El sicario de Dios

Ir al cine no es algo que todo el mundo se pueda permitir, ya que los precios no son precisamente asequibles; sin embargo, un día es un día, y de vez en cuando te puedes dar el lujo de ir una vez en semana no, sino hasta dos veces… eso sí, a costa de no volver en una temporada xD. Las dos películas que tuve el “gusto” de ver esta semana pasada fueron “El último exorcismo” y “El sicario de Dios“. Las comentaré aparte, porque son para echarles de comer aparte a cada una:

La primera “película” que vi, el Viernes, fue “El último exorcismo“. Se eligió esta película debido a que “El sicario de Dios” lo vio una de las parejas que íbamos [éramos 4 en total] y “Thor” la vimos mi novia y yo a mediados de mes, así que no pensábamos repetir película. Tras una larga discusión en la que los hombres llegamos a proponer “Piratas del Caribe 4“, finalmente optamos por esta “película“, que era la que le gustaba a las niñas [sí, claramente les echo la culpa a ellas de haber entrado ahí] y que menos discusión iba a crear. Y hablo siempre de “película” porque no hay palabra que defina correctamente ese MALDITO Y JODIDO BODRIO DE LOS COJONES. Diría que con esta definición me quedo corto, pero sé que hay menores de edad leyendo estas líneas y tengo que ser sobrio y cometido… pero joder, es imposible hacer una cosa peor que este maldito trozo de bazofia cinematográfica.

El argumento nos cuenta la historia de Connor, un párroco-showman de una iglesia de un pequeño pueblo de Estados Unidos. Le educaron desde joven para dar sermones al más puro estilo iglesia gospel, dando espectáculo y usando su carisma para atraer al público. A partir de cierto incidente traumático se da cuenta de falta de fé, y decide dejar la profesión; sin embargo, como colofón final a su carrera, desea desenmascarar a los “exorcistas” de la Iglesia [el padre de Connor también fue “exorcista“] mediante un documental, que es la película que estamos viendo. Acompañado de la reportera Iris y su cámara Louis, Connor acudirá a una granja perdida de la mano de Dios a realizarle un exorcismo a una muchacha cuyo padre pide su ayuda. Cuando llegan a la granja, las cosas son cada vez más raras y nada es lo que parece…

Y hasta aquí contaré. Si queréis ver la película allá vosotros, pero os recomiendo no gastaros ni un duro en verla. Podría analizar el metraje, la fotografía, el ritmo de la acción, la caracterización de los personajes… ¡pero es que todo en esta cinta es una maldita mierda!. Desde el principio hasta el final es un auténtico despropósito, con algunas partes en las que puedes reirte de las payasadas de Connor, pero nada más. El comentario general de la sala al salir por la puerta fue un “vaya mierda, que me devuelvan mi dinero“, y es que la película no tiene pies ni cabeza; veréis, entiendo que quieran crear un cierto dilema a lo largo de la película, hacer dudar entre si lo que estamos viendo es real o no, es un interesante recurso narrativo… pero por favor, al menos en el final intentad explicar algo, que los tres últimos minutos de la “película” es un ejemplo de cómo NO debe terminar un largometraje.

Vamos, la típica película que sólo querréis ver con los colegas con una buena jarra de “bebida espirituosa” a mano [porque si no no tendréis alma de tragaros esto].

La película del Sábado fue “El sicario de Dios“, película que vi a solas con mi señora. Esto sí es una película.

La historia nos pone en la piel de Ivan Isaacs, un “Sacerdote” que participó en las Guerras Vampíricas. Los “Sacerdotes” eran guerreros con poderes sobrenaturales capaces de luchar contra los vampiros, criaturas monstruosas que poco tienen que ver con el aristocrático Drácula que nos presentaba Bram Stoker, y que estaban diezmando a la población de humanos del mundo. Ivan recibe un mensaje de que su hermano fue atacado en su casa del desierto, muriendo la mujer de éste y siendo su hija secuestrada; Hicks, el mensajero, sheriff de un poblado cercano, se unirá al “Sacerdote” para rescatar a la chica antes de que sea tarde. Por el camino, veremos un mundo parcialmente dominado por la Iglesia que se opone a que el “Sacerdote” vuelva a la actividad y unos vampiros más listos de lo que los humanos pensaban…

Esta película está basada en el cómic Priest, una obra del coreano Hyung Min-woo que actualmente publica Norma Editorial. Si bien no es una adaptación del cómic original, sí nos ofrece una ambientación similar [al menos con lo poco que he leido], y una historia que promete continuación… o continuaciones a juicio del final de la película.

Lo primero que me llamó la atención fue el ambiente de Unión Soviética estalinista de Ciudad Catedral, el primer escenario que nos ofrece la película, una ciudad oscura llena de consignas y con un ambiente triste y desolado; sin duda, si la URSS hubiera sido católica nos encontraríamos esto [o si nos gobernaran ciertos partidos promocionados por ciertos medios de comunicación]. Los demás escenarios son desiertos, bunkers y tierras desoladas por los vampiros, propios de cualquier escena post-apocalíptica. El mejor escenario para irse de copas con los amigos.

No he entrado especialmente en detalles en las películas, ya que no quiero destriparoslas, una para que la veais y otra para ahorraros morir de un ataque de caspa. Si queréis entrar en alguna discusión, podemos hacerlo a través de comentarios en este mismo post.

Disfrutad, sed felices e id al cine a ver las películas que merezcan la pena, sólo si vais en buena compañía y tenéis algún plan alternativo [quién me ha visto y quién me ve…].

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